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lunes, enero 02, 2012

A LA CONTRA

Imagen: "confrontación", foto de Vladimir Voronin tomada en Kirgustán. Disponible en Pixdaus

Muchas cosas pasaron en el 2011, y enumerarlas haría una entrada aburridísima. Tal vez tome eso como un reto y lo intente, pero lo más probable es que esa idea se vaya al panteón de todas las cosas que jamás escribí. Para que no se me olvide: el año comenzó para mí en Düsseldorf donde Frau Rodriguez, siguió en Glasgow y Aberdeen elaborando proyectos, me vio en kilt en mi ceremonia de grado (en la que apareció por casualidad Chris Fuchs), y terminó con mi viaje a despedir a mi mamá. En ese viaje, largo como fue, cupieron muchas cosas. Por un lado, constatar el estado ruinoso de Bogotá, pero aún más, de Pasto, como marco de lo que dejó la muerte de mi mamá. Por otro, encontrarme con un estatus de celebridad menor debido a mi actividad en Twitter, que también me llevó a conocer a un montón de gente maravillosa. Muchas cosas.

En este momento, me siento inclinado a escribir sobre sólo una de las cosas que pasaron este año, o más bien sobre algo relacionado con una de ellas. Después de una década usando la red global para aprender a antagonizar, sentí que pude hacerlo para algo concreto y útil. De pronto, me vi en una situación de confrontación sostenida en la forma de una negociación. Una cosa de negocios que no voy a especificar aquí porque me quedaría dormido del aburrimiento. Sin embargo, sí quiero hablar sobre la experiencia de hacerlo.

Yo me imaginaba la confrontación como algo brutal pero aburrido. Un poco como un encontronazo entre colegiales que termina a los dos golpes. O, en el peor de los casos, como un matoneo que dura meses y del cual ninguno de los implicados puede salirse. Años de películas de acción, de suspenso, o de las otras, no me habían convencido de que el tire y afloje de una confrontación pudiera ser algo interesante en un escenario sin libretos. Pero finalmente parece que estaba equivocado, porque una vez que estuve en la arena, por así decir, y sin la opción de sacarle el cuerpo, hasta le encontré gusto.

En un lenguaje más presentable, a la situación se le llamaría negociación, pero la palabra me evoca las situaciones simplificadas y limpias con las que trata la teoría de juegos, y no me parece adecuada. Se trataba de individuos (o agentes, si se quiere) con intereses poco claros, con una percepción de si mismos (incluido yo, claro) incompleta e inexacta, y con un control sólo parcial sobre sus acciones. Estoy familiarizado con las simplificaciones que hacen economistas y similares de esas situaciones, pero realmente se pierde mucho en la traducción.

Tal vez lo que más me gustó de la experiencia de una negociación un poco por las malas, es cómo se maneja la rabia. Normalmente la rabia es un estado en el que se pierde control y perspectiva de la situación, y mientras que algunas respuestas mecánicas se vuelven óptimas, el comportamiento queda a cargo de las opciones por defecto que deja el instinto, normalmente poco adecuadas en sociedad. Sin embargo, el que sabe hacer negocios por las malas ha aprendido a controlar su rabia; de hecho, la simularía si no fuera necesario ser un actor excepcional para eso. Como dice George Costanza, la mejor manera de mentir es creer las mentiras, y así mismo la mejor manera de simular rabia es enojándose. Sin embargo, hay que permanecer en control, de modo que toca encontrar una manera de dejar una parte de la mente consciente por fuera de la rabia. Un ejercicio de disociación que se parece un poco a desarrollar un testigo de la mente, como en algunos tipos de meditación. Este uso de la rabia me parece cuestionable, pero interesante. Tanto que incluso intenté imitarlo, de una manera algo amateur de todos modos.

Hubo también otro aspecto de la negociación que fue toda una revelación, y fue el valor de abstenerse de dar información. Limitar intencionalmente la información que se suministra. Tal vez por deformación profesional, habiendo sido profesor, ocultar deliberadamente información relevante es algo que no me cruzaría por la mente. Y más allá, eso incluso choca con mi disgusto ante la idea de mentir. Sin embargo, el hecho de llevar cuentas de qué sabe la contraparte y que no sabe, contrastado con lo que uno sabe, y todo eso usado para controlar las opciones que perciba y cómo las evalúe, es definitivamente una actividad interesante. Objetable, nuevamente, pero interesante; y una que, nuevamente, yo también tuve que usar.

No querría tener que volver usual esta manera de relacionarme con otros, pero sí confieso que fue interesante, y siento que aprendí mucho al practicarla. Ser un adversario. Como dice la canción, no se puede huir de El Adversario.


Crime and City Solution - The Adversary from Carol_Anne on Vimeo.

martes, julio 21, 2009

LAS CINCO CULTURAS

Imagen: Intelectuales jugando canicas. Tomada de Smart Dogs

Primero, que eran dos culturas, en cierto modo antagonistas. En una esquina estaban los literatos y en la otra los científicos, o algo así, pero no en la sociedad en general, sino en la cúspide, peleándose la influencia sobre los hombres de acción que hacen que las cosas pasen y reparten la plata. Como la mala comunicación entre esos dos hemisferios del cerebro judeocristiano parecía algo muy preocupante, alguien con ideas dialécticas postuló que también existe una tercera cultura, de modo que se completara eso de la hipótesis-antítesis-síntesis.

Pero eso tampoco me gusta. Porque los discordiamos sabemos (aunque no estamos seguros) que eso de hipótesis-antítesis-síntesis es sólo una parte del ciclo dinámico de todas las cosas; ciclo que se cierra añadiéndole paréntesis y parálisis. Como hace poco me vi los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia, (página web oficial acá) he representado estas etapas con los 4 símbolos pitagóricos mas uno que improvisé para la ocasión, en la figura que va con este párrafo. La hipótesis es el círculo tratando de abarcarlo todo, la antítesis es dos pedazos del círculo cortándose: en vez de abarcarlo todo, cortar y quitar. La síntesis, el triángulo, es como una solución de compromiso entre las dos anteriores, pero ésta es examinada y recontada obsesivamente (paréntesis, representada por el tetraktis pitagórico, símbolo del proceso de contar) llegando a una situación aún más limitada que es la parálisis (el asterisco de cinco puntas).

La hipótesis puede ser algo intuitivo, que le viene a uno a la cabeza sin entender bien cómo, como suele ser el caso de las cosas artísticas, la literatura, y todo eso. En la mayoría de los casos es necesaria una elaboración posterior, aunque algunos se la ahorren por pereza o mala fe (la mayoría) o porque no pueden hacerlo de otro modo (como Hunter S. Thompson, por ejemplo). La elaboración posterior no le quita su carácter de hipótesis, a menos que involucre el núcleo de la cosa.

La antítesis usualmente no puede aparecer sin una hipótesis, y consiste en una propuesta mucho más disciplinada y sensata. A veces, arrogante y hasta miope. Y tiene que basarse en algún tipo de reduccionismo. Es claro entonces cómo es el terreno de los científicos.

Soy el primero en entusiasmarse con la dichosa tercera cultura, es decir, de los literatos que tienen una idea decente de los aspectos esenciales de las ciencias y viceversa. Supongo que ahí estarán autores como Michel Houellebecq u otros por el lado literario, y otros como Steven Pinker por el lado científico. Pero no me hago ilusiones: sé que el curso natural es que la tercera cultura pase del estado de confusión (síntesis) a burocracia (paréntesis), para que finalmente haya parálisis, colapso y todo vuelva a comenzar.

He dicho FNORD.

Adenda:
Parece que alguien más se había ocupado del asunto dialéctico desde una óptica discordiana, aunque en inglés.

lunes, junio 15, 2009

BLOOMSDAY


Como entrada en la categoría "Esta mañana me levanté y me preparé un pan tostado", robada con descaro de El Sarcasmo.com, me monto al tren de la celebración del Ulises de Joyce propuesta por Portnoy para el día de hoy, Bloomsday, día del protagonista del Ulises.

(en la imagen, tomada de una página de la Fundação de Educação Artística una foto de la celebración en el año 2005)

Este señor Bloom en particular, se despertó en Glasgow en el cuerpo de un hispanoparlante de bigote y barba hirsutos y más bien poco abundantes, fémures (muslos) y húmeros (brazos) ligeramente cortos; claramente, no un tipo local.

Comienzo vagamente irlandés del día: la perorata matutina de Terry Wogan. Es preocupante como puede uno habituarse a la voz de un locutor particular en las mañanas. A continuación, desayuno, y dibujar cosas en el computador por una hora. Terminé una animación de tortugas inspirada en el hecho de que para Jodorowsky el 8 es un número especial, y yo quería relacionarlo con el número estrella discordiano, el 5. Supongo que terminará en el blog eventualmente.

Después, un poco de ejercicio, bañarme, vestirme, y sentarme a trabajar, es decir, a buscar errores en un programa, que es a lo que se reduce mi trabajo desde hace un par de semanas. Mientras tanto, pongo radio en linea y por referencia de no se quién pongo la emisora del Imperial College, donde están hablando de cómo bautizar el nuevo elemento, y de que alguien propuso llamar al bosón de Higgs "bosón de la botella de champaña", porque no se qué perfil del potencial que produce en el espacio tiene forma de botella de champaña. Sobra decir que no entendí de qué hablaban exactamente. Después trajeron a un astrónomo que quería aprovechar el cuarto de hora de la novela histórica (debido a todos esos best-sellers infames) para escribir una sobre astrónomos. Después llegó otro que habló de que la dificultad de controlar los riesgos de la nanotecnología, porque en algunos casos los riesgos que presentan no exactamente son de carácter químico o mecánico, sino de un tipo inédito que no se entiende bien aún. Finalmente se acabó el programa científico, y pusieron música. Lo primero fue un rap tipo public enemy bastante decente, que si uno le ponía atención, hablaba del trabajo en laboratorio. Ni siquiera los Beasty Boys llegaron a tanta ñoñez.

Hora del almuerzo, y no había salido de la casa; he sido un mal bloom. Ni siquiera tengo acá a mi novia para citarme con ella, qué más quisiera yo. En fin. Almorzar, trabajar un poco más y salir. Antes de salir noté que mi camiseta de "Pie and Mash" (ver foto) estaba sucia, de modo que me la cambié por una que sí resultó limpia. Para no pasar un día demasiado anodino, la única excusa que se me ocurrió fue salir a comprarme un pantalon a los almacenes de caridad de Dumbarton Road (ver foto). Nada extraordinario qué contar, tal vez sólo un borracho ventilando sus desaveniencias con la vendedora de uno de los almacenes, y diciéndole con un acento extremadamente glaswegian que reconocía que había sido "un mal chico". De hecho, me sorprendió un poco haber entendido lo que decía; no suele ser el caso con los locales más silvestres.
Tras pasar por varios almacenes, finalmente encontré un pantalón decente y de mi talla en British Heart Foundation. En el momento en que escribo ésto, no me lo he medido. Sin embargo, si este pequeño párrafo sale en el post final, significa que el pantalón me sirvió y no perdí mi modesta inversión.

En la tarde, más trabajo, sintiéndome culpable por no buscar en la red cómo estarían celebrando Bloomsday en el Hetherington Research Club o algún sitio decente y barato por ahí cerca. Ahora, cuando estoy terminando de escribir esto y poniendo enlaces y fotos, descubro que no hubiera encontrado gran cosa.

A eso de las 9 me gana el sueño y me voy a la casa (como fui tarde a la oficina, me quedo un poco hasta tarde). Me gana el sueño porque anoche también me dormí tarde por jugar a dibujar con el computador. Mucho me temo, lectores habituales, que una entrada sobre lo que dibujaba se ve venir.

Y se me pasó el Bloomday casi sin callejear, y, lo que es peor, sin pubs y sin una gota de cerveza. Qué vergüenza. Qué mal Bloom.

miércoles, junio 10, 2009

QUISIERA SER ALGUIEN MAS

Imagen: Helen Townsend habla con el ex-novio de la persona que ella quisiera haber sido. Tomada de la reseña de la película en The Independent.

Entrada corta. Como truco sucio para tranquilizarme sobre la supuesta falta que les haga a los lectores, voy a escribir una de esas entradas sobre cine que nadie comenta "porque no se han visto la película". Así quedo más tranquilo, al ver que los lectores tampoco escriben nada.

Hace unas horas estaba desparramado, muerto del sueño, en una silla del Glasgow Film Theatre. Las consabidas propagandas de carros, la mayoría de las cuales desprecio con toda mi alma, exceptuando las de "VW patrocina el cine independiente" donde sale gente británica muy silvestre dando interpretaciones locas del guión de películas famosas. La propaganda de Orange, que también me gusta, aunque hoy, por enésima vez, fue la de Emilio Estévez. Finalmente, la de la red de cines europeos, que sí me gusta más. Y después una sorpresa agradable: un corto como los que pasan en Colombia antes de las películas. Creo que es la primera vez que veo eso acá en el Reino Unido. Previsiblemente, mejor que los que me tocaban cuando estaba en Colombia. Ahora como que hay algunos mucho mejores, como Rojo Red. El corto era sólo música y una cámara volando en un parque londinense con el sol de la tarde. Me parecía estar soñando, estuvo chévere.

Finalmente, la película. Según el folleto, era de una adolescente que al actuar para una reconstrucción de los hechos de la policía, se antojaba de convertirse en la joven cuya desaparición se investigaba. Y era eso, más o menos. Pero yo esperaba la historia de una adolescente desequilibrada intensísima que, poseída por el cliché cinematográfico, llevaba el capricho de querer adueñarse de una vida ajena a los dominios del thriller. Pero no.

En realidad, aparece un personaje tranquilo al que simplemente le tocó una existencia bastante triste y contempla embelesada otras existencias mucho más agradables. Nada de esas tormentas emocionales interiores que les suelen gustar a los cineastas y escritores de diversas pelambres; algo mucho más claro e interesante, en un personaje que siendo diferentísimo a mi, me inspiró mucha simpatía. Helen Townsend quería dejar de ser ella y ser alguien más. Pero durante la película no hizo nada al respecto, sólo vivió su aspiración mientras hacía lo que tenía que hacer como Helen Townsend. A lo sumo, sostuvo monólogos bastante sencillos y sinceros como hablando con Joy Thompson, la joven desaparecida. Helen la visitaba en el bosque donde la vieron por última vez, aunque Joy no estuviera ahí.

De hecho, me sorprendió que muchas reseñas ignoraran el hecho de que claramente Helen estaba viviendo la vida de Helen, y no estaba escapando de ella como suelen hacer los dudosos héroes cinematográficos chocolocos.

Vista con mis ojos, en la película Helen pasaba por un proceso para darse cuenta de que Helen no era más Helen que Joy o que cualquier otro. Que el corral que uno mismo se ha construído definiendo quién es, es imaginario, pero tiene que actuar algún hecho particular para que uno vea que el corral imaginario está ahí, que es imaginario, y lo pueda borrar a voluntad. El hecho que le da a uno el empujon para deshacer el corral es en parte externo, pero es más bien como un ritual en el que uno decide participar. Con las reservas de mis lectores escépticos, lo que yo vi en la película, es un ritual funcionando como debe funcionar un ritual. Claro que la película termina abruptamente antes de que se vea claramente si Helen efectivamente se volvió alguien más. Yo creo que es porque no importa. Porque realmente a donde hay que llegar es a darse cuenta que no importa, que uno es uno tanto como es otro.

Carambas. Qué trascendental, que me puse. Pero es que todavía me dura el efecto de la película, su música chocoloca, y el documental previo. Se siente sabroso, no crean.

BONUS TRACK

1 - Liam y Noel tampoco quieren ser ellos.





2 - Daniel Samper Ospina tampoco quiere ser él.



martes, diciembre 23, 2008

LAS CENIZAS ALUCINÓGENAS DEL DOCTOR GONZO

Imagen: Ilustración en el afiche promocional de la película "Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson" El personaje que sale ahí eso, desde luego, el mismísimo Hunter.

Ayer pude por fin finalizar un ayuno involuntario cinematográfico de algunas semanas asistiendo a la película que menciono bajo la imagen: un documental biográfico sobre el genial periodista gringo Hunter S. Thompson, que había mencionado e incluso citado en un par de posts anteriores, el segundo uno de los más visitados de este blog por obra y gracia de Google.

Para hablar de la película, lo más fácil sería tomar la posición "it sucks" de Jay Sherman, y hablar de los numerosos puntos en los que no llega a ser excelente. Pero lo primero que voy a hacer, es reconocer que esa película me tuvo durante sus dos largas horas perfectamente absorbido en una montaña rusa de euforia, angustia, tristeza y rabia que tienen que haber sido un modelo de juguete de las que le provocaban al mismo Hunter las montañas de pastillas ilegales que ingería a cada rato. Supongo que una buena parte del mérito es del personaje y no de la película, porque por alguna razón lo que se refiere a este escritor siempre me ha movido mucho emocionalmente. Creo que sus escritos logran contagiar al lector (o al menos a algunos lectores) con una especie de agitación incómoda perpetua que en adelante asaltará la mente activada por cualquier cosa relacionada: el senador George McGovern, familiar del senador Jim McGovern mencionado en el disco duro del computador de Raúl Reyes (suenan risas grabadas), Las Vegas, Nixon, los Ángeles del Infierno, el Derby de Kentucky, los mint juleps, las pastillas de mezcalina.

Me declaro admirador de Hunter S. Thompson, pero me declaro también una persona absolutamente diferente de él. En particular, me declaro incapaz de escribir como él, porque soy aún más incapaz de vivir como él. El periodismo gonzo, esa inmersión furiosa en la realidad, es algo que debe ser increíble de experimentar, pero que como experiencia directa nos está vedada a la mayoría de los mortales, pienso yo. Al salir de la película comentaba incluso con alguien el hecho de que probablemente haya habido un componente de desequilibrio de neurotransmisores en la genialidad del doctor Gonzo, o una conexión pobre de los lóbulos prefrontales.

La parte fastidiosa del legado de Hunter S. Thompson, pienso yo, viene en dos sabores, que a modo de homenaje procederé a tratar de minimizar y justificar, como una especie de homenaje mínimo e irrelevante.

Uno, es el sabor a menta, de esos cocteles sureños de cuello rojo llamados los mint juleps a los que aludió un(a) comentador(a) de este blog en el post sobre Ralph Steadman. Este sabor incluye a la gran cantidad de detractores de toda laya que han querido explicar por qué el personaje en cuestión no es la gran cosa. Es un espectro amplio: va desde los literatos especialistas cuyo trabajo es no dejarse impresionar por nada que no haya sido un escritor oscuro que escogieron para su tesis de doctorado, hasta los cuellos rojos simpatizantes del KKK que reclaman que Hunter no representa la verdadera naturaleza cristiana de los Estados Unidos (y, por supuesto, ellos sí), pasando por unos católicos que se preocupan porque los jóvenes podrían tomar ejemplo de un escritor sexagenario suicida y volarse los sesos, yendo a dar con su alma inmortal al infierno, y, peor aún, haciendo algo con su cuerpo sin permiso de los curas. Este, por suerte, es un sabor que no hay que pasar muy seguido, porque estos detractores escriben más bien poco. Uno se los encuentra sobre todo comentando noticias, supongo que también llamando a las estaciones de radio gringas, o en los periódicos godos que uno no lee.

Y el otro, es el sabor a sándalo de los fanáticos poco razonables del personaje. No me refiero sólo a los hippies demasiado simplones que no captan las críticas de Thompson a la propia contracultura, sino también, y sobre todo, a las hordas de seguidores posmodernos que tratan de imitarlo, o más bien, de imitar un monstruo de Frankenstein hecho con él y los escritores Beat (Burroughs, Kerouak, Ginsberg). Respecto a eso, tengo una opinión que posiblemente esté tan equivocada como la de un escritor adolescente que quiere despreciar las reglas periodísticas o de la narrativa. Pero como es mi blog, no se puede evitar que la escriba a continuación.

Cuando Hunter S. Thompson se implica tanto en el evento que está cubriendo que se vuelve un personaje central (la receta gonzo), no está haciendo un homenaje a su ego mezquino, como sí tratan de hacer sus imitadores. Está dando el único tipo de recuento que se puede dar alguien desde un ego que precisamente parece estarse cayendo a pedazos. Y no son las drogas, aclaro, las que lo desbaratan, aunque desde luego ayudan. Sus gustos y simpatías están explícitos en su descripción de cosas ajenas a él, e incluso exagerados hasta darle al texto ese colorido sicodélico, pero son sólo un reconocimiento honesto de que todo se percibe a través de unos filtros (algo que ya se había discutido en este blog). Finalmente, además, esto resulta ser un elemento de la forma, menos importante que otras cosas que están menos explícitas. Sospecho, incluso, que él escribía de ese modo, porque en vez de gastar sus energías en superar su manera retorcida de percibir, decidió aprender a escribir así. Y eso no fue una decisión cómoda, porque su aprendizaje parece haber sido aún así muy duro y disciplinado, como sugiere su obstinada idea de mecanografíar "el gran gatsby" de Fitzgerald "para familiarizarse con su música".

Nuevamente, me encuentro con que me extiendo demasiado. Para evitarlo, voy a enumerar las cosas que me quedaron por decir, de manera breve:

  • En uno de los accidentados viajes de este personaje, terminó por equivocación en Colombia, y estuvo durante un tiempo en Cali. En un libro que encargué a una amiga (que también tiene algo que ver con el Hermano Gregorio del pesebre) HST narra este episodio ("The Great Shark Hunt" para el que quiera tenerlo). No encontré el texto en la red, y dejé el libro en Colombia, de modo que quedo debiendo la cita. Sólo mencionaré que para él, en ese tiempo (entre el 62 y 63 creo), los colombianos y venezolanos eran la gente mas violenta del mundo.
  • Después de muerto, se hizo cremar, y sus cenizas fueron disparadas por un cañón descomunal que él ayudó a diseñar cuando era joven. A continuación, el cañón con la forma del logo del movimiento por el que él se lanzó como candidato para sheriff de Aspen, Colorado. Ese logo, que también había sido mostrado en este blog, pasó a formar parte de la iconografía colectiva sicodélica del siglo XX, con su mezcla del puño activista social y el botón de peyote, la cuota sicodélica.
Imagen: Cañón funerario y monumento a Hunter S. Thompson, fotografía de Chloe Sells tomada de la página web de Kitchen Readings.

Adenda: Me doy cuenta de que no hablé de la película en sí, sino del personaje. La película es bien hecha, divertida, colorida, y todo eso. Johny Depp sale más bien poco, y entrevista mucho a la directora de "miedo y asco en las vegas". Me hicieron notar, eso sí, que tiene el mismo molde narrativo de todos los documentales sobre gente legendaria: comienzos oscuros, salto a la fama, degradación en la fama. Como calcado de uno sobre los Beatles. En "The Guardian" decían que es una película que cualquiera podría haber hecho más o menos bien, y que por lo tanto no valía la pena hacerla. Pero a mi me gustó el resultado, tal vez porque no veo tantos documentales.

martes, octubre 14, 2008

EL DÍA QUE CONOCÍ A LA CABRITA AVENTURERA

Imagen: Trexy, la cabrita que recorre la red.

Hace ya algún tiempo que no escribo sobre mi trabajo, ni sobre temas directamente relacionados, y es una lástima, porque necesito hablar de eso incluso para hacerme opiniones al respecto. Por eso, he decidido escribir un post sobre un proyecto del que me enteré en un evento en la Sociedad Británica de Computación en Londres en septiembre. Del evento ya escribí en otro lado; de pronto cuando la reseña que hice junto con un amigo se publique, le dedique algún comentario por acá o en mi blog en inglés, o en ambos. El caso, es que una de las charlas más interesantes tocó el tema de los 7 pecados mortales del usuario de motores de búsqueda, entendidos como problemas del proveedor de servicios de información. La daba Nigel Hamilton, que hace unos años montó con su hermana una pequeña empresa de servicios informáticos bastante original, y ha podido mantenerse con éxito. Aunque la charla era una actualización para personas que conocían ya el proyecto, estuvo interesante para los neófitos, y eso, junto con la cena que pagó Nigel el último día de mi estadía en Londres, me decidió a dedicarle un post.


Como mencionaba el mismo Nigel en un artículo por ahí, los humanos somos bastante buenos para encontrar cosas nuevas, pero no tan buenos para acordarnos cómo fue que las hallamos.    Mil veces he oído, cuando hablo de mi trabajo, la objeción más frecuente de parte de los legos: "¿para qué, si con Google ya nos bastamos?"    Esa pregunta tiene centenares de respuestas posibles, y en cada conferencia de IR a la que asisto todavía encuentro media docena más que no había pensado.     La que da Nigel, es que Google no es particularmente bueno en recordarnos cómo llegamos a algún dato en particular, y que, precisamente por tener una mente creativa pero desordenada (en diversos grados) nos vendría bastante bien que una máquina con un cierto carácter compulsivo nos echara una mano organizando los caminos que hacemos al andar.      Es por eso que él y su hermana Megan idearon el proyecto Trexy.   Bueno, en realidad lo que he mencionado esconde problemas científicos y filosóficos más profundos, y el que esté interesado puede asomarse a esas profundidades por el artículo fundacional de Vannevar Bush.

Una cabra no es la imagen que más evoque una idea de orden y método, pero cualquiera que las haya visto desplazarse entre abismos rocosos sabe que ellas son muy buenas para administrar la información sobre cómo llegaron a una peña cualquiera.      Por eso, y otras razones,  Nigel y Megan decidieron adoptar una cabra como la imagen de su proyecto de administración de caminos de búsqueda.   Ya me dirán si no es una mascota muy bonita.

Sobre su idea del "trail blazing", no se si ellos lo habían previsto, pero su enfoque resultó, si no inmune, sí más robusto frente a los males que aquejan al mecanismo de Google: la proliferación de información, que se sale del alcance de cualquier esquema centralizado, y las estrategias que obstinadamente utilizan los usuarios para engañar al sistema y obtener mayor visibilidad, a expensas del despempeño general.


El esquema del seguimiento de caminos de búsqueda (trails) y sobre todo del desempeño de los pioneros, los que utilizan por primera vez cada camino (trailblazers) es una de las mil caras de una nueva tendencia en la informática: la utilización de las masas de usuarios como agentes colectivos que organicen la información.    Si se puede evitar la locura de las turbamultas y quedarse con la sabiduría de las multitudes, se puede lograr ponerle la cara a una información que crece exponencialmente, porque las multitudes también lo hacen.     Ya hemos visto el fenómeno impresionante de last.fm y de las redes sociales como Facebook, de modo que no creo que tenga que abogar mucho por este tipo de aproximaciones al problema de la búsqueda de información.       La dichosa web 2.0 ha introducido una forma inédita de pluralidad, que aún cabe la esperanza de que no sea una burbuja temporal que revienta dando paso a un estado monótono y pobre, como ciertos aspectos de la globalización.

Vale la pena, estimados lectores, jugar un poco con la cabrita Trexy, y dejar que ella organice nuestros caminos por la web para poder vagar a nuestras anchas sin perder las cosas interesantes que hallamos por ahí.

Tal vez todos los que contribuímos a la alimentación de las cabras residentes de la Universidad Nacional con documentos, informes o trabajos de todo tipo (esos bichos tenían un paladar exquisito para la producción académica) podamos recibir de Trexy, la cabrita aventurera y mochilera, una retribución por la información que hayamos perdido.

viernes, agosto 29, 2008

DE BUROCRACIA A NO VA MÁS

Imagen: misteriosos símbolos iniciáticos con profundo significado místico y gastronómico.

Este blog está en época de vacas flacas, no sólo en textos sino en lectores. Y es que no tengo demasiadas cosas interesantes que decir. No he vuelto a pasear por Escocia, Terminé el libro de Álvaro Naira, pero dejo la reseña para después, y casi que ni siquiera he ido de farra. Si, casi. El viernes estuve tomándome unos whiskys en el Uisge Beatha, un simpático pub en Woodlands Road con una especie de maniquí de Margaret Thatcher regalando a la clientela con su sonrisa cínica entre abundantes cabezas de venados, un búfalo y una girafa. Más o menos como poner una foto de cuerpo entero tamaño natural de Higuita, pero mucho más matafiestas. Chévere poner a la Thatcher en medio de los trofeos de caza, pero feo de todos modos poner trofeos de casa.

Voy a usar este texto para consolarme por la aridez relativa de esta época en la que he estado tan sumergido en mi trabajo, aprendiendo C++ a las carreras, obteniendo resultados preliminares poco satisfactorios con mi método de proyección simétrica (eso queda en remojo, ahora estoy dedicado más a los borradores, que son mas interesantes). Y me voy a consolar trayendo a colación el esquema de la sucesión de las cinco épocas según el saber discordiano.

El año discordiano se compone de 5 estaciones de 73 días cada una:

1) V IS FOR VERWIRRUNG (CAOS, HIPÓTESIS, MATRIARCADO, YIN, TIERRA, TORTUGA, INFINITO, ANARQUÍA, LUNA, NÚMERO DOS)
del primero de enero al 14 de marzo. Cada 4 años se inserta entre el día 59 (28 de febrero) y 60 (primero de abril) el día de san Tib.

Esta es una época desordenada pero armoniosa, donde nada permanece estático sino que todo cambia en un flujo continuo y sin sobresaltos. Es plural en el sentido más amplio, y ninguna parte del todo llega a prevalecer demasiado sobre las demás durante mucho tiempo. Sin embargo, en 73 ciclos (días) la tendencia de algunas partes a predominar termina con este estado de cosas, y se pasa a la siguiente

2) ZWEITRACHT (DISCORDIA, ANTÍTESIS, PATRIARCADO, YANG, MARTE, LOBO, FASCISMO, SOL, NÚMERO TRES)
del 15 de marzo al 26 de mayo

Esta época está caracterizada por la lucha entre dos facciones opuestas por la supremacía. Los asuntos de la competencia y en general la imposición de una cosa sobre otra son muy importantes aquí. Esta situación eventualmente termina cuando una de las partes logra finalmente un predominio temporal y violento sobre las otras.

3) UNORDNUNG (CONFUSIÓN, SÍNTESIS FALLIDA O ILUSORIA, CIUDADES-ESTADO, PRESIDENCIALISMO, MERCURIO, COYOTE, LOKI*, NÚMERO 11)
del 27 de mayo al 12 de agosto

Esta época está caracterizada por la superación de las disputas del anterior. Sin embargo, como estas disputas fueron necesariamente zanjadas por una imposición violenta y necesariamente parcial, es sólo una superación ilusoria cuya apariencia requiere más violencia e imposición para su mantenimiento. Después de 73 ciclos se llega a un equilibrio determinado por un pragmatismo miope y poco eficaz, pero extremadamente rígido e inamovible, que comienza la siguiente etapa.

4) BEAMTENHERRSCHAFT (BUROCRACIA, PARÉNTESIS, NACIONES-ESTADO, TECNOCRACIA, PLUTÓN, CASTOR, NÚMERO OCHO)
del 13 de agosto al 19 de octubre

Su nombre, burocracia, lo dice todo. Todo es minuciosamente catalogado, rotulado, anotado, guardado, perdido, buscado, vuelto a encontrar, transladado, y verificado; todo de acuerdo a procedimientos claros y específicos, pero nunca sencillos. Este orden burocrático comienza a desmoronarse después de 73 ciclos, y se pasa a la siguiente etapa.

5) GRUMMET (CONSECUENCIAS (cierre de caja), CONSTERNACIÓN, IMPERIO EN DECADENCIA, POPULISMO, BACO, RATA, NÚMERO CINCO )

del 19 de octubre al 31 de diciembre

En esta etapa, todas las cosas que han sido reprimidas por las anteriores emergen nuevamente. Aquí predominan los revivalismos de todo tipo, igual que los tremendismos, los catastrofismos y otro montón de ismos. Después de 73 ciclos, cuando la mayoría ya quemó fiebre, se vuelve a la etapa primigenia: VERWIRRUNG.
Según el calendario discordiano, estamos en plena burocracia, pero ya vienen las consecuencias. En ciclos más grandes, creo que también estamos en consecuencias, y la época más notablemente característica está por llegar alrededor del año 2012, con algún cambio que borre finalmente los vestigios de Burocracia y demás épocas anteriores, y permita volver al caos.

Todo esto está explicado de manera más bien clara en "Iluminatus!" de Robert Anton Wilson, y de manera menos clara pero muy interesante en Principia Discordia y textos asociados (como el "Libro Honesto de la Verdad")

Sin embargo, la estructura de las cosas de a cincos, de la cual el esquema anterior es sólo una aplicación a la cronología de lo que sea, es algo que está presente en todas partes. Hoy mismo, el Juglar del Zipa sacó un post tremendamente pentalógico, en un suceso bastante sincrónico. Y poco antes, el mismo personaje había comenzado a organizar la interesante institución de los "25 ajiacos" (5x5). Si alguien puede asistir y contarme que no son reuniones de los Iluminati, quedaré más tranquilo.

Finalmente, los dejo con una representación de un poliedro de 25 vértices que se puede generar con un vector complejo al azar de 5 dimensiones, y las transformaciones del grupo de Weyl-Heisenberg de orden 5. Cada uno de los vértices puede ser o un ajiaco, o uno de los 5 elementos (dulce, pum, picante, púa y naranja, traducidos descuidadamente como se debe) en una de las 5 estaciones.


(*) Loki es el mismo dios nórdico burlón que poseía a todo el que se pusiera la máscara en la película "La Máscara", esa protagonizada por Jim Carrey.
(**) El lector enterado de los asuntos discordianos encontrará que este post está lleno de errores. Sobre los errores, cabe anotar que:

1) Todos son intencionales.
2) Su número está estrechamente relacionado con el 5
3) No son los que parecen ser a primera vista
4) Cada cual está relacionado con otros dos.
5) A pesar de los 4 puntos anteriores, los errores sí implican un alto grado de ignorancia por parte del autor, que simplemente está tratando de parecer más inteligente de lo que es.

martes, agosto 05, 2008

DEL BIG BANG AL CREDIT CRUNCH

Este no es Peter Luo, autor del aclamado libro de economía pop "Crouching Credit Crunch, Hidden Big Bang", pero así me lo imagino. Es un juego de palabras con la película traducida como "el tigre y el dragón" (crouching tiger, hidden dragon), por lo tanto lo voy a traducir como "del big bang al credit crunch", a pesar de que ya existía un libro con ese nombre como subtítulo. Ya les caerá ese problemita a los traductores.

Han sido muy extrañas, aunque de cortos vuelos, las consecuencias de que el libro de W. Paul Cockshott "TOWARDS A NEW SOCIALISM" fuera adoptado como guía, o como dirá algún periodista semialfabeta, como cartilla del socialismo del siglo XXI por Hugo Chávez Frías, artista del entretenimiento popular y presidente de Venezuela.

Parece extraño el hecho de que Paul haya escrito el libro,en primer lugar. Paul, es cierto, tuvo inicialmente formación como economista, aunque es mucho más conocido por su trabajo con bases de datos, compresión y teoría de la computación en general. En este campo se ha destacado bastante no sólo en el ámbito académico, sino en el industrial. De dónde le venga el interés sociopolítico, no lo sé, y no lo discutiría sin haberle preguntado directamente (mi trabajo actual tiene puntos de contacto con el trabajo actual de él, de modo que me hablo un poco con él. Nada relacionado con la política, eso sí).

Pero me estoy desviando del tema. Decía que las consecuencias del espaldarazo republicano-bananero al libro de Paul son extrañas. Espero no caer en el etnocentrismo penoso de los que creen que lo que pasa en nuestra esquina olvidada de latinoamérica tiene importancia cósmica, y se alborotan cada vez que algún personaje de relevancia internacional se acuerda de nuestra existencia, Como este 20 de Julio, cuando el brillante Jorgito Bush II alabó la obediencia mezquina de nuestro virrey Ubérrimo II. No. Las consecuencias de las que hablo son mercantiles: los libros de economía pop, aparentemente, se venden. Sospecho que el libro de Paul no es exactamente de economía pop (no lo he leído aún) pero me atrevo a decir que, dado que lo recomienda Chávez, una buena cantidad de personas lo considerará así, razonablemente además.

Entonces, es fácil de imaginar: Primero fue Schumacher en los 70s con su cuento de que "Pequeño es Hermoso", después en los 90s Beckerman con lo de "Pequeño es Estúpido". Y después de eso, la economía pop pareciera dominada por la crítica al neoliberalismo (vean por ejemplo a Amartya Sen y su prole) , lo cual es comprensible, dado que el grueso de las huestes neoliberales se compone de jóvenes "expertos" que saben aplicar un manual, pero les interesa muy poco que la gente, o ellos mismos, entiendan nada. De modo que la propaganda en el ámbito de la economía pop le hace un flaco favor al neoliberalismo, aunque algunos soldaditos neoconservadores quieran adoptar esa causa. En Colombia la ausencia de libros sobre economía pop es notable, aunque parece ser que la recopilación de columnas de Alejandro Gaviria, llamada URIBENOMICS, es un producto pionero en esa dirección.

Sin embargo, el área de la econofísica cuántica cuántica aún no tiene color ideológico, y el nuevo libro "Del Big Bang al Credit Crunch" toma la sabia estrategia de no tomar partido, haciendo guiños a ambos lados, claramente la mejor estrategia de marketing.

El primer capítulo es la obligada, y un poco aburrida, introducción histórica a la econofísica cuántica. Por alguna razón, ningún autor parece haber sido capaz de contar esa historia como algo coherente y, ay, ameno. Hay mucho que decir, claro: desde las somníferas discusiones de las dinámicas de precios tipo Black-Scholes hasta los análisis de la complejidad en los modelos económicos basados en agentes (agradable sorpresa encontrarse ahí a Neil Johnson, jurado de mi tesis de maestría, con su "dos son compañía, tres son complejidad").

Después, el también obligado capítulo de la teoría cuántica, a laque el autor, siguiendo una costumbre tan extendida como equivocada, llama mecánica cuántica. Que el holismo cuántico (es curioso, el holismo no suele durar más de un capítulo) que la no-localidad, que la dualidad. Una exposición competente, pero de ninguna manera una obra maestra.

Y entonces, uno llega a la parte sustanciosa. Lo más interesante del libro es tal vez, como había mencionado, el delicado equilibrio de argumentos para la derecha y argumentos para la izquierda. Se nota un esfuerzo por parte del autor, que logra además un resultado elegante.

Primero, comienza hablando sobre lo inadecuadas que resultan las escalas lineales de preferencias, y la manera cómo se describen los criterios con los que los agentes económicos toman decisiones. Esto es, formalmente, algo tremendamente interesante para los que trabajamos con cosas relacionadas con la lógica cuántica, pero, además, una carga de profundidad que vuela una buena parte de los cimientos de la economía neoclásica. Digamos que es algo que le corta los tendones a la mano invisible, porque hace evidente que los agentes económicos no se comportan de una manera tal que hagan funcionar al mercado como se supone que funcione. Punto para la izquierda.

A continuación, habla de la complejidad intrínseca de cualquier modelo económico, integrando de una manera no del todo satisfactoria, pero sí competente, ciertas analogías de la mecánica estadística tanto clásica como cuántica. La idea acá es que existe, por un lado, una limitación inevitable de lo que se puede predecir, y por otro, una limitación inevitable a la efectividad de cualquier acción consistente sobre la dinámica económica. De modo que es imposible planificar totalmente la economía. Punto para la derecha.

El siguiente capítulo explora la no-localidad en la economía, es decir, los efectos colectivos que son irreductibles a efectos individuales. No se puede menos que asombrarse ante la variedad de ejemplos presentados, y hay que reconocer también la solvencia con que Luo los explica de manera clara y contundente. De modo que parece ser insatisfactoria cualquier descripción de la economía basada en el individuo: punto para la izquierda.

A continuación, viene un extraño intento de clasificación de las dinámicas económicas, y una exploración de cómo se afectan mutuamente cuando ocurren de manera simultanea. El autor llega a la conclusion de que sólo puede llegarse a una estabilidad global cuando existe una cohabitación de dinámicas diferentes, que entre otras cosas implica que la distribución homogénea de la riqueza lleva a situaciones altamente inestables. Es decir, que siempre habrá ricos y pobres. Punto para la derecha.

El último capítulo es, como de costumbre, un intento de esbozar hacia dónde se puede seguir; hacia dónde se desarrollará el campo que se describe. Como el autor no quiere comprometerse con una cosa u otra, se limita a señalar, retroactivamente, todos los puntos flojos de su propia exposición, adelantándose a las críticas que espera recibir, pero sin rebatirlas, sólo reconociendo que no tiene todas las respuestas. También se toma la libertad de comentar un punto de actualidad que le da el nomre al libro: el famoso "credit crunch". Como la crisis lleva ya un año provocando pánico en algunos, siendo negada por otros, pero poniendo a todos a opinar y a muchos a gastar mucho menos, parece ser la mejor oportunidad para poner las hipótesis presentadas a prueba.

Cuando me di cuenta de que la tremenda crisis presente comenzó hace casi exactamente un año, me sorprendió el carácter semi-profético de un post que puse por esas épocas. Desde luego, es un post que rebosa ignorancia, como casi todo lo que escribo sobre economía, pero, carambas, al menos me anoté un punto por oportunidad. Increíblemente, el libro de Luo hace eco de mi crítica al modelo de crecimiento sin límites, y elabora un poco más sobre quiénes pierden con esta situación (algo mencionado por Apeláez en uno de sus primeros comentarios en este blog) que son, paradójicamente, algunos de los mismos que la provocaron.

De modo que el veredicto es: Un libro que vale la pena. Si existiera, les recomendaría que lo lean.

viernes, julio 25, 2008

LOS ADVERSARIOS

Imagen: efigie de Eris, uno de los pocos dioses dignos de tal nombre.

You see me in a foreign face
In ships that sink without trace
In your father's doubt
Will he praise or shout?

Behind the burning cross
Begrudged imagined loss
When you run to me, run to me, run to me

You try to fly, but you cannot fly
You try to hide, but I'm by your side
You run from me, run from me, run from me
I am the adversary
I am the adversary
I am the adversary
I am your foe
I go where you go

El primer CD que me compré, por allá en los años 90s, fue la banda sonora de una película de Wim Wenders que no he visto, que se llama "Bis ans Ende der Welt" (hasta el fin del mundo). Estamos otra vez apocalípticos, como el señor Reed-Durden. Pero no me detendré sobre eso. Recuerdo que el siguiente primero de enero amanecí en la terraza de mi casa en Pasto oyendo ese disco, en medio de el paisaje de apariencia post-nuclear que suelen dejar las celebraciones de año nuevo en esa ciudad. El disco tiene muchas canciones buenísimas, pero hay una de ellas en particular que recuerdo hoy porque tiene que ver con el tema que quiero tratar. Se llama "The adversary" y lo canta Crime and the City Solution. Esa es la canción a la que peretenece la letra transcrita en el recuadro de color pastel.

En mi opinión, la canción se refiere a algún tipo de arquetipo relacionado con nuestros temores, algo así como el Hombre que nos Roba las Novias (l'homme que ens roba les nóvies) de Albert Pla. La idea de un adversario personal me parece ahora muy atractiva gracias a un libro que estoy leyendo. En el libro, encontré la mejor definición de un dios que uno pueda imaginarse: un adversario personal. Algo que trata de colonizarlo a uno por dentro y convertirlo en algo diferente. Un animal dentro de nosotros que trata de que dejemos de ser humanos: así aparece el dios de cada persona en el libro que estoy leyendo.

Alguien que se diera cuenta de que tenemos a ese adversario dentro de nosotros, y que es lo más cercano que puede existir a un dios, puede considerarse representante de un tipo particularmente interesante de politeísmo. Y es así como se llama el libro: POLITEÍSMOS. Es el libro que ha sido esperado impacientemente durante ya un par de años por los lectores habituales del excelente blog de Álvaro Naira.

Dado que apenas estoy comenzando a leerlo, voy a confiar en que lo que yo tenga que decir sobre él no va a arruinarle la lectura a nadie. También estoy completamente seguro de que puedo incluso citarlo, e incluso posiblemente eso anime a algún lector del blog a comprarlo (lo recomiendo, vale la pena, y a mi me fue muy bien con la diligencia de comprarlo en linea). Además, el mismo Álvaro lo puso disponible para que cualquiera lo lea gratis en el mismo sitio donde se compra. Dicho esto, dejo a Alex, el protagonista, hablando de los dioses:


Aquí lo único que quiero que sepais es que no son vuestros esclavos divinos. Que ésto es una guerra, una guerra contra el ser humano, y que llevais dentro demonios cuyo único interés es acabar con la mayor cantidad de hombres que puedan, y vosotras formais parte del número ¿lo pilláis? Dependiendo de cuál de las dos almas, la del hombre o la bestia, esté en vuestra conciencia, sobreviviréis o no; mataréis u os matarán - aspiró el humo con un desgarro, como si le estuvieran rompiendo los pulmosens del tabaco. Se metió un trago para soltar más la lengua -. ¿no habéis estudiado Historia? Pues voy a haceros un poco de publicidad a lo Greenpeace: el hombre era un mierda hasta que aprendió a domesticar animales y plantas: aumentó en número, desarrolló tecnología, modificó el puto medio y se merendó el planeta. Las cosas tienen su equilibrio, y si se rompe, hay que reestablecerlo. La idea es que para aniquilar la especie humana, en vez de usar la bomba atómica, que es poco higiénico, los animales se meten en sus cuerpos, pelean contra las almas de los hombres, las desgarran, las rompen, las hacen trizas y acaban por exterminarlos, cuerpo tras cuerpo, vida tras vida. Como no se le puede combatir desde fuera, se le combate desde dentro. Vuestros "dioses" están dentro de vosotros para devoraros. Cuando hasta el último hombre sobre la tierra sea vasija de otro, supongo que nos extinguiremos. Dejaremos de tener hijos por nuestra propia voluntad. Entretanto, peleamos.


Aclaro que el tono de la explicación está determinado por la audiencia de Álex (dos colegialas góticas. Advertidos: el libro es sobre gente joven, no como nosotros). De modo que no cabe ahí una explicación mejor que esa, que no me sorprendería encontrar más adelante en el libro.

Pero es suficiente para ilustrar por qué el adversario, o mejor aún, los adversarios, uno para cada ego tirano. Según entiendo la imagen del mundo que presenta Castaneda, lo que nos hace humanos es una especie de adversario de este adversario. Para Castaneda, en algún momento de la historia del hombre (¿tal vez cuando comenzó a domesticar?) un bicho que él llama el depredador se instaló como ganadero de la especie humana, instalándonos a todos una sucursal de su propia mente estrecha, codiciosa y cobarde. Esa "instalación externa" nos junta a todos en una manera de ver el mundo más o menos homogénea, y nos mantiene en condiciones de alimentar con los pedacitos de conciencia que nos sobren al depredador. Y eso es una parte de ser humanos, una hermandad en el prejuicio y en la estrechez de mente. Me gusta la idea de que por fuera de los hatos de humanos también haya lobos buscando robarle su comida al depredador, al que yo llamaría más bien el Gran Ganadero.

Dejándoles eso para pensar, me despido con una imagen que suelo usar como avatar en uno que otro ámbito informático. Pimp your inner alpaca.

domingo, mayo 25, 2008

ESCOCIA ES PASIÓN

Imagen: Afiche de la película DOOMSDAY, de Neil Marshall, estrenada este año. Tomada del blog "Secrets under the sea city", donde hay otros afiches más.

Continuando con la tradición de comentar películas apocalípticas como "The Children of Men" y "Youth Without Youth", así como también con la de comentar películas sobre Glasgow (Red Road), preferiblemente filmadas en Glasgow, voy a dejar en el blog algunas impresiones sobre una película de acción post-apocalíptica muy entretenida que vi la semana pasada: "DOOMSDAY".

La película se sitúa en el año 2035 en una escocia que hacía 30 años había sido declarada en cuarentena debido al brote de un virus mortal e invencible, y había sido aislada del resto del mundo por un enorme muro y un sistema automático eficacísimo y desde luego despiadado de vigilancia. Los millones de escoceses que habían tenido la desgracia de estar en suelo patrio cuando la cuarentena, fueron encerrados ahí con el virus, presumiblemente para morirse todos, o, como ocurría en la película, para retroceder a un estado semisalvaje en sus variantes ciberpunk o medieval.

La heroína de la película (interpretada porRhona Mitra) es una superpolicía que cuando niña había sido rescatada a último momento de su país clausurado, y había crecido sin país ni familiares, desarrollando una personalidad de hombre marlboro ruda y autosuficiente, además, desde luego, de unos PODEROSOS brazos. Ella es mandada a Escocia en una misión super-secreta y desde luego super-importante, a traer una supuesta cura para la enfermedad que amenaza con erradicar a la nunca bien ponderada especie humana.

Todo esto, claro, da la excusa perfecta para mostrarnos una Glasgow post-fin-del-mundo muy bien lograda, y hacer una gran matazón de punkeros con disfraces y costumbres interesantes, así como una visita al otro extremo de la regresión histórica escocesa, en el castillo de los oscurantistas medievalófilos. En un artículo de The Guardian puede encontrarse una discusión extensiva de un aspecto importantísimo del apocalipsis: qué ponerse después del apocalipsis. En dicho artículo, Hadley Freeman afirma que "Es peligrosísimo dejar a los escoceses a su albedrío. Ellos fruncirán la cara, se la pintarán de azul y se pondrán ropa que parece salida de una tira cómica de Tin Tin"("It's downright dangerous to leave Scottish people to their own devices. They'll snarl, they'll paint their faces blue and they'll start wearing clothes that appear to have come out of Tintin. Rob Roy: you have so much to answer for.")

Aparte de estas consideraciones relativamente superficiales, la película también muestra la relación bastante ambigua de los escoceses con su país. Un país que tradicionalmente ha producido grandes cantidades de emigrantes, algunos de los cuales resultaron languideciendo hasta perecer en las selvas del darién, en Urabá. La tendencia a irse no es tan fuerte ahora, cuando para un escocés es claramente el mejor país para vivir si no es millonario o al menos rico. Y, sin embargo, se quejan. Todos recordaremos tal vez la opinión que tenían de su país los junkies de Trainspotting. En caso de que el lector no sepa de qué opinión hablo, era mala, y tenía groserías. Y el otro día, en la estación de Balloch, cuando el tren se había retrasado un par de horas por un incendio, un niño le preguntaba al papá "¿por qué no viene el tren?" y el papá le contestaba "porque nuestro país es basura".
Imagen: Escocesas con chumbimba en Glasgow. Tomada del flickr de un tal George Morris
Probablemente la opinión de los escoceses sobre Escocia no mejoraría si se los encerrara acá como en la película, pero la forma como empeoraría me parece interesante. En la película, los punkeros tenían una retórica medio Nietzschesiana que me recordaba un poco a los sicarios de las películas colombianas (aunque se servían de una violencia mucho menos eficaz e instrumental, claro, como buenos punkeros). Y, en cambio, los medievales tenían un discurso aislacionista y fundamentalista sospechosamente parecido al del BNP (British National Party). La mezcla de desprecio y orgullo por su propio país que retratan en la película, y la que he observado en los mismos escoceses, me hace sospechar, una vez más, que la gente es igualita en todos lados.

Ah, si. Y la película, muy buena. La recomiendo. No es una obra maestra, pero como película de acción es muy buena. Creo que ahora tampoco necesito a Hollywood para eso. Que se los coma el marrano, con sus refritos y su carencia de ideas nuevas.

viernes, marzo 07, 2008

LA MANO INVISIBLE TAMBIÉN ES TERRORISTA


Imagen: Osama Bin Laden, reencarnación de José Stalin, padrino de bautismo de Hugo Chávez y Rafael Correa, así como creador de todos los protocolos Peer-to-Peer. No digo de dónde la saqué, porque yo también soy de Al-Qaeda.

Nos creen idiotas, también. Cuánto jorobar con la economía de mercado, y el libre comercio, y todo ese credo que nos va a llevar por fin al desarrollo, y a ser como esos latinos de los guettos en Estados Unidos con zapatos fosforescentes y llenos de bombillos. Para que a la hora de la verdad, con el cuentico de la amenaza terrorista, pretendan dejarnos sin el pecado y sin el género: es decir, sin los derechos que nos quitan para que pueda florecer el libre comercio, y sin los derechos que tendrían que darnos para que, aunque sea, comerciemos libremente.

Toda esta introducción quejumbrosa, para referirme sólo a uno de los miles de casos en los que el "nuevo orden mundial" se quita su máscara liberal y se muestra como el mismo Torquemada de toda la vida.

Todos hemos oído sobre la gran revolución que ha implicado la red mundial, y el comercio golobalizado, y el hecho de qut todos (es decir nosotros los ricos) podamos accder a una cantidad inconmensurable de información, aunque eso sólo se note en que dejamos de usar la q. Y cada vez me entero más de que todo eso ha ocurrido más a pesar de nuestro maravilloso capitalismo unipolar, que gracias a él. Por esta vez, no me refiero a los intenteos desesperados de Bill Gates de evitar que Internet llegue a ser lo que es, ni a las décadas que ha frenado el desarrollo de la informática el juego suicio de los monopolios patrocinados por los gobiernos.

La historia que me ocupa hoy es la historia del PGP (Pretty Good Protocol) un protocolo criptográfico desarrollado por Phill Zimmermann que se ha convertido en el estándar de seguridad en la red. Resulta que ese protocolo, que permite la casi totalidad de transacciones seguras a través de la red, estuvo a punto de llevar a Zimmermann a la cárcel.

Zimmerman se inventó "BassOmatic", su primer protocolo criptográfico en 1991, que consistía en el uso de una sola una clave con la que se encriptaba y desencriptaba cada mensaje. La clave determina una tabla de sustitución de caracteres, unas permutaciones, que se llevan a cabo junto con un barajado (le llaman difusión) que no depende de la clave. Con la clave, entonces, uno podía deducir el mensaje original, pero sin la clave, uno sólo obtenía un montón de caracteres sin sentido donde no se podía ni distinguir palabras.

Zimmerman publicó sus resultados y puso el código para utilizarlos a disposición del que quisiera, como código abierto, y el gobierno de Estados Unidos lo empapeló porque estaba exportando municiones sin licencia. ¡municiones! Que los usuarios de la red encriptaran su correo era una amenaza a la seguridad nacional de los gloriosos (pero aparentemente muy frágiles) Estados Unidos de América. No se si el libro donde publicó el código, que valía 60 dólares, se vendió lo suficiente para pagarle los abogados que tuvo que conseguirse para enfrentar el juicio penal que se ganó. Como por suerte Zimmermannn no era un patriota estúpido como todos esos que se ilusionan con echar su bienestar y el bienestar ajeno a la caneca por la Guerra contra el Terrorismo, siguió trabajando en su esquema criptográfico, que pronto incluyó una clave pública (para encriptar) y una clave privada (para decriptar) que permite la mayoría de las transacciones seguras de la internet hoy en día: el PGP (Pretty Good Protocol)

Mientras el gobierno gringo perseguía a Zimmerman, los bancos gringos pudieron por fin establecer por fin conexiones digitales seguras con bancos de otros países, y el comercio en línea comenzó a ser un renglón importante en la economía del país de JackAss.

El juicio contra Zimmermann duró 3 años, durante los cuales su compañía tuvo los problemas económicos apenas naturales en esa situación, y finalmente tuvo que perder la independencia, siendo adquirida por una sucesión de compañías cada vez mas grandes. Sin embargo, el código abierto que él dejó siguió siendo más utilizado que cualquiera desarrrollado bajo una égida privada.

sábado, febrero 09, 2008

NO ESTABA MUERTO, ANDABA DE PARRANDA

Imagen: Sweeney Todd, interpretado por Johnny Depp, le canta a una cuchilla de afeitar, junto con su nueva amiga, la simpática viuda Mrs. Lovitt. Tomada de E! online.


Increíblemente, esta vez actualicé primero mi blog en inglés, con una entrada donde comento la nueva película de Tim Burton: "Sweeney Todd". Una película con muchos muertos, para llamar la atención sobre la no-defunción de un blog. Y al blog en español, le tocaron las sobras. Sobras, porque después de entregar mi informe del primer año de investigación, no quedé, como habría sido el caso en otros tiempos, escribiendo hasta por los codos, sino más bien callado.



La primera de las sobras, es la actualización sobre el asunto Linux. Resulta que después del último post, encontré justo la distribución de Linux que necesitaba: CAELinux. Es una versión de PCLinuxOS que viene con un montón de programas matemáticos, y con la que la configuración de la red ha sido mucho más fácil. Tiene hasta el cliente VPN cisco (eso no es software libre, aunque se puede bajar de la red impunemente de la página de algunas universidades) que hace falta para la conexión inalámbrica en la biblioteca de la Universidad. Este CAELinux me ha funcionado muy, muy bien. Estoy engolosinado haciendo cálculos en mi portátil. Lo único malo que tiene es que sus repositorios de programas aún son limitados, aunque realmente hay pocas cosas que uno realmente eche de menos.



Más sobras: Trasteo a una oficina nueva. Por ahí anda un documento multimedia al respecto. Casi me siento mal por los estudiantes de doctorado de facultades menos rentables, que no reciben oficina con un ventanal gigante.



Y, finalmente:



Ahí está el árbol que nunca creció

Ahí está el pájaro que nunca voló

Ahí está el pez que nunca nadó

Ahí está la campana que nunca tañó.


Con ustedes, el escudo de la Universidad de Glasgow (tomado de la página de historia de la Universidad: lectura muy recomendada para el que quiera saber más y lea en inglés)

There's the tree that never grew,
There's the bird that never flew,
There's the fish that never swam,
There's the bell that never rang.





Por ahora, los dejo con el post más mediocre que ha conocido este Blog. He dicho FNORD.

miércoles, enero 23, 2008

SOKAL A LA MENOS UNO

Imagen: Diseño experimiental para medir ondas grav itacionales. Tomado de "Often in Errror"


Buscando software científico para mi trabajo, me encontré un blog excelente que hace parte de algo con el título sugestivo de "the open science project". Alguna vez hablaré de ese sitio, tal vez como una secuela del post de la ciencia plural, pero ahora me ocupa otra cosa.
En un post reciente comentan algo que ha sido llamado "el inverso del asunto Sokal". En el asunto Sokal, unos científicos publicaron un texto intencionalmente abstruso y absurdo en una reputada revista de ciencias sociales, llamada Social Text. El hecho de que el mamarracho haya sido tomado en serio y aún aclamado entre los académicos que padecen "la condición posmoderna" fue un verdadero escándalo, que todavía provoca amargas reacciones.

El caso que comento acá, que salió del proyecto de un sociólogo en la Universidad de Cardiff que estudia a los científicos, que pretende estudiar el caso del estudio de las ondas gravitacionales. En particular, se centra en qué es lo que define a "un experto"

Sin más preámbulos, el experimento del sociólogo Harry Collins consistió en que él, un lego entusiasta del tema de las ondas gravitacionales, llenó un cuestionario con opiniones respecto a ese tema, y también lo hizo un físico que realiza investigación de frontera en eso. El cuestionario fue mandado a 10 expertos en ondas gravitacionales, y 7 de ellos se equivocaron en identificar cuál era el lego, y cuál el experto.

Este resultado ha sido presentado como "la venganza del aficionado", y se supone que es un duro golpe a la comunidad científica. En mi opinión, no la debilita, sino que la fortalece, y ni siquiera es un argumento en contra, sino a favor. Que un aficionado pueda pasar por experto significa simplemnte que el tema de las ondas graivtacionales, como otros tantos en ciencias, aunque requieren mucha artillería matemática de precisión para ser descritos en detalle, siguen siendo intuibles y razonables para cualquiera que esté dispuesto a hacer el esfuerzo de entenderlos.

Otro gallo cantaría si realmente hubiera que rascarse la barba pensativo y fumar pipa como un lacaniano para entender la ciencia, como a veces parece ser el caso con ciertas ramas endogámicas y excluyentes del conocimiento humanístico.

Proyectos como el de Collins y su instituto en Cardiff son, en mi opinión, totalmente necesarios para mantener el carácter dinámico de la ciencia. Lo que sí no es tan necesario es que los propios científicos se preocupen demasiado de ese tipo de cosas, al menos no como parte de su quehacer profesional. Que se lo dejen a los sociólogos, igual que éstos no van a sus laboratorios a decir qué cable conectar dónde. Sin embargo, no niego que es un excelente tema para comentar con los colegas sobre una taza de café.

domingo, enero 06, 2008

DEL HOGMANAY AL DOGMANAY

Imágenes: A la izquierda la tarima donde tocaron los Red Hot Chili Pipers (para evitar confusiones, obsérvese que todos están muy vestidos); a la derecha, perros compitiendo en el Dogmanay (esta última, tomada de Husky News)

Este cambio de año dejé por primera vez de hacer una recapitulación, y más bien, por recomendación del mismísimo director, me tomé unos días libres y me fui a Edimburgo a pasar la noche del 31 de diciembre y del 1 de enero. Valió la pena. El clima estuvo mucho más benigno que el año pasado, cuando tuvieron que cancelar las celebraciones por los vientos huracanados, y la celebración estuvo excelente; incluso bastante barata.

Todos los pueblos de estas latitudes celebraban el solsticio de invierno durante varios días, y en particular, los noruegos, que solían tener una influencia cultural importante sobre lo que ahora es escocia, celebraban su Hogmanay por estos días.
La influencia noruega de la antiguedad dio lugar en la baja edad media a una cultura de carácter mas céltico, pero la fiesta se conservó. Es curioso que conserve ese carácter nórdico hoy en día, cuando la percepción de la nación escocesa tiene tantos elementos célticos (que la acercan a Irlanda y Gales y la alejan de Inglaterra).

El caso, es que la celebración tuvo visos étnicos curiosos. En particular, el show de Red Hot Chili Pipers, un híbrido entre banda de gaiteros escoceses y banda de rock. Aunque su estilo no es florido y festivo como el de los Celtas Cortos, una especie de homólogo español mas mamagallista, pusieron a todo el mundo a bailar la danza tradicional y a cantar canciones tradicionales que jamás había oído en la vida, y otras muy familiares. Me refiero a "auld lang syne" la canción que uno conoce en su guayigolísima versión española "muy prooonto junto al fueeego nos reeeuniráel Señor", que según me encuentro en Wikipedia fue escrita por el maravilloso y escocesísimo Robert Burns, en un inglés-escocés (lo que llaman "scot") viejo que, por lo que yo entendí cuando cantaban, podría haber sido gaélico. El título significa algo así como, en dialecto colombiano, "el año de úpa".


También tocó Kissmet, un grupo de rockeros barbudos con turbante, originarios de Petersborough. La gente estaba enloquecida con la mezcla de rock de solo de guitarra con música asiática vagamente india, y se les abona la buena vibra, pero francamente no me convenció mucho.

El 31 llegamos a Edimburgo sin tener ni idea de dónde nos íbamos a quedar (un amigo colombiano donde el que pensaba llegar me contó la víspera que no iba a estar) pero todo salió muy bien; encontramos un bed-and-breakfast muy bueno, a un precio muy razonable, y sin tener que caminar todo Edimburgo.
Al otro día, el Dogmanay. Un festival de perros amateurs halando carretas. Los perros lo pasan muy bien, y uno también. Probabliemente por motivos del sindicato de perros, sólo pueden concursar perros que vagamente se vean como Husky siberiano, Malamut de Alaska, o Samoyedo.

jueves, diciembre 20, 2007

APOCALIPSIS SIN APOCALIPSIS

Imagen: Tim Roth interpretando a Dominic Matei en "Youth without youth", película de Francis F. Coppola basada en una novela de Mircea Eliade

Quien escribe estas lineas apenas sí sabía que Francis Ford Coppola es famoso en primer lugar por el clásico del cine de gángsters "The Godfather", y que después de esa película no llegó a disfrutar nuevamente del mismo grado de popularidad, aunque se acercó cuando filmó "Apocalypse Now", película le dio la tal vez merecida fama de director rebelde. El resto de sus películas, según leo en un artículo con entrevista en The Observer (el alter ego dominical de The Guardian), han pasado sin pena ni gloria y no le han permitido ingresar al variopinto panteón de los directores "con un estilo".


La razón por la que me pongo a pontificar sobre cine, este tema del que se tan poco, es una película de Coppola que resultó en medio del curso informal acelerado de apreciación cinematográfica en el que circunstancias muy felices me han matriculado. Hasta ahora, van una película de Godard, dos de von Trier y un western clásico en la pantalla de mi portátil recién adquirido (windows XP y Vector Linux en cohabitación pacífica). Amén del mejor musical que haya visto jamás ("les dameiselles de Rochefort") y otro montón de películas excelentes en la pantalla grande, hoy volví al Glasgow Film Theater (GFT) para ver la película nueva que dirigieron Coppola y basada en un libro de Mircea Eliade, religiosólogo rumano que me entretuvo varias tardes de domingo en la biblioteca Virgilio Barco con su historia de las religiones.


De modo que no fue Coppola quien me atrajo, sino Eliade. Antes de hablar sobre la película, incurriré aún otra vez en contar mis circunstancias personales: en esa película me divertí como un enano. Tal vez debería decir que fue interesante, que fue universal, que fue bien hecha, bien actuada, etcétera, y todo sería cierto, pero es que tiene la impronta de las historias tostadas(1) buenas: hacen reir mucho. Probablemente tenga también otra impronta, que tal vez podría llamar la otra cara de la moneda: provocan pesadillas.


La película se llama "Youth without youth", y es sobre un lingüista que busca el lenguaje primigenio universal con la saña obsesiva del científico, y cuando va a cumplir 70 años y siente que ha invertido medio siglo en una causa perdida, le es dada, presuntamente por azar, una oportunidad de llevar su proyecto absurdamente ambicioso a buen término. Lo golpea de lleno un rayo, y no sólo no muere, sino que su cuerpo recupera la juventud, con sus facultades no solo conservadas sino curiosamente aumentadas (como parecen sospechar las hermosas enfermeras rumanas ¿se las imaginan? que lo cuidan).


La recuperación milagrosa de Dominic Matei, nuestro héroe, atrae la atención de los nazis, que desde luego tienen su científico loco de planta que hace experimentos con corrientazos de millones de voltios para crear una nueva raza de superhombres. Pero la película va mucho más allá de acercarse al delicioso tema de nazis zombies, y aborda el tema de el humano perfeccionado con una multitud de elementos chamánicos, budistas y demás, que desde luego le hace justicia a Eliade.


Un aspecto mas bien perturbador del rejuvenecimiento del profesor Matei eran unas pesadillas que comenzaron justo desde el corrientazo (hablo del rayo, no del almuerzo(2)). En ellas, él conocía a otros varios yoes, y al menos uno de ellos estaba con él también en vigilia, al principio visible en los espejos, después visible para él en el mundo normal, y después incluso visible para otra persona. No pude menos que identificarlo con lo que Castaneda llama "el otro", una personificación de uno mismo que aparece cuando uno tiene suficiente energía para moverse entre distintos mundos. Una versión del sujeto que está menos comprometida con este mundo que con otros en los cuales éste se mueve.


PARA VER LA PELÍCULA


Para ser consistente con lo que he dicho de la crítica cinematográfica, aunque sin pretenderme crítico, y para contrarrestar cualquier efecto negativo sobre la película, haré algunas preguntas que espero permitan al espectador apreciar más de ella:



  • ¿Cuál es el punto de vista del espectador ofrecido por la cámara? Muchas veces es el del protagonista, muchas el de "el otro" del protagonista, y otras veces, el narrador desapegado. (esto es mérito, según leo por ahí, del joven director de fotografía rumano Mihai Malaimare, al menos en parte)

  • Relacionado con lo anterior, ¿cómo las distintas direcciones en el espacio en las que se sitúan los personajes respecto a otros representan distintos puntos de vista? (ah, nuevamente, los puntos de vista)

  • ¿cuánto tiempo se demoraría uno en acostumbrarse a una edad diferente, si el cambio fuera súbito?

  • ¿Porqué una parte del personaje termina rebelándose contra su obsesión de toda la vida, pero también en cierto modo contra sus impulsos humanos? Eso es algo que no me quedó claro a mi, por cierto.

En fin. Muy, muy recomendada, esta película. Me parece que tiene elementos para que le guste a muchos tipos diferentes de espectadores. Tiene muchos elementos muy profundos, pero sugiero verla con un ánimo ligero.


¿APOCALIPSIS?


Después de publicar el post, me doy cuenta de que no toco para nada el tema sugerido en el título, cosa irritante por lo menos. Está, claro, la referencia a una película anterior de Coppola. Pero es que esta es una película que incluye una pequeña reflexión sobre el apocalipsis. El científico loco nazi habla de la inminencia de un "holocausto nuclear" (curiosa expresión viniendo de él), y en una de sus conversaciones con su otro yo, Matei discute el hecho de que lo que es inminente es la aparición de un nuevo tipo de humanos, algo del estilo de la "La mutación [que] no puede ser mental, sino genética" de Houellebecq. De modo que, olímpicamente, le escurro el bulto a ese excelente aunque muy ladrilludo artículo que enlacé, para que el lector intenso piense en otro tipo de apocalipsis.


Notas:


(1) Entiéndase por cosa tostada algo ideado en un cerebro frito. Entiéndase por frito un cerebro que ha sido sometido a algún tipo de proceso enajenante, como por ejemplo ayunos, meditación, consumo continuo de sicodélicos, o exposición crónica a música destemplada de carrito de helados.


(2) En la jerga actual colombiana, un corrientazo es el nombre que se le da a un almuerzo corriente, antes llamado almuerzo ejecutivo. El nombre anterior era inexacto, desde luego, porque el almuerzo mínimo estándar no tiene nada que ver con ejecutar nada. Pero les hacía justicia a los que tenían pretensión social de quienes se dicen ejecutivos, lo cual me dice que aspiran a explotar a los demás en vez de hacer algo útil.

COMPREN, COMPREN