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viernes, julio 22, 2011

MI VERANO GRIS EN ABERDEEN


Imagen: El puerto de Aberdeen, con el centro al fondo.  Tomada de Undiscovered Scotland

Este pobre blog abandonado, carambas.   Me reclama que ahora incluso llevo casi dos meses en una ciudad nueva, y no he escrito nada.  Que soy un maldito hipster, que porque ya no están de moda los blogs tengo a mi puñado de lectores abandonados.   Si hasta he actualizado más mi blog en inglés.    Pienso resarcirme con una entrada más bien ligera sobre Aberdeen, la ciudad donde he estado viviendo.

Le dicen a Aberdeen "la ciudad del granito" porque la mayor parte de las fachadas en el centro (y de hecho de casi toda la ciudad) están hechas de una piedra ígnea dura, gris con cristalitos que brillan con el sol; sí, exactamente, de granito.    Es una piedra gris que se mezcla bien con los edificios nuevos de concreto.   Dicen que es un poco deprimente vivir en una ciudad gris; aunque con su clima más seco que Glasgow, y, en lo que me ha tocado, más cálido, no me ha parecido particularmente deprimente.    Es, eso sí, una ciudad que se debate bajo las peores influencias del capitalismo post-industrial, con desarrollos lobos que su comunidad resiente y resiste, pero avanzan empujados por millonarias fortunas, como los planes para cambiar uno de sus parques más acogedores por un centro comercial.   O como el campo de golf monstruoso que Donald Trump, una de las personas más detestables del planeta, quiere construir por acá cerca, para añadir a su lista de estafas desastrosas.

Aberdeen es la puerta a las islas de Shetland y Orkney, al igual que a las plataformas de explotación de petróleo en el mar del norte, lo cual, en general, la hace una ciudad cara y loba.   Al menos, al Aberdeen moderno.    Pero también tiene una universidad vieja y respetada (en la foto, una de las entradas ornamentadas de manera más medieval en la Universidad de Aberdeen), al igual que otras menos viejas pero bastante dinámicas.  Valga la cuña a la universidad Robert Gordon, que a pesar de haber hecho cosas vergonzosas como darle un doctorado honoris causa a Donald Trump, también tiene una vocación de investigación científica notable.

Vivir en una ciudad nueva es una sensación deliciosa.  Buscar alojamiento, claro, es una actividad un poco angustiante y frustrante, pero si se hace en persona, se llega a conocer más de la ciudad.  Por un malentendido, por ejemplo, fui a dar un campus remoto (Gartdee) de la universidad Robert Gordon que no hubiera conocido de otro modo, y valió la pena, aunque no arrendara nada en esas lejanías.  En la foto, un espacio social donde me senté a descansar después de una hora y media de caminar.   Eso era antes de que me hubieran traído mi bicicleta de Glasgow.   Casi toda ciudad mejora mucho con una bicicleta.

El título de la entrada parecería sugerir que ha sido un verano deprimente, y realmente no.  El clima ha ayudado; ha habido incluso días soleados en que las playas (Aberdeen tiene buenas playas) se llenan de gente, aunque yo no me he atrevido a meterme al frío mar del norte aún.  Pero sí me parece deliciosa mi ruta de trotar que pasa por la playa.    Además, en Aberdeen hay buenos cines, buenas librerías, buenos bares y buenos teatros (no he ido a los últimos, confieso).    Cines: el cinema Belmont, clásico cinema indie para cuando uno se aburra de la basura hollywoodense,  el cine vue, para estudiantes vaciados (increíblemente barato para una ciudad tan cara).   Bares: el Drummonds, donde por puro chiripazo acabé en un concierto de ska donde bailé más de lo que me creí capaz, así no sea un gran fanático del ska (el grupo se llama Bombskare), también The Tunnels, donde oímos a los maravillosos Balkanarama.   En Belmont street hay también un pub gótico (tirando a metacho) donde me encontré una música noventera que fue una grata sorpresa: Slain's Castle.   En fin, andando por ahí, uno halla alguna cosa qué hacer.  Y dónde rumbear.   También vale la pena probar los hipercalóricos butteries, especialidad panadera de la ciudad, en diversas panaderías tradicionales.

Sí es un verano gris, emotivamente hablando, por otra cosa.   Este verano dejé de ser estudiante.   Lo he remediado temporalmente con un trabajo por unos meses, pero el resto de mi vida se balancea sobre mí como una espada de Damocles.  Sonará grecocaldense, pero así es.  Y eso fastidia.   No paran de preguntarme mis planes para el futuro.   Y los tengo, pero cada vez que los cuento me suenan más insustanciales.    Pero me gusta este limbo de dos meses que es Aberdeen.   Vivo en el campus de la Universidad de Aberdeen, que en época de vacaciones es hermoso, como todo campus deshabitado, aunque un poco más.    El edificio donde vivo me hace sentir en los años 70.   Y la universidad es marcadamente medieval.  No me quejo.

martes, febrero 24, 2009

PERSONAJE NOIMPORTISTA DEL DÍA

Imagen: Geoff Dornan, residente pensionado de Southport, a quien la policía le decomisó los patines por desplazarse de manera peligrosa por la ciudad. Tomada de old Holborn

La última semana he tenido la experiencia agridulce de sumergirme completamente en la actividad ingrata de la programación, tratando de obtener unos resultados para poder mostrar en la meca de la IR este año. Y de paso, conseguir la visa gringa para conocer Boston, la tierra de Bogus, el simpático hombre del método del agua, y su poderosísima exesposa Big (al lado de la cual el análogo de Carry Bradshaw se empequeñece ante mis ojos de manera patética). Esta experiencia incluyó dormir 5 horas durante las últimas 72, de modo que pido al lector considerar mi estado antes de condenarme por la referencia literaria completamente innecesaria del anterior párrafo, al igual que por la referencia farandulera.

En este estado, entonces, en que me parece llevar aún más décadas en este valle de lágrimas de las que en realidad llevo, despierto de una siesta demasiado larga, pongo la radio, y oigo la noticia del juicio del personaje cuya foto encabeza este post: el pensionado patinero. Y entonces pensé: ¿por qué no hago como el autor del blog más descaradamente confesional que conozco, que pone la frase liberal (léase neoconservadora) del día cada mes y medio, y pongo algo "del día"? Eso aliviaría a mis sufridos lectores, que han soportadso textos cada vez más aburridos y espaciados (si, ya se que estoy escribiendo que no escribo: pero les recuerdo que yo sigo la doctrina del señor Plátano: No importa, y si importa, tampoco importa).

De modo que aquí está, declaro al pensionado inglés excéntrico "personaje noimportista del día", y procedo a una defensa poco eficaz de su comportamiento. Yo, igual que muchos peatones, me siento un poco fastidiado cuando un patinador me hace sentir en peligro pasando a milímetros de mí a una velocidad demasiado alta, y el fastidio es notable cuando camino con mi mamá o alguien mucho menos ágil que yo que tenga más que temer de una colición con el bólido humano. Sin embargo, tengo la impresión de que mi fastidio propio no es muy fácil de justificar, porque siento en el fondo consiste en abandonarse a las pequeñas comodidades de la seguridad, de las que las sociedades europeas son una caricatura continua. Es decir, el viejito nunca ha embestido a nadie, que yo sepa, y probablemente la persecución legal obedece a que su comportamiento incómodo, que va en contra de esa sobreprotección de la seguridad que se ha vuelto un rasgo más bien fastidioso del carácter inglés.

Y, en un plano más abstracto, teórico y, aún diría, metafísico, me siento inclinado a poner también a un lado mi fastidio ajeno (es decir, la indignación ante la incomodidad que un patinador imprudente pueda causar entre gente mucho menos ágil que yo*). Porque, como tal vez ya he mencionado, la identidad individual es una ilusión, y en realidad cada uno de nosotros es en el fondo el mismo con todo los demás.

Pero, volviendo al señor Dornan, tal vez lo que lo hace merecedor de su título de personaje noimportista del día es, desde luego, el hecho de no tener agüeros para desplazarse así a sus 71 años (una edad cercana a la de mi director, que hace un par de años (literalmente) hizo un tour por las islas giegas, nadando de isla en isla). Pero, sobre todo, por la respuesta que dio a los jueces que lo cuestionaban por su comportamiento, y que aunque es poco defendible, me parece simpática cuando se dirige a un juez inglés con peluca de juez inglés:
¡Es que así es que yo patino!


*Aclaro que yo no hago acá ningún alarde de agilidad: por más que tenga una compulsión por el ejercicio físico, nunca he sido bendecido con esa condición fisiológica de la coordinación motriz, que francamente me hace envidiar a los que son capaces de seguir los pasos de una clase de aeróbicos.

viernes, diciembre 19, 2008

FELIZ NAVIDAD, WICK

Llegó la hora del post navideño en este árido y por momentos abandonado blog. Buena suerte que gracias a los buenos oficios de Shoegazer tuve fotos de un viaje navideño a un puerto en el extremo norte de escocia: Wick. La fotografía que encabeza el blog fue una de las primeras imágenes que tuve de la ciudad, en la penumbra de alrededor de las 3:30PM, cuando ya estaba comenzando a anochecer. Desgraciadamente, el cielo tapado y la llovizna constante dan más sensación de oscuridad, además de haber frustrado mis intenciones de ver la presumiblemente increíble aurora boreal. La ciudad está más o menos a la misma latitud que Estocolmo, y sólo un poco más al sur que Helsinki, de modo que yo pensaría que hay esperanzas, cuando esté despejado. No hubo tal, aunque el viaje fue enteramente satisfactorio de todos modos.

Las tierras altas escocesas, las Highlands que son tal vez más célebres entre los que fuimos adolescentes en los 80s por la película "Highlander", donde vimos, tal vez por primera vez, los tremendos paisajes de esta región del norte de Escocia. No tuve oportunidad para salir a correr en las colinas como en la película (qué más hubiera querido) pero sí constaté que son tan impresionantes como aparecen. Las fotos de los campos nevados desde el tren no salieron tan buenas como yo hubiera querido, de modo que como en este post no quiero poner fotos ajenas, me limito a esta donde salgo en la carretera al aeropuerto de Wick (aclaro que fuimos en tren, ni más faltaba).

El paseo fue más bien corto, y sólo hubo una caminata larga por los alrededores, de la cual también quedan imágenes del mar. Es claro en las fotos, probablemente, que el clima no estaba para echarse un chapuzón. Sin embargo, curiosamente el clima estaba un poco más abrigado que en Glasgow, lo que no es mucho decir. Pero si se toma en cuenta lo cerca que está ésto del círculo polar ártico, el hecho de que todo no esté cubierto de nieve sí hace notar la tremenda influencia que tiene la corriente del Golfo sobre las islas británicas en lo que respecta al clima.

El pueblo, por cierto, es muy bonito. Y ahí comimos, el día de llegada, uno de los mejores Fish & Chips que yo haya probado, en el establecimiento que sale en la foto. En esta ciudad hay cantidad de pequeños hotelitos, lo que llaman B&B o Bed and Breakfast. Y en el que nos hospedamos, tuvimos una habitación grande, cómoda y con vista al mar.

Desgraciadamente, no hay mucho más que decir del paseo, al menos, no que se me ocurra en este momento. Lo que queda, es aclarar que la mención navideña del post no es gratuita, es decir, no viene sólo de la imagen que lo encabeza. Este diciembre estoy más navideño que en años anteriores.

Tal vez no tener presión por rezar novena o siquiera visitar a nadie me ha dispuesto más a hacer pesebre y, vea usted, a invitar a un par de amigos colombianos, y un par de franceses, a una especie de cena navideña al apartamento. Y aquí en el blog voy a confesar la verdadera intención: es para que vean el pesebre. No estoy seguro de que sea pesebre, porque aún no tiene pesebre, pero si uno lo ve, piensa que en efecto es un pesebre. Vamos a ver si en navidad ya llega la Sagrada Familia a algún lado entre el pueblito holandés, el Tiranosaurio, el Buda, o los numerosos soldados en plenos ejercicios militares. Tal vez una alpaca que hice con la cera negra que inicialmente cubría un queso, vaya a hacer las veces de la mula o el buey. Con la imagen del gaitero oficial del pesebre, me despido, no sin antes expresarles a los lectores mi deseo de que pasen una FELIZ NAVIDAD.

domingo, junio 22, 2008

CUNA DE LA BOMBA QUE REBOTA

Imagen: el Lancaster I suelta la bomba que rebota, probablemente en la costa inglesa en un ensayo de ese gran barril explosivo que tumbó una represa alemana durante la segunda guerra mundial. Tomada de Stephen Years dot com (aparentemente un buen blog).

Hace tiempo había oído, probablemente en un documental, sobre la bomba que rebota (bouncing bomb). No me acuerdo mucho, porque normalmente esas vainas de guerra no me impresionan demasiado. Creo que todas las guerras han sido básicamente un montón de gente dándose machete en un barrial sin ton ni son. Ni siquiera me interesa verificar si todo ese cuento de la "estrategia" es un intento patético de hacer ver interesante a ese negocio tan sucio.

Y pues la bomba, sí, chévere, como en las películas de Rambo. Quién no se emociona cuando los militares corruptos que persiguen a Rambo en su tercera edad, se encuentran un bombonononón de la segunda guerra que les estalla en la cara y pulveriza suficiente selva para poner un hipermercado con sus parqueaderos...

El caso es que cuando vi la película de Winterbottom "24 Hour Party People", la imágen que encabeza el blog me pareció familiar. Al comienzo de la película aparece Steve Coogan personificando a Tony Wilson (tremendo personaje) hablando de Manchester, "cuna del ferrocarril, el computador y la bomba que rebota". Los dos primeros inventos me interesan, desde luego, muchísimo más, pero hablaré de ellos más adelante. Todo esto viene a que, poco después de ver la película, tuve la oportunidad de ir a la ciudad donde se desarrolla: Manchester. De buenas.

Leer novelas situadas en determinada ciudad, o al menos ver películas con las mismas características, es algo que recomiendo al que va a conocer el sitio por primera vez. En mi caso, antes de venir a Glasgow, sólo leí Lanark, una vida en 4 libros, de Alasdair Gray, que transcurre en buena parte en una especie de alter ego fantástica de Glasgow llamada Unthank. Que conste, eso sí, que leí el libro y adopté el nickname mucho tiempo antes de que se me hubiera siquiera ocurrido venir a Glasgow.

El caso, es que haber visto la película me hizo aún más agradable mi paseo por Manchester, pensando por ejemplo que en cualquier puente iba a aparecer una encarnación de Boecio recitando con un profundo acento mancuniano (de Manchester) "Es mi creencia que la historia es una rueda. 'La inconstancia es mi esencia' dice la rueda. Sube con mis radios, si quieres, pero no te quejes cuando te traigan de vuelta a las profundidades. Los buenos tiempos pasan, pero así también pasan los malos. La mutabilidad es nuestra tragedia, pero es también nuestra esperanza," ("It's my belief that history is a wheel. 'Inconstancy is my very essence,' says the wheel. Rise up on my spokes if you like but don't complain when you're cast back down into the depths. Good time pass away, but then so do the bad. Mutability is our tragedy, but it's also our hope. The worst of time, like the best, are always passing away.") Qué bueno sería poder darle una moneda (el boecio mancuniano es un pordiosero) y decirle "yo se".

Hubo cosas de Manchester, eso sí, que no se me presentaron anunciadas, como los canales. Qué gran invento. Si uno tiene plata (comparativamente, no mucha) y tiempo (bastante), puede hacer un paseo por canal de muchas semanas en Inglaterra, y otros más cortos en Gales y Escocia. Ojalá alguna vez me anime a irme en canal a Edimburgo, por ejemplo. Algo me atrae mucho de esa idea. Pero aparte de su valor práctico, y del servicio que prestaron llevando el carbón a las fábricas durante la revolución industrial, los canales son una parte muy bonita de Manchester, sobre todo en la zona de Castlefield. Ese es el sitio donde hace mucho tiempo los romanos construyeron un fuerte (del cual han reconstruído un poco) llamado Mancunia, y alrededor del cual creció la ciudad.

Otra parte que me gustó mucho fue la zona bohemia de Manchester, el Northern Quarter. Ya había notado que Manchester es una ciudad más cosmopolita que Glasgow, pero fue allá donde lo confirmé completamente. Almacenes de discos, de utilería para teatro, de ropa chocoloca, de artículos de diseñador, y otro montón de cosas, que incluso en Edimburgo no se consiguen tan fácil. Y un ambiente dificil de describir, de ciudad grande. No lo tiene, por ejemplo, Bristol. Ni ninguna ciudad escocesa, me parece. Bogotá tiene un poco, pero en Colombia no hay más. Londres, desde luego y México. No conozco más.

De hecho, Manchester, hasta donde pude ver, está en el punto perfecto de tamaño: es suficientemente grande para ser interesante y tener una buena oferta cultural, pero no es fastidiosa y trillada como Londres, con toda esa mano de colombianos (sin ánimo de ofender), con todo carísimo y con tanto ratero.

En un paseo al suburbio de Salford, pasé por la Universidad de Salford, donde parecen estar bastante orgullosos de su laboratorio acústico, donde podrían agregar pato libre de eco a la lista de atracciones científicas de Manchester.

Lo cual me lleva al museo de la ciencia y la técnica, donde tenían algo relegada a una de las mejores máquinas tragamonedas que yo haya visto, el mastica-números (number cruncher). Dado que bajo las actuales circunstancias migratorias y económicas es poco probable que muchos de mis lectores vayan a verlo, diré sin miedo a ser aguafiestas que incluye un ratón mordiendo los cables, una boca que mastica y traga números, y un malfuncionamiento que lo prende en llamas. Excelente. Y de ahí, uno pasa a ver las máquinas con las que procesaban el algodón a finales del siglo XIX, unos aparatos bastante sofisticados. Y en otro lado, desde luego, el ferrocarril. Qué locomotoras tan bonitas. La visita a las máquinas de vapor fue casi tan bueno como hubiera sido cuando yo todavía era químico. No he perdido el gusto por la termodinámica. Por ahí también tenían el avión de Chocolatinas Jet.

El lunar del paseo fue que en la galería Richard Goodall cerraron antes de tiempo, y no pudimos ir a la retrospectiva de Central Station, la agencia de publicidad que le hacía unos afiches superpoderosos a Tony Wilson y a toda esa gavilla rockera de los 80s-90s en Manchester. Pudimos, eso sí, ir a una galería muy fifí a ver cosas que estamos muuuuy lejos de poder adquirir. Todo muy bonito.

Y el texto ya se me hizo muy largo, cuando me falta hablar de la hermosa biblioteca John Rylands, un edificio absolutamente excepcional lleno de tesoros impresionantes, incluyendo copias muy viejas de parte del Tripitaka, el canon central del budismo Theravada. Y una sala de lectura, muy moderna, que les donó el pulpo corporativo Elsevier. (no confundir con ELJAVIER, editorial de la desaparecida TAOQUEM, REVISTA DE QUÍMICA ABSURDA).

No puedo dejar tampoco por fuera el hostal donde nos quedamos, que merece la publicidad buena que pueda darle. Hablo de Hatters, un hostal barato, sencillo, pero aseado y acogedor, situado en el nunca bien ponderado sector del Northern Quarter, a dos cuadras de la pintoresca escuela de Gung Fu de los herederos de Bruce Lee. Cada piso de dicho hostal tienen una galería de fotos de alguna de las grandes figuras del rock de Manchester: Tim Burgess de los Charlatans, Steven Patrick Morrissey de los Smiths, etc. Probablemente había estrellas mancunianas para más pisos de los que tenía el hostal, pero por alguna razón (mi pobreza de espíritu) no ví cuáles otros había. También tenían un mural inequívocamente discordiano por ahí. Un buen hostal.
Finalmente, también me faltó hablar de la transformación urbana de Manchester en fechas recientes, que involucra mucha construcción, maquillaje, y sacar a los pobres a patadas. Uno de los edificios más impresionantes es el de los tribunales, un mueble archivador gigante con algunos de los cajones deslizándose hacia afuera:

domingo, mayo 25, 2008

ESCOCIA ES PASIÓN

Imagen: Afiche de la película DOOMSDAY, de Neil Marshall, estrenada este año. Tomada del blog "Secrets under the sea city", donde hay otros afiches más.

Continuando con la tradición de comentar películas apocalípticas como "The Children of Men" y "Youth Without Youth", así como también con la de comentar películas sobre Glasgow (Red Road), preferiblemente filmadas en Glasgow, voy a dejar en el blog algunas impresiones sobre una película de acción post-apocalíptica muy entretenida que vi la semana pasada: "DOOMSDAY".

La película se sitúa en el año 2035 en una escocia que hacía 30 años había sido declarada en cuarentena debido al brote de un virus mortal e invencible, y había sido aislada del resto del mundo por un enorme muro y un sistema automático eficacísimo y desde luego despiadado de vigilancia. Los millones de escoceses que habían tenido la desgracia de estar en suelo patrio cuando la cuarentena, fueron encerrados ahí con el virus, presumiblemente para morirse todos, o, como ocurría en la película, para retroceder a un estado semisalvaje en sus variantes ciberpunk o medieval.

La heroína de la película (interpretada porRhona Mitra) es una superpolicía que cuando niña había sido rescatada a último momento de su país clausurado, y había crecido sin país ni familiares, desarrollando una personalidad de hombre marlboro ruda y autosuficiente, además, desde luego, de unos PODEROSOS brazos. Ella es mandada a Escocia en una misión super-secreta y desde luego super-importante, a traer una supuesta cura para la enfermedad que amenaza con erradicar a la nunca bien ponderada especie humana.

Todo esto, claro, da la excusa perfecta para mostrarnos una Glasgow post-fin-del-mundo muy bien lograda, y hacer una gran matazón de punkeros con disfraces y costumbres interesantes, así como una visita al otro extremo de la regresión histórica escocesa, en el castillo de los oscurantistas medievalófilos. En un artículo de The Guardian puede encontrarse una discusión extensiva de un aspecto importantísimo del apocalipsis: qué ponerse después del apocalipsis. En dicho artículo, Hadley Freeman afirma que "Es peligrosísimo dejar a los escoceses a su albedrío. Ellos fruncirán la cara, se la pintarán de azul y se pondrán ropa que parece salida de una tira cómica de Tin Tin"("It's downright dangerous to leave Scottish people to their own devices. They'll snarl, they'll paint their faces blue and they'll start wearing clothes that appear to have come out of Tintin. Rob Roy: you have so much to answer for.")

Aparte de estas consideraciones relativamente superficiales, la película también muestra la relación bastante ambigua de los escoceses con su país. Un país que tradicionalmente ha producido grandes cantidades de emigrantes, algunos de los cuales resultaron languideciendo hasta perecer en las selvas del darién, en Urabá. La tendencia a irse no es tan fuerte ahora, cuando para un escocés es claramente el mejor país para vivir si no es millonario o al menos rico. Y, sin embargo, se quejan. Todos recordaremos tal vez la opinión que tenían de su país los junkies de Trainspotting. En caso de que el lector no sepa de qué opinión hablo, era mala, y tenía groserías. Y el otro día, en la estación de Balloch, cuando el tren se había retrasado un par de horas por un incendio, un niño le preguntaba al papá "¿por qué no viene el tren?" y el papá le contestaba "porque nuestro país es basura".
Imagen: Escocesas con chumbimba en Glasgow. Tomada del flickr de un tal George Morris
Probablemente la opinión de los escoceses sobre Escocia no mejoraría si se los encerrara acá como en la película, pero la forma como empeoraría me parece interesante. En la película, los punkeros tenían una retórica medio Nietzschesiana que me recordaba un poco a los sicarios de las películas colombianas (aunque se servían de una violencia mucho menos eficaz e instrumental, claro, como buenos punkeros). Y, en cambio, los medievales tenían un discurso aislacionista y fundamentalista sospechosamente parecido al del BNP (British National Party). La mezcla de desprecio y orgullo por su propio país que retratan en la película, y la que he observado en los mismos escoceses, me hace sospechar, una vez más, que la gente es igualita en todos lados.

Ah, si. Y la película, muy buena. La recomiendo. No es una obra maestra, pero como película de acción es muy buena. Creo que ahora tampoco necesito a Hollywood para eso. Que se los coma el marrano, con sus refritos y su carencia de ideas nuevas.

martes, abril 15, 2008

BORRAR Y MAS BORRAR (Parte I)

Imagen: El público de la exposición de Peter Rowlands sobre la nada, y los 5 generadores nilpotentes que permiten construír toda la física. Eh... no, no era esa, porque Peter está entre el púiblico

A manera de informe sobre el paseo cuántico a Oxford, haré un post en dos partes breves (procuraré) muy distintas. La segunda será más aburrida que la primera, de modo que pueden saltársela.
El comienzo del viaje fue más bien idílico: levantarse a las 4 de la mañana para estar a las 6 embutido en el tren. Como en diciembre las compañías ferroviarias tuvieron problemas serios con la congestión, se habían curado en salud diciendo cada vez que podían que iban a realizar trabajos de mantenimiento en los rieles de toda la costa oeste, y que se abstuvieran por favor de viajar por ahí justo hasta el día que yo viajaba madrugado. Pero no hubo multitudes ni problemas.)Sí hubo idílicos paisajes escoceses con ovejas y tonos de gris, e idílicos paisajes ingleses con nieve y cilindros de heno, aunque me dormí gran parte del trayecto entre Newcastle y Birmingham, despertándome completamente desde Leamington Spa (no sale en el mapa del enlace, pero está cerca de Coventry, creo).

La llegada a Oxford no fue tan tranquila. Recién desempacado de la estación del tren, con mi maleta anticuada pero nueva encontrada en la calle en Glasgow, me encontré con un gigantesco operativo policial en una esquina de Cornmarket Street. Cuatro policías mantenían a un tipo gigantesco en el piso en la puerta de un banco. Seguían llegando policías y más policías ante la mirada extrañada de la población lugareña, entre los cuales un porcentaje importante tenían la apariencia de ser autoridades mundiales en algún tema académico. Otros sólo parecíamos estudiantes, y otros (la mayoría orientales cargados de cámaras) turistas.

Después de encontrar el café Republic (este blog, cada vez con más spam) con servicio de conexión inalámbrica para consultar los datos que por descuido no había anotado en papel, volví por Cornmarket Street, para encontrarme esta vez con que en el HMV (antes, His Master's Voice, la del perrito Jack Russell oyendo un gramófono) estaba tocando en vivo uno de esos grupos nuevos que he oído en la radio y no tengo ni idea de cómo se llaman. Ah, Cassius. Una multitud de jovenzuelos se agolpaba para grabarlos con sus celulares. Afuera, un jovenzuelo parecido a Shirley Manson le gritaba a otro que no, que él no vive en XX (un barrio pobre, me imagino) sino en YY (un suburbio rico).
Después de caminar por esa ciudad tan académica, llego al Keble College, donde me iba a alojar, y me instalo sin ningún problema. Uno de esos edificios impresionantes, y además una habitación muy cómoda.


Esa misma noche, voy a un pub cercano que había sido sugerido por correo electrónico por uno de los organizadores, y busco gente de la conferencia. Difícil tarea. Veo un señor que llega como buscando gente por todos lados, y le pregunto si viene por la conferencia. A él lo reconocen los demás, y conozco al organizador, que se viste como los Scorpions, y a otros de los participantes.

Como esto se está poniendo largo, lo dejo para el siguiente post.

jueves, marzo 20, 2008

PASEO CUÁNTICO

Imagen: Universidad de Oxford. El laboratorio de ciencias de la computación debe estar por ahí, pero no sé cuál es. Tomada de la página web del departamento análogo de la Universidad de Sheffield.


Después de un buen tiempo sin actividades académicas, por fin voy a retomar actividades sociales-científicas, y esta vez, en grande.

Por allá en el 2002, cuando comencé a engolosinarme con este cuento de la Lógica Cuántica, pasé mucho tiempo buscando publicaciones en esa área, y era bastante difícil hallarlas. El trabajo fundacional de von Neumann, un par de trabajos clásicos de Asher Peres, los diagramas de Greechie. Y, claro, alguien que quería poner los aspectos lógicos novedosos de la mecánica cuántica a jugar a favor de los cómputos clásicos implicados en la búsqueda de información. Un matemático bastante prestigioso en el campo intraducible de IR (Information Retrieval) que publicó un libro, que yo en su momento compré, y a quien después contacté, y terminó siendo mi director de doctorado.

Pero además de eso, unos cuantos matemáticos medianamente tostados, o algo así, que mientras otros iban tras efectos cuánticos en las neuronas, células, organelos y demás, buscaban efectos cuánticos en el mismo comportamiento humano, lo cual implica una reflexión mucho más profunda (me parece a mi) e interesante que la cacería del bio-cuanto. Estos pocos, bastante marginales en el panorama académico mundial, lograron, parece, atraer una cantidad modesta de atención, y el número de publicaciones por año crece ahora lenta pero notoriamente.

Y resulta que ahora, no sólo tendré la oportunidad de conocer en persona a la mayoría de estos investigadores marginales, sino de mostrarles mi modesta propuesta de contribución al área. A ver qué opinan. Y todo eso, en la hermosa ciudad de Oxford, en el segundo simposio llamado Interacción Cuántica. Suena bien, ¿no?

Por el momento, además de las obligaciones usuales del doctorado, estoy dedicado a recopilar lo que más pueda de la producción de los participantes, y leerla. Cosas muy interesantes. Los que publican en econofísica me dan un poco más de trabajo, pero todo, hasta ahora, está interesantísimo. En especial, me interesan unos trabajos sobre descripciones de tipo cuántico de ciertos aspectos del comportamiento humano. Y me produce también mucha curiosidad el trabajo de un econofísico ecuatoriano que trabaja en Italia en mi viejo campo de la Teoría de Juegos Cuántica.

Mientras hay algo más que contar, remito también al lector intenso a mi blog en inglés, donde comento sobre la mano de Iván Ríos y otras manos.

sábado, enero 12, 2008

EL SUPERPOLICÍA DE ACÁ


El tema que me ha trasnochado las últimas semanas ha sido (nuevamente) Linux, pero dado el estado delicado de salud del blog, quisiera reanimarlo con algo que sea de un mayor interés para los visitantes habituales (tal vez haya un par) que con esos temas que atraen desprevenidos navegantes de la red buscando respuestas a algún problema técnico.

Por lo tanto, este post es sobre algo que tenía ganas de comentar desde hace algún tiempo. Digamos que todo comenzó con una película muy buena que vi el año pasado, que salió de la idea loca de hacer una película policiaca de bala ventiada con policías típicos británicos, de esos que uno ve completamente desarmados ayudándole a un viejito que se cayó... una comedia, claro, con ese famosísimo fino humor inglés, dirigida por Edgar Wright, el mismo que nos mostró cómo es tremendamente difícil distinguir entre un habitante de las midlands de Inglaterra normal y un zombie (en "Shaun of the Dead").

El personaje principal de la película, oficial Nicholas Angel, que aparece a la izquierda en la foto que encabeza el post, es un policía que comienza su carrera en Londres con tanto éxito que lo mandan a un sitio donde "su eficacia no sea tan embarazosa". Es así como lo mandan al pueblito mas pequeño, bonito e indeciblemente aburrido que se les ocurrió. Lo que ocurrió ahí se lo dejo al que se anime a ver la película, porque no es suficientemente relevante acá.

Lo que me llevó a mencionar esta joya cinematográfica tan extemporáneamente, fue que los últimos meses he oído bastante sobre un personaje que me recuerda mucho a Nicholas Angel. Se trata de Richard Brumstrom, el jefe de policía del norte de Gales. Lo último que supe de él fue tal vez la anécdota que más me recordó a "hot fuzz". El señor Brumstrom se trepó, en una noche de diciembre, por unos andamios que habían puesto para arreglar el edificio de su cuartel, e irrumpió en su oficina, probando que la seguridad era más bien precaria. Antes de eso, en septiembre, había convencido a unos colegas de que probaran en él una nueva arma eléctrica no-letal que la policía británica está comenzando a utilizar: el taser. En el video, aparece nuestro Brunstrom recibiendo la descarga de 10.000 voltios.

Sin embargo, no fue eso lo primero que supe del superpolicía. Lo primero que oí de él fue lo que más me gustó: en agosto, en unas declaraciones que dió a la prensa, dijo que la prohibición y la guerra contra las drogas era una estrategia fracasada y que el gobierno debería dejar de insistir en ella. Eso, desde luego, le valió un lugar preponderante en la lista de personajes más atacados de ciertos tabloides (ver por ejemplo el Daily Mail) que tradicionalmente toman las posiciones más populistas, militaristas, racistas, y demás ismos de la extrema derecha. El estilo escandaloso y provocador del comisionado (o como sea que se traduzca "constable") ha hecho las delicias de estos tabloides, que desde luego claman por su renuncia, por más que ésta, irónicamente, sería un golpe mas duro para ellos que para él, porque les quitaría un excelente caballito de batalla para indignar a sus lectores godos.

Sin embargo, sus declaraciones sobre las drogas no son el flanco por el que más lo atacan, sino su gestión en el control del tráfico. Su gestión siempre fue conspicua, incluso desde sus inicios como agente raso, cuando con una máscara de gorila detuvo un automóvil que iba demasiado rápido, y que resultó ser conducido por el comisionado de policía de Londres. El programa mas controvertido del señor Brunstrom es, increíblemente, el de las cámaras de velocidad, algo que a uno, tal vez por ser peatón irredimible, le parece no solo inofensivo sino beneficioso. Pero la Asociación de Conductores Británicos ABD difiere bastante de mi punto de vista.

Sin duda no es algo muy común tener un alto mando de la policía de tan alto perfil, que regala a los medios frecuentemente con hazañas físicas o intemperancias verbales, y que además toma como suyas campañas evidentemente culturales como la preservación y popularización del idioma galés. Y ni hablar de su Ph.D. en biología, ni de su nombramiento como druida honorario.

Para acabar de completar el perfil mediático de este funcionario, les cuento otra cosa: fue el primer comisionado de policía en crear un blog, y lo mantiene bastante actualizado. No es libre, es blogger. El que quiera echarle una mirada, puede seguir este enlace.

Para que vean que uno no tiene que contentarse con un "general serrucho"...

domingo, enero 06, 2008

DEL HOGMANAY AL DOGMANAY

Imágenes: A la izquierda la tarima donde tocaron los Red Hot Chili Pipers (para evitar confusiones, obsérvese que todos están muy vestidos); a la derecha, perros compitiendo en el Dogmanay (esta última, tomada de Husky News)

Este cambio de año dejé por primera vez de hacer una recapitulación, y más bien, por recomendación del mismísimo director, me tomé unos días libres y me fui a Edimburgo a pasar la noche del 31 de diciembre y del 1 de enero. Valió la pena. El clima estuvo mucho más benigno que el año pasado, cuando tuvieron que cancelar las celebraciones por los vientos huracanados, y la celebración estuvo excelente; incluso bastante barata.

Todos los pueblos de estas latitudes celebraban el solsticio de invierno durante varios días, y en particular, los noruegos, que solían tener una influencia cultural importante sobre lo que ahora es escocia, celebraban su Hogmanay por estos días.
La influencia noruega de la antiguedad dio lugar en la baja edad media a una cultura de carácter mas céltico, pero la fiesta se conservó. Es curioso que conserve ese carácter nórdico hoy en día, cuando la percepción de la nación escocesa tiene tantos elementos célticos (que la acercan a Irlanda y Gales y la alejan de Inglaterra).

El caso, es que la celebración tuvo visos étnicos curiosos. En particular, el show de Red Hot Chili Pipers, un híbrido entre banda de gaiteros escoceses y banda de rock. Aunque su estilo no es florido y festivo como el de los Celtas Cortos, una especie de homólogo español mas mamagallista, pusieron a todo el mundo a bailar la danza tradicional y a cantar canciones tradicionales que jamás había oído en la vida, y otras muy familiares. Me refiero a "auld lang syne" la canción que uno conoce en su guayigolísima versión española "muy prooonto junto al fueeego nos reeeuniráel Señor", que según me encuentro en Wikipedia fue escrita por el maravilloso y escocesísimo Robert Burns, en un inglés-escocés (lo que llaman "scot") viejo que, por lo que yo entendí cuando cantaban, podría haber sido gaélico. El título significa algo así como, en dialecto colombiano, "el año de úpa".


También tocó Kissmet, un grupo de rockeros barbudos con turbante, originarios de Petersborough. La gente estaba enloquecida con la mezcla de rock de solo de guitarra con música asiática vagamente india, y se les abona la buena vibra, pero francamente no me convenció mucho.

El 31 llegamos a Edimburgo sin tener ni idea de dónde nos íbamos a quedar (un amigo colombiano donde el que pensaba llegar me contó la víspera que no iba a estar) pero todo salió muy bien; encontramos un bed-and-breakfast muy bueno, a un precio muy razonable, y sin tener que caminar todo Edimburgo.
Al otro día, el Dogmanay. Un festival de perros amateurs halando carretas. Los perros lo pasan muy bien, y uno también. Probabliemente por motivos del sindicato de perros, sólo pueden concursar perros que vagamente se vean como Husky siberiano, Malamut de Alaska, o Samoyedo.

lunes, octubre 01, 2007

VANUNU, NUESTRO RECTOR



Imagen retirada de la red: Soldados israelíes escoltan a nuestro rector hacia algún lado, tal vez un cuarto de interrogatorios. Tomado de un foro paranoico en un idioma que no entiendo.




Imagen: El rector es custodiado por unos soldados israelíes, para que no se trate de escapar de sus obligaciones administrativas. No, mentiras. Para que no cuente que estamos en peligro de que nos achicharren.


El rector de la Universidad de Glasgow, Mordechai Vanunu, no ha podido asistir a las reuniones del Consejo de la Universidad por una excelente razón: está preso. En Israel. Por haberle contado al Sunday Times sobre cierto proyecto de armas nucleares del gobierno israelí, del que él se enteró en su calidad de técnico nuclear. Eso ocurrió en 1986, y le valió su secuestro inmediato por parte de la Mossad, que en un operativo con 30 hombres, (según leí por ahí), lo sacó de la iglesia de San Jorge en Roma y lo llevó a Israel, donde fue encarcelado por 18 años bajo cargos de traición y espionaje. Él no ha sido aún liberado, pero ahora vive en arresto domiciliario en Jerusalem, donde tiene prohibida cualquier comunicación con otro pais, pues el gobierno israelí teme que libere más secretos. En Junio fue encarcelado nuevamente por ignorar las restricciones. Me enteré de todo esto gracias al Glasgow University Guardian, donde hicieron una corta reseña de nuestro rector.


Si hasta el momento el lector no se ha sentido un poco desconcertado al leer este post, puede ser porque sólo está simulando que lo lee, porque tomó un alucinógeno muy potente, o porque está mejor informado que yo sobre la naturaleza del cargo de Rector de la Universidad de Glasgow.

Vanunu fue sugerido como candidato a la rectoría por el anterior rector, el señor Greg Hemphill (famoso protagonista de una comedia de la BBC llamada "chewing the fat") cuyo nombramiento parece casi igual de difícil de justificar, y no me atrevería a descartar que tenga algo que ver con que su apellido en inglés significa, en dialecto contemporáneo colombiano, "colina de bareta". El estudiantado, o parte de él, protestó por la injusticia flagrante contra alguien que se preocupó de la supervivencia de la humanidad, y eligió al señor Vanunu como rector, con 1033 votos contra 793 votos del otro candidato, John Ross Beatie.

No es que la Universidad de Glasgow sea mucho más democrática que las universidades públicas colombianas, que nunca hubieran tenido a don Moisés como rector si estuviera encarcelado por denunciar algún proyecto peligrosísimo de guerra bacteriológica, sino que el cargo de Rector es distinto.

Lo que hace el rector de la Universidad de Glasgow es presidir el Consejo Superior de la Universidad, llamado "University Court" y velar por los intereses de los estudiantes, por lo cual son sólo ellos los que lo eligen entre los candidatos que proponen las directivas.

En todo caso, me siento orgulloso de mi rector. Parece que todos los rectores de las universidades buenas son unos bacanes. Habrá excepciones, claro, pero excepto el lunar que fue Victor Manuel Moncayo (mamerto patético) en la Universidad Nacional, los últimos rectores de la Universidad Nacional y de la Universidad de los Andes me han parecido buena gente.


****DISCLAIMER****
Si algo en este textoo da la impresión de que la Universidad de Glasgow no es una universidad seria, por favor tómese en cuenta de que está en el top 100 de las mejores del mundo, junto con algunos otros datos que pueden encontrarse a su favor.

sábado, agosto 18, 2007

LA JERINGA INMOBILIARIA

Imagen: Dibujo de El Roto, caricaturista genial español que critica mucho el crecimiento canceroso de nuestra sociedad.

No crean, no pienso despacharme contra nuestra sociedad en su carrera desenfrenada por agotar todos los recursos y colapsar, porque me he hecho el propósito de limitar el contenido político del blog. Voy a darle a eso más bien un tono egocéntrico, para que se vea que me quejo, porque me afecta.

Acá en el Reino Unido, la mayoría de la gente está embarcada en una cosa que llaman la "escalera inmobiliaria". Esto significa que viven en función de pasarse a vivir a una casa o apartamento con más "caché". Lo cual en mi opinión no está mal, en realidad. Hay maneras un poco fastidiosas de forzar a todo el mundo a meterse en ese cuento; uno rápidamente se da cuenta de que los británicos no son tan exigentes con la apariencia personal como los colombianos, a uno no lo discriminan tanto por la manera como se ve, es decir, la ropa que usa, si se afeita bien, si se corta las uñas, si se baña todos los días. Pero vivir en un sitio mal visto, sí se supone que debe ser motivo de vergüenza. Lo cual, por supuesto, me importa un pepino, porque me muevo en un medio académico de geeks y desadaptados; y en ese medio la sociedad no ha sido tan exitosa metiéndo a la gente a esa carrera alocada, aunque sí los tenga del cuello en otros aspectos. Y esos mecanismos de distinción me resbalan, como me resbalaba en mi adolescencia la ropa de marca. Eso, entonces, no es mi problema, aún. El mercado de bienes raíces se mueve rápido, e incluso puedo aspirar a conseguir un apartamento rápidamente para establecer un protectorado de Orland colombo-griego.

El problema, es lo que está detrás de la escalera inmobiliaria: la especulación.

Creada la necesidad, el proveedor comienza a comportarse como un jíbaro (o camello, como se dice en otros lados). La vivienda es la droga de la sociedad. En varios sentidos; es por ejemplo generador de empleo a corto plazo, generador de liquidez para los vampiros zombies mutantes adoradores de satanás del sector financiero, etc. El problema, es que hay un límite de lo que se puede construir antes de que aparezcan los síntomas de la sobredosis. Podría decirse que el cambio climático ya es una resaca de los excesos de estupefaciente pasados. El "mono" dirían los españoles.

Especulación, decía. Los precios se mantienen altos a como de lugar. Se rumora que una fracción no despreciable de la ciudad no está habitada, mientras las plumas (grúas grandes de construcción) invaden todos los límites de la ciudad, hacia adentro y afuera, para ampliar ese porcentaje.

Por otro lado, hubo tiempos, medio premodernos, en que los propietarios le sacaban jugo a eso enlatando decenas de inquilinos en casas pequeñas como quien esconde 101 chinos en Zipaquirá. Y el gobierno, que acá no es del todo canalla, reglamentó eso, otorgando licencias para limitar el número de habitantes en un apartamento. Pero, como buenos burócratas, lo sobre-reglamentaron, en realidad se espera un margen de incumplimiento de la norma, que es de por sí un poco exagerada. Y con eso, les dieron a las agencias inmobiliarias un elemento más para jugar con uno al gato y al ratón.

De modo que, en la tercera semana de buscar apartamento (la primera, no era en serio, la verdad) nos han cambiado varias veces la versión de las reglas del juego según los representantes de las inmobiliarias. Pero ahí seguimos en la lucha para salir del Panóptico.



Otro par de dibujos de El Roto.

domingo, junio 10, 2007

EN EL PANÓPTICO

Imagen: Así se veía la prisión de Duke Street en Glasgow en 1909. Debo decir que, salvo los colores relajantes, no se ve muy distinta del sitio donde vivo. Tomada de East End Connected

Esta mañana me desperté bastante temprano, y oí a dos de los ocupantes del apartamento empacando sus cosas para mudarse. Yo no quería añadir más alboroto al alboroto, deambular por una cocina llena de cajas, y estorbar el paso a cualquiera de ellos sacando bolsadas de basura. De modo que me volví a dormir.

Me desperté unas horas después, y en el cuarto sólo estaba la cama. Qué grande se ve el cuarto sin el escritorio, sin un computador viejo abandonado en el suelo, sin las cajas del computador y monitor en un rincón. Me alarmé por un momento, pero por alguna razón pensé que simplemente los administradores de la residencia habían adelantado las labores de remodelación del apartamento, y gentilmente habían llevado mis cosas al nuevo cuarto mientras mi pesado sueño me mantenía inconsciente. Un pensamiento algo absurdo, claro, pero en ese estado un poco confuso del duermevela tenía sentido, dado que todo el tiempo desde que vivo acá los funcionarios entran y salen de los apartamentos con sus llaves maestras, sin que eso signifique problemas de seguridad.

Me levanté entonces a buscarlos y preguntarles a dónde habían llevado las cosas, y al salir de mi cuarto vi que el propio apartamento era más grande, y que los empleados cargaban todo tipo de máquinas de un lado a otro, como si estuvieran mudando una fábrica. Seguí a uno que llevaba una máquina de coser hacia la puerta, y cuando vi que la puerta daba al antiguo laboratorio de hidráulica de la Universidad de los Andes, me di cuenta de que estaba soñando, y me volví a despertar.

Esta vez, el cuarto estaba vacío, pero en el escritorio seguía el computador y el teléfono. Nada de cajas, ropa, ni computador viejo. Seguía el ruido de trasteos por fuera. No estaba seguro de que estuviera soñando otra vez, de modo que miré por la ventana al lado de mi cama. Todo normal, la gente y el tráfico pasando por la calle Kelvinhaugh. Pensé "estoy despierto" No sé si me pellizqué, pero verifiqué pequeños detalles que uno no pone ahí cuando está dormido. De modo que me levanté a preguntar dónde se habían llevado mis cosas. Esta vez, mientras yo veía por la ventana, los que sonaban con el trasteo habían salido, y el apartamento estaba vacío, aunque era el mismo apartamento de siempre. Fuí a la cocina a hacerme un te mientras pensaba qué hacer, pero la preocupación de que tal vez en medio del caos del trasteo se había metido alguien a robar fué aumentando, hasta que al abrir la puerta de la cocina, me desperté otra vez.

Esta vez, sospechaba fuertemente que estaba soñando, porque me desperté en un cuarto diferente. Me pareció demasiado traído de los cabellos pensar que me hubieran podido llevar a otro lado dormido. Estaba dormido, y tal vez podría controlar mi sueño, porque de todos modos estaba bastante consciente de estar durmiendo. De modo que de una forma difícil de describir, hice aparecer a un personaje que era la mezcla de varias amigas en el cuarto, y le dije que me ayude a abrir la ventana. Me quité la ropa, y salí por la ventana, a lo que parecía ser un balcón en un tercer piso con el suelo cubierto de piedritas redondeadas. Caminé por ahí hacia el norte, y vi que todo el bloque era una especie de instalación militar, donde unos soldados hacían formar a unos estudiantes vestidos de presos. Por alguna razón, la situación no me pareció amenazante sino normal, y me devolví hacia el otro lado por ese balcón largo. El balcón daba al baño de otro apartamento, y cuando me intentaba meter, me desperté otra vez.

Esta vez todas mis cosas estaban ahí, el apartamento era normal, y desde entonces no me he vuelto a despertar.

Creo que en el fondo sí me parece un poco duro todo ese control que ejerce la administración de la residencia sobre la vida de los estudiantes acá. Ya hasta hice de eso un sueño vagamente kafkiano.

NOTA: Aclaro que las personas de la administración de las residencias han sido extremadamente amables, eficientes, tolerantes y comprensivos con todos nosotros. Es el esquema de cómo funcionan las cosas lo que me raya.

miércoles, abril 25, 2007

CALIENTE

Imagen: Un detector de metales en el aeropuerto también ama a Derek Smalls. Tomada de un blog de escándalos en Iowa.

¿que el calentamiento global es malo? ¿quién dijo? Bueno, sí puede ser más malo de lo que cualquiera pueda imaginarse, o puede ser un poco mejor que eso. Pero no importa. Voy a hablar de una consecuencia del calentamiento global que nos puede alegrar el día.

"¿Tiene usted algún tipo de placas o miembros artificiales? eh... no realmente..." Tal vez algunos de mis lectores más interesados en la escena rockera, hayan reconocido al símbolo sexual de la foto... Muy bien, señores Hook, Reed, Pothead y demás, ¡es Derek Smalls, bajista de SPINAL TAP! ¿qué tiene que ver Spinal Tap con el calentamiento global? Pues que por cuenta del calentamiento global,

¡VUELVE SPINAL TAP!

Para los que no entienden nada y creen que tengo otro de esos ataques de demencia senil, aclararé que en 1984 el buen Paul Reiser (el que hacía del esposo de la bellísima Helen Hunt en "mad about you")* Rob Reiner sacó un documental ficticio sobre una banda de rock ficticio, logrando el retrato más real e hilarante del fenómeno del rock. Una verdadera joya.

Pues bien, por cuenta del calentamiento global todo el equipo (o varios de ellos) de este clásico inolvidable se ha vuelto a reunir, y decidieron sacar una segunda película, con nuevas canciones y 23 años de inspiración. En The Guardian se preguntan qué causa puede ser lo suficientemente grande para reunir a una banda que lo ha visto todo, lo ha tocado todo, para que lo ponga en una caja y salga nuevamente de gira. Y ellos mismos se responden:

La respuesta se hizo clara hoy, sin embargo, después de que se anunció que legendario acto británico dirigido por Nigel Tufnel y David St Hubbins se reformó para combatir el calentamiento global. Hoy se estrena una película que hurga en la conciencia ecológica de la banda, y la complementarán con una aparición en el festival de verano "Live Earth" de este año.
El director Rob Reiner, cuya relación con la banda data del primer rockumental, "This is Spinal Tap", explicó la decisión antes del estreno de la película esta noche en Nueva York: "Ellos no tienen conciencia ecológica, pero han oído del calentamiento global", dijo Reiner, "Nigel pensaba que era simplemente porque tenía puesta demasiada ropa, y se iba a enfriar si se quitaba la chaqueta"

The answer has become clear today, however, after it was announced that the legendary UK act led by Nigel Tufnel and David St Hubbins are to reform in order to fight global warming. A new film delving into the band's eco-consciousness is to be screened today, and they will back it up with an appearance at this summer's Live Earth festival.

Director Rob Reiner, whose relationship with the band dates back to their classic rockumentary, This is Spinal Tap, explained the decision ahead of the film's debut at a New York festival tonight. "They're not that environmentally conscious, but they've heard of global warming," said Reiner. "Nigel thought it was just because he was wearing too much clothing - that if he just took his jacket off it would be cooler."

El nuevo sencillo, por cierto, se llama "WARMER THAN HELL"

(*) La ignorancia es atrevida. Y la ignorancia con afán, el doble. Gracias Anónimo(a)

miércoles, marzo 28, 2007

UNA CIUDAD CATEDRAL

Imagen: Concierto de CAMERA OBSCURA en Liquid Rooms, in Edinburgo, el 27 de marzo de 2007

POST PATROCINADO POR SHOEGAZER

Como en estos últimos tiempos hubo dos conciertos importantes en Bogotá, he visto reseñas de conciertos en bastantes blogs colombianos. Las reseñas recomendadas, claro, son los de siempre. Pero como yo no soy libre, sino que soy bloguero, no podía quedarme atrás. Y aprovecho el concierto maravilloso al que asistí ayer martes para poner acá una pequeña reseña, uno de los clichés blogueros que me faltaba tachar.

LA CIUDAD
No voy a aburrirlos con las alabanzas de esa hermosa ciudad que es Edimburgo. Una ciudad a la cual el turismo no ha logrado quitar su carácter único y un tanto medieval, con gente común y corriente compartiendo el edificio de su vivienda con museos, (el del enlace se llama, en efecto, camera obscura) hitos históricos milenarios y pubs legendarios. Es, claro, una ciudad turística, y eso implica un cierto toque impostor aquí y allá, una historia disecada y coloreada para el turista que quiere tomarse una foto con el mito. Pero es una ciudad real. Uno puede cruzarse con las hordas de NEDs en Nicholson Road, o contemplar a los quinceañeros gritando ¡viva Escocia! después de un partido de fútbol. No me cuesta imaginar que habrá manifestaciones políticas, aunque me da la impresión el estado actual de Escocia es de una comodidad política que es impensable en países como el mío. No se siente una insatisfacción por el gobierno suficiente para que la gente haga gran cosa.
Una última observación sobre Edinburgo: es un laberinto. La zona más turística, sobre todo, con su multitud de callejones estrechos entre edificios de piedra renegrida por el humo (la ciudad pasó bastante tiempo dentro de una nube negra). Es recomendable cargar un mapa de bolsillo, que no incomode mucho al consultarlo. Y preguntarle a la gente, que aunque en la mayoría de los casos serán turistas perdidos como uno, cuando son nativos estarán encantados en ayudar, y, mejor aún, se les entenderá lo que dicen bastante más que a nuestros amigos de Glasgow.

CAMERA OBSCURA
La banda que tocaba en el "Liquid Room" de Edimburgo era Camera Obscura. Ah, qué banda tan buena. Y tan irregular. Si uno espera que salgan rockeros curtidos y expertos viajeros por el lado más bestia de la vida, se llevará una sorpresa. O si espera graduados de Eton College haciendo alarde de refinamiento aristocrático, como uno que otro grupo de Brit Pop. O si espera incluso gente joven y cool.
Estos son personas maduras con apariencia de lo que se suele llamar geeks. Aunque realmente no creo que lo sean, porque al menos la cantante y el trompetista parecen ser ingeniosos, hábiles socialmente y carismáticos. Al menos, sobre el escenario.
La música que hacen es sencilla, pegajosa, y uno le halla el gusto muy rápido. Son bastante conocidos hoy en día, pero no parece que busquen la fama. Hacen la música que les gusta, nos dejan oírla, y su éxito comercial, completamente accidental, les permite dedicarle más tiempo a su hobbie musical.

EL CONCIERTO
Liquid Room es una puerta metálica, con un letrero difícil de leer de lejos, que da a una calle empinada de Edinburgo (Victoria Street) con algunos de los almacenes mas interesantes: libros usados, ropa usada, libros de arte, arte, camisetas estampadas. Los típicos "bouncers" de 100 kilos con audífono y micrófono cuidan la puerta. Estos bouncers, elemento decorativo a veces y funcional otras, en todo tipo de clubes. Pasando esta etapa, se camina por largos pasillos subterráneos hasta una bodega que parece refugio antiaéreo. Un sitio pequeño, y ese día, sin mucha gente. Unas 200 personas no alcanzaron a copar el espacio hasta hacerlo incómodo.
El telonero fue Ned Collett, otro cantante irregular. Un australiano que canta como esos grupos del actual boom sueco, en su primer concierto en el hemisferio occidental. Su estilo sentimental y, digamos, poco rudo, me hizo preguntarme si no habrá sufrido mucho en la cruda Australia. Cantaba con una guitarra, un sampler, y una voz excelente. Su música, bastante agradable, sin pretensiones pero también sin complejos. Se entiende que haya atraído a los de Camera Obscura, que lo "descubrieron" de su gira por Australia.

La intervención de Camera Obscura fue brillante. Ayudó, claro, que ya conociera muchas de las canciones, pero las que me eran desconocidas también me encantaron. No son personas de alto perfil a quienes les guste mostrarse, pero hacen gala de humor fino y burla de sí mismos en sus cortas intervenciones entre canciones. Las interpretaciones de todos, excelentes. El trompetista, que también toca guitarra e instrumentos varios de percusión, se lució. Igual que los demás, me parece. La voz de Tracyanne es de lo más dulce que a uno le sea dado oír. Seguro que hay quien con sólo oírla cantar ya quiere casarse con ella. Aparte de que ella y Carey Lander son muy bonitas, sin ser tampoco supermodelos. Tal vez parte de la impresión de que se ven como geeks se deba a la manera vintage como ellas se visten, con vestidos como de amiga de la mamá de uno.
La canción más popular, desde luego, fue "Let's get out of this country" (de la cual sale el título de este texto). Y tocaron también "Country Mile", que como es lógico, me desbarató completamente. La audiencia también parece haber sido profundamente conmovida, en bloque, cuando cantaron "Dory Previn". Un silencio monolítico: todos parecíamos contener la respiración.

Creo que por fin comencé a aprovechar Escocia.

BONUS TRACK
Me encontré en YouTube una grabación que alguien hizo de "country mile" en el mismo concierto al que asistí. Con valor puramente documental, porque es cortico y de una calidad más bien regular. Los dejo con eso, y con el video de "Tears for Affairs"



Ah, y otro extra: el SET LIST. Esta es la hojita que utilizó alguno de ellos (no se cuál) para saber cuáles canciones tocaban, y en qué orden:

viernes, marzo 09, 2007

EL ESPIONAJE ES SÓRDIDO Y PUERCO

Imagen: plaga de langostas, tomada del blog de un monje budista gringo en Mongolia.

Érase una vez un pobre diablo que se tomaba mortalmente en serio. Desde que, de niño, su papá le dió un sermón sobre no decir mentiras minutos antes de suicidarse, vivió en un mundo donde la verdad era una entelequia como la Patria, el Honor, y todas esas cosas a las que se agarra la gente para maquillar la miseria moral de su vida. En cambio, la mentira era una presencia muy concreta y amenazante, que siempre se presentaba junto con la Traición.

El niño traumatizado que toda su vida habló lo mínimo que pudo, era Edward Wilson, primer director de la CIA. Y el mundo de mentiras y principios artificiales en el que creció, era el medio de los patricios de Estados Unidos, una casta que ha tenido el estado en sus manos durante el siglo XX, y lo tiene aún.

Estoy hablando de "The Good Shepherd", la película que terminó Robert de Niro el año pasado. La ilustración que encabeza este texto tiene que ver con la película por dos razones.

Una, es que una de las bellezas que hace esta egregia institución es soltar enjambres de langostas sobre la floreciente "empresa de café Maya" que estaba amenazando los intereses del capital gringo. Supongo que esa campaña fue bastante exitosa, porque fue pocos años después desde Guatemala donde comenzó a operar la famosa "United Fruit Company", que inauguró en Colombia la pintoresca costumbre de las masacres tecnificadas.

La otra, es que las langostas son simplemente saltamontes, que viven tranquilamente comiendo hierbita, hasta que la densidad de su población sobrepasa un valor crítico. Es ahí cuando se convierten en la plaga bíblica que asola regiones enteras. Siempre me ha parecido una buena analogía de la economía de mercado, que es la mano invisible que arruina la vida de Wilson, nuestro pobre diablo, y otras tantas. Es la ambición humana, el interés del ego, que es sano cuando está bajo control, pero que cuando se sale de control tiende a agotar todos los recursos disponibles.

Edward Wilson no se siente parte de un enjambre de langostas. Él está defendiendo un pais idílico de anglosajones que han sido americanos durante varias generaciones, donde, en sus propias palabras, aún los irlandeses, latinos y otras etnias "sólo están de paso".

En la promoción de la película, se insinúa que el tema central es la renuncia de protagonista a llevar una vida familiar normal, por amor a su pais y a sus principios. En realidad, mi opinión es que la fuerza que mueve a este personaje a lo largo de la película es el miedo del demonio de la mentira y la traición que él sospecha agazapado en su interior.

Las dos mujeres en su vida ven en él a un hombre silencioso e introvertido, aparentemente más decente que esos petardos arrogantes de su clase, con incluso alguna sensibilidad para la música y la poesía. La primera, Laura, interpretada por Tammy Blanchard, es una mujer sorda hermosísima y adorable que conoce en una biblioteca, y no tiene nada que ver con su mundo. Él encuentra con ella un oasis en medio de la habitual sordidez de su vida, pero finalmente la deja, sin que medie palabra alguna (el mudo y ella sorda), porque su mundo lo reclama para casarse con la hermana de un compañero de sociedad secreta, que quedó embarazada de él tras un desliz en una fiesta.

Clove, la hermana de su cófrade, es interpretada magistralmente por Angelina Jolie (la "dama del labio goldo"). Es una mujer de sociedad, con una vida ligera y sin preocupaciones, que se enamora a primera vista de él y aspira a vivir una vida normal de familia oligarca gringa. Pero la "llamada del deber", es decir, la huída de su demonio interno, lo lleva a prestar servicio en el Londres bajo el bombardeo alemán, y a quedarse fuera por 5 años. Durante ese tiempo, Clove parece ser incapaz de continuar su vida frívola, y asume el papel de madre solitaria y un poco amargada. Otra que fue abandonada sin mediar apenas palabra. Cuando Wilson vuelve, no sólo no puede recuperar su vida familiar, sino que además le da un tiro de gracia mediante otro desliz con Laura, debidamente documentado con fotos que le son entregadas a su esposa al mejor estilo de los servicios de inteligencia.

La película está contada en un cuidadoso desorden cronológico, que gira alrededor de la investigación de una traición que condujo al desastre militar de Bahía Cochinos, investigación de la cual no me voy a ocupar. Es curioso cómo, en el curso de las investigaciones, la presencia de los espías rusos es incluso agradable; uno de ellos es de hecho una especie de compañero de trabajo de Wilson, que de ser abiertamente un valioso colaborador contra los nazis, pasó a ser un contacto amigable con la KGB (da a veces la impresión de ser el único amigo de este personaje), pero al mismo tiempo su más eficaz enemigo.

Se me quedan muchas cosas por decir, lo cual no me extraña de una película de casi 3 horas. Muchas de ellas, además, son importantísimas en la película. Sólo mencionaré una mas, que fue uno de los detalles que más me impresionó, y cuya función y motivación en la película me ha puesto a pensar mucho.

En un momento dado, aparece un espía que trata de desertar de la KGB, diciendo ser un tal Valentin Miranov. Sólo que alguien que los había convencido de ser él ya estaba colaborando con ellos. De modo que el nuevo Mironov fue interrogado a la usanza de la CIA. No por Wilson, sino por su asistente neoyorquino-italiano, un tipo sencillo y rudo de los que hacen el trabajo sucio en las películas. Pero de Niro minimiza las crudas escenas de una tortura, dándonos una escena mucho más interesante. Después de un interrogatorio estándar, al espía desnudo, cubierto de moretones y con la cara inflamada, le administran una droga novedosa que está siendo probada como suero de la verdad: LSD.
Después de una especie de regresión a la niñez, el espía entra en una especie de trance, y da un convincente discurso: la Unión Soviética no es una amenaza para los Estados Unidos, y la guerra fría es una ficción que utilizan las élites para mantener el poder. Finalmente, dice que él es libre, y salta por la ventana para morir estrellado contra la calle. Una escena poderosa. Debo confesar que me encanta que metan ese manifiesto en la película, y más con la forma de una revelación sicodélica.

En conclusión, la película es para mi la historia de un cierto tipo de víctimas de la guerra. Para mi, las guerras siempre son poco más o menos que gente dándose machete en un barrial, sin nada honorable o glamouroso involucrado. Y el espionaje es una mezcla de eso con peleas de comadres chismosas, en una escala más grande.

lunes, marzo 05, 2007

FILA DE BOTELLAS EN LA VENTANA

IMAGEN: "Chinese Dinner Party" ilustración en "WORDS WITHIN WORDS" una recopilación de escritos de Stella Benson, en edición en linea del proyecto Gutenberg.


Recuerdo cuando en EL SARCASMO, blog de nuestro amigo Santiago Reed-Durden, había una sección titulada "ESTA MAÑANA ME LEVANTÉ Y ME PREPARÉ UN PAN TOSTADO". En esos días yo no tenía un blog ni la intención de abrir uno, pero debo reconocer que me daba envidia tener un blog con una sección que se llame así. Lo mas cerca que puedo llegar a esas cimas de cotidianidad es el título de este post.

El título se refiere a un nuevo escalamiento en las actividades lúdicas de mi vecino el Emperador Chino y su Corte (título otorgado por el filósofo griego) que ya no se privan de acumular en la ventana de la sala el medio centenar de botellas de cerveza que consumen semanalmente.

Pero yo no me quejo. Para nada. Es una corte escandalosa y parrandera, pero eso no me ha molestado en lo mas mínimo, porque además son todo lo agradables con nosotros los bárbaros que permite nuestra precaria comunicación en inglés. Además, nuestro apartamento me parece un oasis del orden después de haber estado el viernes en una fiesta de ERASMUS en un bloque a dos puertas del nuestro, que dejó el respectivo apartamento más o menos como la Segunda Guerra dejó a Europa.

La fiesta, como probablemente ya hayan pensado los lectores más suspicaces, era para europeos, con la cláusula de que podían llevar a sus amigos. De modo que ahí fuimos a parar algunos asiáticos, africanos, y latinoamericanos. Una cláusula muy sabia, porque entre los europeos siempre cabe el peligro de que los matafiestas europeos hagan masa crítica, y eso se puede evitar diluyéndolos con individuos más tropicales, entre los cuales los matafiestas son mas escasos.

Fue una fiesta un poco extraña, porque no había música. Lo que más se oía eran las exclamaciones de los italianos, usualmente acompañadas de amplios gestos. Los españoles no muy numerosos y por lo tanto más bien humildes, recluídos, como de costumbre, en un pequeño círculo sin interactuar mucho con los demás, tal vez un poco acomplejados por la dificultad que representa para ellos el inglés. Igual algunos pocos chinos, que de todos modos parecían esforzarse por encajar bastante más que los españoles. Unos pocos alemanes, que en algunos casos parecían evitarse entre sí (no creo que esto sea sintomático, bien puede haber sido casualidad, porque creo que sólo había 3).

Yo iba con el ingeniero alemán, que fue tal vez con el que más conversé, aunque también hablé bastante con algunos africanos, maestros en el arte de moverse socialmente como peces en el agua, cada cual a su manera (bastante diferentes, ellos, entre sí). También con un chileno desquiciado (¿porqué habrá tantos de esos?), y con un español de Alicante que andaba zafado del grupito más bien aburrido de ibéricos.

Y ese es el informe sobre la primera fiesta de estudiantes a la que he concurrido en suelo británico. Nada fuera de lo común.

El siguiente día, hubo reunión de la sociedad filosófica del 69 Kelvinhaugh Street, donde discutimos el tema actual de interés de Dimitri: el Estado y la Anarquía. Debo reconocer que esas reuniones para discutir temas filosóficos me han hecho la vida bastante más llevadera en Glasgow, y supongo que están ayudando a que mi inglés sea menos precario. Esa maña de discutir temas académicos ajenos a mi profesión a un nivel semi-amateur, creo que jamás voy a poder sacudírmela. Además, me dan cuerda para el blog. En este post no voy a poner nada todavía sobre el Estado y la Anarquía, pero espero hacerlo pronto en mi blog en inglés, con posterior traducción al español.

COMPREN, COMPREN