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domingo, octubre 02, 2011

DEMASIADO PRONTO

El anterior fin de semana respiró por última vez Maria Eugenia, en medio del afecto de sus hijos, esposo y personas cercanas, que con incredulidad nos veíamos ante la fatalidad tristísima de seguir sin ella. Creo que hablo por todos los presentes cuando digo que era demasiado pronto para todos nosotros. Yo, en particular, sentía como si quien hubiera muerto hubiera sido una niña; aún cuando hubiera acompañado a muchos por varias décadas, aún cuando en su conversación fuera evidente una gran inteligencia y una educación amplia y profunda, había una cierta inocencia y sencillez que siempre me hicieron pensar en la inocencia de la infancia. Entre las cosas que tuve la suerte de conversar con ella en sus últimos días, está el recuerdo de su propia infancia en el colegio como una época muy feliz: el piano, sus hermanos, sus padres, sus amigas, la emoción de aprender a entender las cosas; quiero pensar que mucho de eso se quedó con ella toda su vida.


Alguna vez fue una joven tímida e inteligente que llevaba una vida aislada en Bogotá, mientras como alumna se ganaba el aprecio del legendario profesor Henry Yerly en la Universidad de los Andes; luego se graduaba en Popayán como la tercera ingeniera electrónica en la historia del país; años después se disfrazaba y jugaba con nosotros y nuestros primos cuando éramos niños pequeños; y en nuestra adolescencia establecía una amistad cordial con muchos de nuestros amigos, que se extendió hasta el presente. Es difícil para mi imaginármela de una edad determinada, y escojo imaginarla como una niña.


Mi mamá también fue una persona que durante toda su vida dio muchísimo más de lo que recibió, pero no hace falta que me extienda sobre eso, porque todos los aquí presentes lo saben de sobra. Dar mucho y recibir poco no parece algo que un niño quisiera hacer, pero es la consecuencia natural de una fe que conservó desde su infancia en el colegio de las Bethlemitas, y que se hizo más sólida, sin dejar de ser simple, con los años. Una fe que tenía el amor como piedra angular, un amor que si bien no es el amor egocéntrico de un niño, sí es simple e inocente. Sin querer demeritar las cosas que haya hecho, diría que fue el amor inocente por los demás lo que en alguna época la motivó a embarcarse en aventuras revolucionarias; esas que la llevaron por un lado a casarse y establecer una familia dándonos la vida a nosotros, aunque también desembocaron en un saludable escepticismo que espero haber aprendido en parte. Sin embargo, nunca perdió el sentido de la injusticia; me parece reconocer eso en un fragmento de una carta que escribió para mi hermana cuando ella era adolescente:


Se habla de las injusticias sociales, pero muy poco se menciona de las injusticias que hay en el amor. Se habla de sufrimiento por pobreza, enfermedad, miseria física, pero no se toma mucho en cuenta los grandes sufrimientos que padecen tantos jóvenes por culpa de la irresponsabilidad y desigualdad en el amor.


Como es natural, todo el amor que ella dio a los demás se ha reflejado, y hoy lo sentimos con tristeza, pero también con agradecimiento y como algo de ella que ha quedado en nosotros. Con todo ese amor, la despedimos y recordamos.


viernes, julio 22, 2011

MI VERANO GRIS EN ABERDEEN


Imagen: El puerto de Aberdeen, con el centro al fondo.  Tomada de Undiscovered Scotland

Este pobre blog abandonado, carambas.   Me reclama que ahora incluso llevo casi dos meses en una ciudad nueva, y no he escrito nada.  Que soy un maldito hipster, que porque ya no están de moda los blogs tengo a mi puñado de lectores abandonados.   Si hasta he actualizado más mi blog en inglés.    Pienso resarcirme con una entrada más bien ligera sobre Aberdeen, la ciudad donde he estado viviendo.

Le dicen a Aberdeen "la ciudad del granito" porque la mayor parte de las fachadas en el centro (y de hecho de casi toda la ciudad) están hechas de una piedra ígnea dura, gris con cristalitos que brillan con el sol; sí, exactamente, de granito.    Es una piedra gris que se mezcla bien con los edificios nuevos de concreto.   Dicen que es un poco deprimente vivir en una ciudad gris; aunque con su clima más seco que Glasgow, y, en lo que me ha tocado, más cálido, no me ha parecido particularmente deprimente.    Es, eso sí, una ciudad que se debate bajo las peores influencias del capitalismo post-industrial, con desarrollos lobos que su comunidad resiente y resiste, pero avanzan empujados por millonarias fortunas, como los planes para cambiar uno de sus parques más acogedores por un centro comercial.   O como el campo de golf monstruoso que Donald Trump, una de las personas más detestables del planeta, quiere construir por acá cerca, para añadir a su lista de estafas desastrosas.

Aberdeen es la puerta a las islas de Shetland y Orkney, al igual que a las plataformas de explotación de petróleo en el mar del norte, lo cual, en general, la hace una ciudad cara y loba.   Al menos, al Aberdeen moderno.    Pero también tiene una universidad vieja y respetada (en la foto, una de las entradas ornamentadas de manera más medieval en la Universidad de Aberdeen), al igual que otras menos viejas pero bastante dinámicas.  Valga la cuña a la universidad Robert Gordon, que a pesar de haber hecho cosas vergonzosas como darle un doctorado honoris causa a Donald Trump, también tiene una vocación de investigación científica notable.

Vivir en una ciudad nueva es una sensación deliciosa.  Buscar alojamiento, claro, es una actividad un poco angustiante y frustrante, pero si se hace en persona, se llega a conocer más de la ciudad.  Por un malentendido, por ejemplo, fui a dar un campus remoto (Gartdee) de la universidad Robert Gordon que no hubiera conocido de otro modo, y valió la pena, aunque no arrendara nada en esas lejanías.  En la foto, un espacio social donde me senté a descansar después de una hora y media de caminar.   Eso era antes de que me hubieran traído mi bicicleta de Glasgow.   Casi toda ciudad mejora mucho con una bicicleta.

El título de la entrada parecería sugerir que ha sido un verano deprimente, y realmente no.  El clima ha ayudado; ha habido incluso días soleados en que las playas (Aberdeen tiene buenas playas) se llenan de gente, aunque yo no me he atrevido a meterme al frío mar del norte aún.  Pero sí me parece deliciosa mi ruta de trotar que pasa por la playa.    Además, en Aberdeen hay buenos cines, buenas librerías, buenos bares y buenos teatros (no he ido a los últimos, confieso).    Cines: el cinema Belmont, clásico cinema indie para cuando uno se aburra de la basura hollywoodense,  el cine vue, para estudiantes vaciados (increíblemente barato para una ciudad tan cara).   Bares: el Drummonds, donde por puro chiripazo acabé en un concierto de ska donde bailé más de lo que me creí capaz, así no sea un gran fanático del ska (el grupo se llama Bombskare), también The Tunnels, donde oímos a los maravillosos Balkanarama.   En Belmont street hay también un pub gótico (tirando a metacho) donde me encontré una música noventera que fue una grata sorpresa: Slain's Castle.   En fin, andando por ahí, uno halla alguna cosa qué hacer.  Y dónde rumbear.   También vale la pena probar los hipercalóricos butteries, especialidad panadera de la ciudad, en diversas panaderías tradicionales.

Sí es un verano gris, emotivamente hablando, por otra cosa.   Este verano dejé de ser estudiante.   Lo he remediado temporalmente con un trabajo por unos meses, pero el resto de mi vida se balancea sobre mí como una espada de Damocles.  Sonará grecocaldense, pero así es.  Y eso fastidia.   No paran de preguntarme mis planes para el futuro.   Y los tengo, pero cada vez que los cuento me suenan más insustanciales.    Pero me gusta este limbo de dos meses que es Aberdeen.   Vivo en el campus de la Universidad de Aberdeen, que en época de vacaciones es hermoso, como todo campus deshabitado, aunque un poco más.    El edificio donde vivo me hace sentir en los años 70.   Y la universidad es marcadamente medieval.  No me quejo.

viernes, octubre 23, 2009

CONSECUENCIAS

[comienza entrada reciclada de hace más de un año] (mayo 27, 2011)

Imagen: set de filmación en exteriores de "la última palabra" (o como sea que la van a llamar en español), película que están filmando en Glasgow.

Esta parte del año donde el otoño llega a su fin, cambian la hora oficial para para que uno pueda levantarse más tarde al clima invernal, y los publicistas redoblan esfuerzos para que compremos cosas que no necesitamos, motivo Navidad.   Y, más importante aún, se llama «Consecuencias» en el calendario discordiano.    Y este año el nombre le suena particularmente adecuado a la época.     En particular, porque como tengo que terminar rápidamente mi tesis de doctorado, me he visto avocado a redoblar mi dedicación al trabajo en tiempo y en atención, dejando a un lado a Blogger, a Twitter y a Facebook (en ese orden).    Lo bueno, es que no han sufrido tanto las actividades que no están mediadas por la red completamente, como ir a cine, ir a bailar, acechar escritores por autógrafos (esta vez, nuevamente Alasdair Gray y Eoin Colfer, autor del sexto libro de la trilogía de la Guia de la Galaxia Echando Dedo).

[fin de la entrada reciclada hace más de un año]

Resultó que la tesis me iba a tomar un año más, principalmente porque había que aprender C++ (de la mano de mi segundo director, prácticamente un santo) para hacer cálculos dispendiosos y largos.  Pasé el comienzo del invierno de 2009-2010 puliendo los primeros capítulos de mi tesis; uno es sobre la medida, y tal vez vuelva a referirme a eso como ya lo había hecho.  Y también bailando, yendo a cine, y acechando escritores, aunque esto último con menos suerte.   Todas estas actividades se iban a potenciar con la ocupación del Hetherington Research Club, al cual probablemente también me referiré en una entrada posterior.

Para redondear la entrada, completaré con algo sobre Alasdair Gray.

Después de haber abandonado el libro por la mitad, retomé por estos días la biografía de Alasdair escrita por Rodge Glass, y me encontré con que el escritor-pintor vivió un tiempo en la calle donde yo vivía en los tiempos de mis últimas entradas (Turnberry Road) y que una viejita que vende joyería en un almacen de ropa vintage, disfraces y kilts (donde estuve preguntando kilts para mi grado), fue su segunda esposa.   Me parece recordar que el encuentro con Alasdair al que hago referencia en esa entrada fue más o menos así:

Yo: Me parece que su idea de Dios creando mundos tetraédricos tiene sentido, y se me ocurren un par de maneras cómo podrían tener movimientos de rotaciones, precesiones y demás relativamente sencillos.

Alasdair: Jmmm... La cosa es que yo no fui criado en un hogar religioso, y por lo tanto no tengo ninguna animadversión por Dios como personaje.  De hecho, él me parece un buen tipo, que simplemente tiene que hacer un trabajo muuuuy difícil


Aparte de esa pequeña anécdota, debería culminar con algunas aclaraciones más:

  • El mundo no se acabó (hace poco sobrevivimos a una segunda venida de Jesucristo, predicha por alguno de esos predicadores chiflados)
  • No he visto la película en cuestión ("la última palabra") que sí fue estrenada, pero creo que pasó sin pena ni gloria
  • La tesis fue mandada en septiembre de 2010, sustentada recientemente, y aprobada por los jurados con correcciones menores.

lunes, junio 15, 2009

BLOOMSDAY


Como entrada en la categoría "Esta mañana me levanté y me preparé un pan tostado", robada con descaro de El Sarcasmo.com, me monto al tren de la celebración del Ulises de Joyce propuesta por Portnoy para el día de hoy, Bloomsday, día del protagonista del Ulises.

(en la imagen, tomada de una página de la Fundação de Educação Artística una foto de la celebración en el año 2005)

Este señor Bloom en particular, se despertó en Glasgow en el cuerpo de un hispanoparlante de bigote y barba hirsutos y más bien poco abundantes, fémures (muslos) y húmeros (brazos) ligeramente cortos; claramente, no un tipo local.

Comienzo vagamente irlandés del día: la perorata matutina de Terry Wogan. Es preocupante como puede uno habituarse a la voz de un locutor particular en las mañanas. A continuación, desayuno, y dibujar cosas en el computador por una hora. Terminé una animación de tortugas inspirada en el hecho de que para Jodorowsky el 8 es un número especial, y yo quería relacionarlo con el número estrella discordiano, el 5. Supongo que terminará en el blog eventualmente.

Después, un poco de ejercicio, bañarme, vestirme, y sentarme a trabajar, es decir, a buscar errores en un programa, que es a lo que se reduce mi trabajo desde hace un par de semanas. Mientras tanto, pongo radio en linea y por referencia de no se quién pongo la emisora del Imperial College, donde están hablando de cómo bautizar el nuevo elemento, y de que alguien propuso llamar al bosón de Higgs "bosón de la botella de champaña", porque no se qué perfil del potencial que produce en el espacio tiene forma de botella de champaña. Sobra decir que no entendí de qué hablaban exactamente. Después trajeron a un astrónomo que quería aprovechar el cuarto de hora de la novela histórica (debido a todos esos best-sellers infames) para escribir una sobre astrónomos. Después llegó otro que habló de que la dificultad de controlar los riesgos de la nanotecnología, porque en algunos casos los riesgos que presentan no exactamente son de carácter químico o mecánico, sino de un tipo inédito que no se entiende bien aún. Finalmente se acabó el programa científico, y pusieron música. Lo primero fue un rap tipo public enemy bastante decente, que si uno le ponía atención, hablaba del trabajo en laboratorio. Ni siquiera los Beasty Boys llegaron a tanta ñoñez.

Hora del almuerzo, y no había salido de la casa; he sido un mal bloom. Ni siquiera tengo acá a mi novia para citarme con ella, qué más quisiera yo. En fin. Almorzar, trabajar un poco más y salir. Antes de salir noté que mi camiseta de "Pie and Mash" (ver foto) estaba sucia, de modo que me la cambié por una que sí resultó limpia. Para no pasar un día demasiado anodino, la única excusa que se me ocurrió fue salir a comprarme un pantalon a los almacenes de caridad de Dumbarton Road (ver foto). Nada extraordinario qué contar, tal vez sólo un borracho ventilando sus desaveniencias con la vendedora de uno de los almacenes, y diciéndole con un acento extremadamente glaswegian que reconocía que había sido "un mal chico". De hecho, me sorprendió un poco haber entendido lo que decía; no suele ser el caso con los locales más silvestres.
Tras pasar por varios almacenes, finalmente encontré un pantalón decente y de mi talla en British Heart Foundation. En el momento en que escribo ésto, no me lo he medido. Sin embargo, si este pequeño párrafo sale en el post final, significa que el pantalón me sirvió y no perdí mi modesta inversión.

En la tarde, más trabajo, sintiéndome culpable por no buscar en la red cómo estarían celebrando Bloomsday en el Hetherington Research Club o algún sitio decente y barato por ahí cerca. Ahora, cuando estoy terminando de escribir esto y poniendo enlaces y fotos, descubro que no hubiera encontrado gran cosa.

A eso de las 9 me gana el sueño y me voy a la casa (como fui tarde a la oficina, me quedo un poco hasta tarde). Me gana el sueño porque anoche también me dormí tarde por jugar a dibujar con el computador. Mucho me temo, lectores habituales, que una entrada sobre lo que dibujaba se ve venir.

Y se me pasó el Bloomday casi sin callejear, y, lo que es peor, sin pubs y sin una gota de cerveza. Qué vergüenza. Qué mal Bloom.

miércoles, junio 10, 2009

QUISIERA SER ALGUIEN MAS

Imagen: Helen Townsend habla con el ex-novio de la persona que ella quisiera haber sido. Tomada de la reseña de la película en The Independent.

Entrada corta. Como truco sucio para tranquilizarme sobre la supuesta falta que les haga a los lectores, voy a escribir una de esas entradas sobre cine que nadie comenta "porque no se han visto la película". Así quedo más tranquilo, al ver que los lectores tampoco escriben nada.

Hace unas horas estaba desparramado, muerto del sueño, en una silla del Glasgow Film Theatre. Las consabidas propagandas de carros, la mayoría de las cuales desprecio con toda mi alma, exceptuando las de "VW patrocina el cine independiente" donde sale gente británica muy silvestre dando interpretaciones locas del guión de películas famosas. La propaganda de Orange, que también me gusta, aunque hoy, por enésima vez, fue la de Emilio Estévez. Finalmente, la de la red de cines europeos, que sí me gusta más. Y después una sorpresa agradable: un corto como los que pasan en Colombia antes de las películas. Creo que es la primera vez que veo eso acá en el Reino Unido. Previsiblemente, mejor que los que me tocaban cuando estaba en Colombia. Ahora como que hay algunos mucho mejores, como Rojo Red. El corto era sólo música y una cámara volando en un parque londinense con el sol de la tarde. Me parecía estar soñando, estuvo chévere.

Finalmente, la película. Según el folleto, era de una adolescente que al actuar para una reconstrucción de los hechos de la policía, se antojaba de convertirse en la joven cuya desaparición se investigaba. Y era eso, más o menos. Pero yo esperaba la historia de una adolescente desequilibrada intensísima que, poseída por el cliché cinematográfico, llevaba el capricho de querer adueñarse de una vida ajena a los dominios del thriller. Pero no.

En realidad, aparece un personaje tranquilo al que simplemente le tocó una existencia bastante triste y contempla embelesada otras existencias mucho más agradables. Nada de esas tormentas emocionales interiores que les suelen gustar a los cineastas y escritores de diversas pelambres; algo mucho más claro e interesante, en un personaje que siendo diferentísimo a mi, me inspiró mucha simpatía. Helen Townsend quería dejar de ser ella y ser alguien más. Pero durante la película no hizo nada al respecto, sólo vivió su aspiración mientras hacía lo que tenía que hacer como Helen Townsend. A lo sumo, sostuvo monólogos bastante sencillos y sinceros como hablando con Joy Thompson, la joven desaparecida. Helen la visitaba en el bosque donde la vieron por última vez, aunque Joy no estuviera ahí.

De hecho, me sorprendió que muchas reseñas ignoraran el hecho de que claramente Helen estaba viviendo la vida de Helen, y no estaba escapando de ella como suelen hacer los dudosos héroes cinematográficos chocolocos.

Vista con mis ojos, en la película Helen pasaba por un proceso para darse cuenta de que Helen no era más Helen que Joy o que cualquier otro. Que el corral que uno mismo se ha construído definiendo quién es, es imaginario, pero tiene que actuar algún hecho particular para que uno vea que el corral imaginario está ahí, que es imaginario, y lo pueda borrar a voluntad. El hecho que le da a uno el empujon para deshacer el corral es en parte externo, pero es más bien como un ritual en el que uno decide participar. Con las reservas de mis lectores escépticos, lo que yo vi en la película, es un ritual funcionando como debe funcionar un ritual. Claro que la película termina abruptamente antes de que se vea claramente si Helen efectivamente se volvió alguien más. Yo creo que es porque no importa. Porque realmente a donde hay que llegar es a darse cuenta que no importa, que uno es uno tanto como es otro.

Carambas. Qué trascendental, que me puse. Pero es que todavía me dura el efecto de la película, su música chocoloca, y el documental previo. Se siente sabroso, no crean.

BONUS TRACK

1 - Liam y Noel tampoco quieren ser ellos.





2 - Daniel Samper Ospina tampoco quiere ser él.



martes, febrero 24, 2009

PERSONAJE NOIMPORTISTA DEL DÍA

Imagen: Geoff Dornan, residente pensionado de Southport, a quien la policía le decomisó los patines por desplazarse de manera peligrosa por la ciudad. Tomada de old Holborn

La última semana he tenido la experiencia agridulce de sumergirme completamente en la actividad ingrata de la programación, tratando de obtener unos resultados para poder mostrar en la meca de la IR este año. Y de paso, conseguir la visa gringa para conocer Boston, la tierra de Bogus, el simpático hombre del método del agua, y su poderosísima exesposa Big (al lado de la cual el análogo de Carry Bradshaw se empequeñece ante mis ojos de manera patética). Esta experiencia incluyó dormir 5 horas durante las últimas 72, de modo que pido al lector considerar mi estado antes de condenarme por la referencia literaria completamente innecesaria del anterior párrafo, al igual que por la referencia farandulera.

En este estado, entonces, en que me parece llevar aún más décadas en este valle de lágrimas de las que en realidad llevo, despierto de una siesta demasiado larga, pongo la radio, y oigo la noticia del juicio del personaje cuya foto encabeza este post: el pensionado patinero. Y entonces pensé: ¿por qué no hago como el autor del blog más descaradamente confesional que conozco, que pone la frase liberal (léase neoconservadora) del día cada mes y medio, y pongo algo "del día"? Eso aliviaría a mis sufridos lectores, que han soportadso textos cada vez más aburridos y espaciados (si, ya se que estoy escribiendo que no escribo: pero les recuerdo que yo sigo la doctrina del señor Plátano: No importa, y si importa, tampoco importa).

De modo que aquí está, declaro al pensionado inglés excéntrico "personaje noimportista del día", y procedo a una defensa poco eficaz de su comportamiento. Yo, igual que muchos peatones, me siento un poco fastidiado cuando un patinador me hace sentir en peligro pasando a milímetros de mí a una velocidad demasiado alta, y el fastidio es notable cuando camino con mi mamá o alguien mucho menos ágil que yo que tenga más que temer de una colición con el bólido humano. Sin embargo, tengo la impresión de que mi fastidio propio no es muy fácil de justificar, porque siento en el fondo consiste en abandonarse a las pequeñas comodidades de la seguridad, de las que las sociedades europeas son una caricatura continua. Es decir, el viejito nunca ha embestido a nadie, que yo sepa, y probablemente la persecución legal obedece a que su comportamiento incómodo, que va en contra de esa sobreprotección de la seguridad que se ha vuelto un rasgo más bien fastidioso del carácter inglés.

Y, en un plano más abstracto, teórico y, aún diría, metafísico, me siento inclinado a poner también a un lado mi fastidio ajeno (es decir, la indignación ante la incomodidad que un patinador imprudente pueda causar entre gente mucho menos ágil que yo*). Porque, como tal vez ya he mencionado, la identidad individual es una ilusión, y en realidad cada uno de nosotros es en el fondo el mismo con todo los demás.

Pero, volviendo al señor Dornan, tal vez lo que lo hace merecedor de su título de personaje noimportista del día es, desde luego, el hecho de no tener agüeros para desplazarse así a sus 71 años (una edad cercana a la de mi director, que hace un par de años (literalmente) hizo un tour por las islas giegas, nadando de isla en isla). Pero, sobre todo, por la respuesta que dio a los jueces que lo cuestionaban por su comportamiento, y que aunque es poco defendible, me parece simpática cuando se dirige a un juez inglés con peluca de juez inglés:
¡Es que así es que yo patino!


*Aclaro que yo no hago acá ningún alarde de agilidad: por más que tenga una compulsión por el ejercicio físico, nunca he sido bendecido con esa condición fisiológica de la coordinación motriz, que francamente me hace envidiar a los que son capaces de seguir los pasos de una clase de aeróbicos.

viernes, diciembre 19, 2008

FELIZ NAVIDAD, WICK

Llegó la hora del post navideño en este árido y por momentos abandonado blog. Buena suerte que gracias a los buenos oficios de Shoegazer tuve fotos de un viaje navideño a un puerto en el extremo norte de escocia: Wick. La fotografía que encabeza el blog fue una de las primeras imágenes que tuve de la ciudad, en la penumbra de alrededor de las 3:30PM, cuando ya estaba comenzando a anochecer. Desgraciadamente, el cielo tapado y la llovizna constante dan más sensación de oscuridad, además de haber frustrado mis intenciones de ver la presumiblemente increíble aurora boreal. La ciudad está más o menos a la misma latitud que Estocolmo, y sólo un poco más al sur que Helsinki, de modo que yo pensaría que hay esperanzas, cuando esté despejado. No hubo tal, aunque el viaje fue enteramente satisfactorio de todos modos.

Las tierras altas escocesas, las Highlands que son tal vez más célebres entre los que fuimos adolescentes en los 80s por la película "Highlander", donde vimos, tal vez por primera vez, los tremendos paisajes de esta región del norte de Escocia. No tuve oportunidad para salir a correr en las colinas como en la película (qué más hubiera querido) pero sí constaté que son tan impresionantes como aparecen. Las fotos de los campos nevados desde el tren no salieron tan buenas como yo hubiera querido, de modo que como en este post no quiero poner fotos ajenas, me limito a esta donde salgo en la carretera al aeropuerto de Wick (aclaro que fuimos en tren, ni más faltaba).

El paseo fue más bien corto, y sólo hubo una caminata larga por los alrededores, de la cual también quedan imágenes del mar. Es claro en las fotos, probablemente, que el clima no estaba para echarse un chapuzón. Sin embargo, curiosamente el clima estaba un poco más abrigado que en Glasgow, lo que no es mucho decir. Pero si se toma en cuenta lo cerca que está ésto del círculo polar ártico, el hecho de que todo no esté cubierto de nieve sí hace notar la tremenda influencia que tiene la corriente del Golfo sobre las islas británicas en lo que respecta al clima.

El pueblo, por cierto, es muy bonito. Y ahí comimos, el día de llegada, uno de los mejores Fish & Chips que yo haya probado, en el establecimiento que sale en la foto. En esta ciudad hay cantidad de pequeños hotelitos, lo que llaman B&B o Bed and Breakfast. Y en el que nos hospedamos, tuvimos una habitación grande, cómoda y con vista al mar.

Desgraciadamente, no hay mucho más que decir del paseo, al menos, no que se me ocurra en este momento. Lo que queda, es aclarar que la mención navideña del post no es gratuita, es decir, no viene sólo de la imagen que lo encabeza. Este diciembre estoy más navideño que en años anteriores.

Tal vez no tener presión por rezar novena o siquiera visitar a nadie me ha dispuesto más a hacer pesebre y, vea usted, a invitar a un par de amigos colombianos, y un par de franceses, a una especie de cena navideña al apartamento. Y aquí en el blog voy a confesar la verdadera intención: es para que vean el pesebre. No estoy seguro de que sea pesebre, porque aún no tiene pesebre, pero si uno lo ve, piensa que en efecto es un pesebre. Vamos a ver si en navidad ya llega la Sagrada Familia a algún lado entre el pueblito holandés, el Tiranosaurio, el Buda, o los numerosos soldados en plenos ejercicios militares. Tal vez una alpaca que hice con la cera negra que inicialmente cubría un queso, vaya a hacer las veces de la mula o el buey. Con la imagen del gaitero oficial del pesebre, me despido, no sin antes expresarles a los lectores mi deseo de que pasen una FELIZ NAVIDAD.

martes, octubre 14, 2008

EL DÍA QUE CONOCÍ A LA CABRITA AVENTURERA

Imagen: Trexy, la cabrita que recorre la red.

Hace ya algún tiempo que no escribo sobre mi trabajo, ni sobre temas directamente relacionados, y es una lástima, porque necesito hablar de eso incluso para hacerme opiniones al respecto. Por eso, he decidido escribir un post sobre un proyecto del que me enteré en un evento en la Sociedad Británica de Computación en Londres en septiembre. Del evento ya escribí en otro lado; de pronto cuando la reseña que hice junto con un amigo se publique, le dedique algún comentario por acá o en mi blog en inglés, o en ambos. El caso, es que una de las charlas más interesantes tocó el tema de los 7 pecados mortales del usuario de motores de búsqueda, entendidos como problemas del proveedor de servicios de información. La daba Nigel Hamilton, que hace unos años montó con su hermana una pequeña empresa de servicios informáticos bastante original, y ha podido mantenerse con éxito. Aunque la charla era una actualización para personas que conocían ya el proyecto, estuvo interesante para los neófitos, y eso, junto con la cena que pagó Nigel el último día de mi estadía en Londres, me decidió a dedicarle un post.


Como mencionaba el mismo Nigel en un artículo por ahí, los humanos somos bastante buenos para encontrar cosas nuevas, pero no tan buenos para acordarnos cómo fue que las hallamos.    Mil veces he oído, cuando hablo de mi trabajo, la objeción más frecuente de parte de los legos: "¿para qué, si con Google ya nos bastamos?"    Esa pregunta tiene centenares de respuestas posibles, y en cada conferencia de IR a la que asisto todavía encuentro media docena más que no había pensado.     La que da Nigel, es que Google no es particularmente bueno en recordarnos cómo llegamos a algún dato en particular, y que, precisamente por tener una mente creativa pero desordenada (en diversos grados) nos vendría bastante bien que una máquina con un cierto carácter compulsivo nos echara una mano organizando los caminos que hacemos al andar.      Es por eso que él y su hermana Megan idearon el proyecto Trexy.   Bueno, en realidad lo que he mencionado esconde problemas científicos y filosóficos más profundos, y el que esté interesado puede asomarse a esas profundidades por el artículo fundacional de Vannevar Bush.

Una cabra no es la imagen que más evoque una idea de orden y método, pero cualquiera que las haya visto desplazarse entre abismos rocosos sabe que ellas son muy buenas para administrar la información sobre cómo llegaron a una peña cualquiera.      Por eso, y otras razones,  Nigel y Megan decidieron adoptar una cabra como la imagen de su proyecto de administración de caminos de búsqueda.   Ya me dirán si no es una mascota muy bonita.

Sobre su idea del "trail blazing", no se si ellos lo habían previsto, pero su enfoque resultó, si no inmune, sí más robusto frente a los males que aquejan al mecanismo de Google: la proliferación de información, que se sale del alcance de cualquier esquema centralizado, y las estrategias que obstinadamente utilizan los usuarios para engañar al sistema y obtener mayor visibilidad, a expensas del despempeño general.


El esquema del seguimiento de caminos de búsqueda (trails) y sobre todo del desempeño de los pioneros, los que utilizan por primera vez cada camino (trailblazers) es una de las mil caras de una nueva tendencia en la informática: la utilización de las masas de usuarios como agentes colectivos que organicen la información.    Si se puede evitar la locura de las turbamultas y quedarse con la sabiduría de las multitudes, se puede lograr ponerle la cara a una información que crece exponencialmente, porque las multitudes también lo hacen.     Ya hemos visto el fenómeno impresionante de last.fm y de las redes sociales como Facebook, de modo que no creo que tenga que abogar mucho por este tipo de aproximaciones al problema de la búsqueda de información.       La dichosa web 2.0 ha introducido una forma inédita de pluralidad, que aún cabe la esperanza de que no sea una burbuja temporal que revienta dando paso a un estado monótono y pobre, como ciertos aspectos de la globalización.

Vale la pena, estimados lectores, jugar un poco con la cabrita Trexy, y dejar que ella organice nuestros caminos por la web para poder vagar a nuestras anchas sin perder las cosas interesantes que hallamos por ahí.

Tal vez todos los que contribuímos a la alimentación de las cabras residentes de la Universidad Nacional con documentos, informes o trabajos de todo tipo (esos bichos tenían un paladar exquisito para la producción académica) podamos recibir de Trexy, la cabrita aventurera y mochilera, una retribución por la información que hayamos perdido.

martes, agosto 05, 2008

DEL BIG BANG AL CREDIT CRUNCH

Este no es Peter Luo, autor del aclamado libro de economía pop "Crouching Credit Crunch, Hidden Big Bang", pero así me lo imagino. Es un juego de palabras con la película traducida como "el tigre y el dragón" (crouching tiger, hidden dragon), por lo tanto lo voy a traducir como "del big bang al credit crunch", a pesar de que ya existía un libro con ese nombre como subtítulo. Ya les caerá ese problemita a los traductores.

Han sido muy extrañas, aunque de cortos vuelos, las consecuencias de que el libro de W. Paul Cockshott "TOWARDS A NEW SOCIALISM" fuera adoptado como guía, o como dirá algún periodista semialfabeta, como cartilla del socialismo del siglo XXI por Hugo Chávez Frías, artista del entretenimiento popular y presidente de Venezuela.

Parece extraño el hecho de que Paul haya escrito el libro,en primer lugar. Paul, es cierto, tuvo inicialmente formación como economista, aunque es mucho más conocido por su trabajo con bases de datos, compresión y teoría de la computación en general. En este campo se ha destacado bastante no sólo en el ámbito académico, sino en el industrial. De dónde le venga el interés sociopolítico, no lo sé, y no lo discutiría sin haberle preguntado directamente (mi trabajo actual tiene puntos de contacto con el trabajo actual de él, de modo que me hablo un poco con él. Nada relacionado con la política, eso sí).

Pero me estoy desviando del tema. Decía que las consecuencias del espaldarazo republicano-bananero al libro de Paul son extrañas. Espero no caer en el etnocentrismo penoso de los que creen que lo que pasa en nuestra esquina olvidada de latinoamérica tiene importancia cósmica, y se alborotan cada vez que algún personaje de relevancia internacional se acuerda de nuestra existencia, Como este 20 de Julio, cuando el brillante Jorgito Bush II alabó la obediencia mezquina de nuestro virrey Ubérrimo II. No. Las consecuencias de las que hablo son mercantiles: los libros de economía pop, aparentemente, se venden. Sospecho que el libro de Paul no es exactamente de economía pop (no lo he leído aún) pero me atrevo a decir que, dado que lo recomienda Chávez, una buena cantidad de personas lo considerará así, razonablemente además.

Entonces, es fácil de imaginar: Primero fue Schumacher en los 70s con su cuento de que "Pequeño es Hermoso", después en los 90s Beckerman con lo de "Pequeño es Estúpido". Y después de eso, la economía pop pareciera dominada por la crítica al neoliberalismo (vean por ejemplo a Amartya Sen y su prole) , lo cual es comprensible, dado que el grueso de las huestes neoliberales se compone de jóvenes "expertos" que saben aplicar un manual, pero les interesa muy poco que la gente, o ellos mismos, entiendan nada. De modo que la propaganda en el ámbito de la economía pop le hace un flaco favor al neoliberalismo, aunque algunos soldaditos neoconservadores quieran adoptar esa causa. En Colombia la ausencia de libros sobre economía pop es notable, aunque parece ser que la recopilación de columnas de Alejandro Gaviria, llamada URIBENOMICS, es un producto pionero en esa dirección.

Sin embargo, el área de la econofísica cuántica cuántica aún no tiene color ideológico, y el nuevo libro "Del Big Bang al Credit Crunch" toma la sabia estrategia de no tomar partido, haciendo guiños a ambos lados, claramente la mejor estrategia de marketing.

El primer capítulo es la obligada, y un poco aburrida, introducción histórica a la econofísica cuántica. Por alguna razón, ningún autor parece haber sido capaz de contar esa historia como algo coherente y, ay, ameno. Hay mucho que decir, claro: desde las somníferas discusiones de las dinámicas de precios tipo Black-Scholes hasta los análisis de la complejidad en los modelos económicos basados en agentes (agradable sorpresa encontrarse ahí a Neil Johnson, jurado de mi tesis de maestría, con su "dos son compañía, tres son complejidad").

Después, el también obligado capítulo de la teoría cuántica, a laque el autor, siguiendo una costumbre tan extendida como equivocada, llama mecánica cuántica. Que el holismo cuántico (es curioso, el holismo no suele durar más de un capítulo) que la no-localidad, que la dualidad. Una exposición competente, pero de ninguna manera una obra maestra.

Y entonces, uno llega a la parte sustanciosa. Lo más interesante del libro es tal vez, como había mencionado, el delicado equilibrio de argumentos para la derecha y argumentos para la izquierda. Se nota un esfuerzo por parte del autor, que logra además un resultado elegante.

Primero, comienza hablando sobre lo inadecuadas que resultan las escalas lineales de preferencias, y la manera cómo se describen los criterios con los que los agentes económicos toman decisiones. Esto es, formalmente, algo tremendamente interesante para los que trabajamos con cosas relacionadas con la lógica cuántica, pero, además, una carga de profundidad que vuela una buena parte de los cimientos de la economía neoclásica. Digamos que es algo que le corta los tendones a la mano invisible, porque hace evidente que los agentes económicos no se comportan de una manera tal que hagan funcionar al mercado como se supone que funcione. Punto para la izquierda.

A continuación, habla de la complejidad intrínseca de cualquier modelo económico, integrando de una manera no del todo satisfactoria, pero sí competente, ciertas analogías de la mecánica estadística tanto clásica como cuántica. La idea acá es que existe, por un lado, una limitación inevitable de lo que se puede predecir, y por otro, una limitación inevitable a la efectividad de cualquier acción consistente sobre la dinámica económica. De modo que es imposible planificar totalmente la economía. Punto para la derecha.

El siguiente capítulo explora la no-localidad en la economía, es decir, los efectos colectivos que son irreductibles a efectos individuales. No se puede menos que asombrarse ante la variedad de ejemplos presentados, y hay que reconocer también la solvencia con que Luo los explica de manera clara y contundente. De modo que parece ser insatisfactoria cualquier descripción de la economía basada en el individuo: punto para la izquierda.

A continuación, viene un extraño intento de clasificación de las dinámicas económicas, y una exploración de cómo se afectan mutuamente cuando ocurren de manera simultanea. El autor llega a la conclusion de que sólo puede llegarse a una estabilidad global cuando existe una cohabitación de dinámicas diferentes, que entre otras cosas implica que la distribución homogénea de la riqueza lleva a situaciones altamente inestables. Es decir, que siempre habrá ricos y pobres. Punto para la derecha.

El último capítulo es, como de costumbre, un intento de esbozar hacia dónde se puede seguir; hacia dónde se desarrollará el campo que se describe. Como el autor no quiere comprometerse con una cosa u otra, se limita a señalar, retroactivamente, todos los puntos flojos de su propia exposición, adelantándose a las críticas que espera recibir, pero sin rebatirlas, sólo reconociendo que no tiene todas las respuestas. También se toma la libertad de comentar un punto de actualidad que le da el nomre al libro: el famoso "credit crunch". Como la crisis lleva ya un año provocando pánico en algunos, siendo negada por otros, pero poniendo a todos a opinar y a muchos a gastar mucho menos, parece ser la mejor oportunidad para poner las hipótesis presentadas a prueba.

Cuando me di cuenta de que la tremenda crisis presente comenzó hace casi exactamente un año, me sorprendió el carácter semi-profético de un post que puse por esas épocas. Desde luego, es un post que rebosa ignorancia, como casi todo lo que escribo sobre economía, pero, carambas, al menos me anoté un punto por oportunidad. Increíblemente, el libro de Luo hace eco de mi crítica al modelo de crecimiento sin límites, y elabora un poco más sobre quiénes pierden con esta situación (algo mencionado por Apeláez en uno de sus primeros comentarios en este blog) que son, paradójicamente, algunos de los mismos que la provocaron.

De modo que el veredicto es: Un libro que vale la pena. Si existiera, les recomendaría que lo lean.

domingo, junio 22, 2008

CUNA DE LA BOMBA QUE REBOTA

Imagen: el Lancaster I suelta la bomba que rebota, probablemente en la costa inglesa en un ensayo de ese gran barril explosivo que tumbó una represa alemana durante la segunda guerra mundial. Tomada de Stephen Years dot com (aparentemente un buen blog).

Hace tiempo había oído, probablemente en un documental, sobre la bomba que rebota (bouncing bomb). No me acuerdo mucho, porque normalmente esas vainas de guerra no me impresionan demasiado. Creo que todas las guerras han sido básicamente un montón de gente dándose machete en un barrial sin ton ni son. Ni siquiera me interesa verificar si todo ese cuento de la "estrategia" es un intento patético de hacer ver interesante a ese negocio tan sucio.

Y pues la bomba, sí, chévere, como en las películas de Rambo. Quién no se emociona cuando los militares corruptos que persiguen a Rambo en su tercera edad, se encuentran un bombonononón de la segunda guerra que les estalla en la cara y pulveriza suficiente selva para poner un hipermercado con sus parqueaderos...

El caso es que cuando vi la película de Winterbottom "24 Hour Party People", la imágen que encabeza el blog me pareció familiar. Al comienzo de la película aparece Steve Coogan personificando a Tony Wilson (tremendo personaje) hablando de Manchester, "cuna del ferrocarril, el computador y la bomba que rebota". Los dos primeros inventos me interesan, desde luego, muchísimo más, pero hablaré de ellos más adelante. Todo esto viene a que, poco después de ver la película, tuve la oportunidad de ir a la ciudad donde se desarrolla: Manchester. De buenas.

Leer novelas situadas en determinada ciudad, o al menos ver películas con las mismas características, es algo que recomiendo al que va a conocer el sitio por primera vez. En mi caso, antes de venir a Glasgow, sólo leí Lanark, una vida en 4 libros, de Alasdair Gray, que transcurre en buena parte en una especie de alter ego fantástica de Glasgow llamada Unthank. Que conste, eso sí, que leí el libro y adopté el nickname mucho tiempo antes de que se me hubiera siquiera ocurrido venir a Glasgow.

El caso, es que haber visto la película me hizo aún más agradable mi paseo por Manchester, pensando por ejemplo que en cualquier puente iba a aparecer una encarnación de Boecio recitando con un profundo acento mancuniano (de Manchester) "Es mi creencia que la historia es una rueda. 'La inconstancia es mi esencia' dice la rueda. Sube con mis radios, si quieres, pero no te quejes cuando te traigan de vuelta a las profundidades. Los buenos tiempos pasan, pero así también pasan los malos. La mutabilidad es nuestra tragedia, pero es también nuestra esperanza," ("It's my belief that history is a wheel. 'Inconstancy is my very essence,' says the wheel. Rise up on my spokes if you like but don't complain when you're cast back down into the depths. Good time pass away, but then so do the bad. Mutability is our tragedy, but it's also our hope. The worst of time, like the best, are always passing away.") Qué bueno sería poder darle una moneda (el boecio mancuniano es un pordiosero) y decirle "yo se".

Hubo cosas de Manchester, eso sí, que no se me presentaron anunciadas, como los canales. Qué gran invento. Si uno tiene plata (comparativamente, no mucha) y tiempo (bastante), puede hacer un paseo por canal de muchas semanas en Inglaterra, y otros más cortos en Gales y Escocia. Ojalá alguna vez me anime a irme en canal a Edimburgo, por ejemplo. Algo me atrae mucho de esa idea. Pero aparte de su valor práctico, y del servicio que prestaron llevando el carbón a las fábricas durante la revolución industrial, los canales son una parte muy bonita de Manchester, sobre todo en la zona de Castlefield. Ese es el sitio donde hace mucho tiempo los romanos construyeron un fuerte (del cual han reconstruído un poco) llamado Mancunia, y alrededor del cual creció la ciudad.

Otra parte que me gustó mucho fue la zona bohemia de Manchester, el Northern Quarter. Ya había notado que Manchester es una ciudad más cosmopolita que Glasgow, pero fue allá donde lo confirmé completamente. Almacenes de discos, de utilería para teatro, de ropa chocoloca, de artículos de diseñador, y otro montón de cosas, que incluso en Edimburgo no se consiguen tan fácil. Y un ambiente dificil de describir, de ciudad grande. No lo tiene, por ejemplo, Bristol. Ni ninguna ciudad escocesa, me parece. Bogotá tiene un poco, pero en Colombia no hay más. Londres, desde luego y México. No conozco más.

De hecho, Manchester, hasta donde pude ver, está en el punto perfecto de tamaño: es suficientemente grande para ser interesante y tener una buena oferta cultural, pero no es fastidiosa y trillada como Londres, con toda esa mano de colombianos (sin ánimo de ofender), con todo carísimo y con tanto ratero.

En un paseo al suburbio de Salford, pasé por la Universidad de Salford, donde parecen estar bastante orgullosos de su laboratorio acústico, donde podrían agregar pato libre de eco a la lista de atracciones científicas de Manchester.

Lo cual me lleva al museo de la ciencia y la técnica, donde tenían algo relegada a una de las mejores máquinas tragamonedas que yo haya visto, el mastica-números (number cruncher). Dado que bajo las actuales circunstancias migratorias y económicas es poco probable que muchos de mis lectores vayan a verlo, diré sin miedo a ser aguafiestas que incluye un ratón mordiendo los cables, una boca que mastica y traga números, y un malfuncionamiento que lo prende en llamas. Excelente. Y de ahí, uno pasa a ver las máquinas con las que procesaban el algodón a finales del siglo XIX, unos aparatos bastante sofisticados. Y en otro lado, desde luego, el ferrocarril. Qué locomotoras tan bonitas. La visita a las máquinas de vapor fue casi tan bueno como hubiera sido cuando yo todavía era químico. No he perdido el gusto por la termodinámica. Por ahí también tenían el avión de Chocolatinas Jet.

El lunar del paseo fue que en la galería Richard Goodall cerraron antes de tiempo, y no pudimos ir a la retrospectiva de Central Station, la agencia de publicidad que le hacía unos afiches superpoderosos a Tony Wilson y a toda esa gavilla rockera de los 80s-90s en Manchester. Pudimos, eso sí, ir a una galería muy fifí a ver cosas que estamos muuuuy lejos de poder adquirir. Todo muy bonito.

Y el texto ya se me hizo muy largo, cuando me falta hablar de la hermosa biblioteca John Rylands, un edificio absolutamente excepcional lleno de tesoros impresionantes, incluyendo copias muy viejas de parte del Tripitaka, el canon central del budismo Theravada. Y una sala de lectura, muy moderna, que les donó el pulpo corporativo Elsevier. (no confundir con ELJAVIER, editorial de la desaparecida TAOQUEM, REVISTA DE QUÍMICA ABSURDA).

No puedo dejar tampoco por fuera el hostal donde nos quedamos, que merece la publicidad buena que pueda darle. Hablo de Hatters, un hostal barato, sencillo, pero aseado y acogedor, situado en el nunca bien ponderado sector del Northern Quarter, a dos cuadras de la pintoresca escuela de Gung Fu de los herederos de Bruce Lee. Cada piso de dicho hostal tienen una galería de fotos de alguna de las grandes figuras del rock de Manchester: Tim Burgess de los Charlatans, Steven Patrick Morrissey de los Smiths, etc. Probablemente había estrellas mancunianas para más pisos de los que tenía el hostal, pero por alguna razón (mi pobreza de espíritu) no ví cuáles otros había. También tenían un mural inequívocamente discordiano por ahí. Un buen hostal.
Finalmente, también me faltó hablar de la transformación urbana de Manchester en fechas recientes, que involucra mucha construcción, maquillaje, y sacar a los pobres a patadas. Uno de los edificios más impresionantes es el de los tribunales, un mueble archivador gigante con algunos de los cajones deslizándose hacia afuera:

lunes, mayo 19, 2008

BORRAR Y MAS BORRAR (II)

Imagen: el profesor Peter Rowlands aprovecha la charla en la conferencia para mostrar el libro de su teoría del universo generándose desde la nada. (le hago más propaganda porque me cayó bien)

Después de la pausa más larga en este blog entre texto y texto, y desatendiendo la recomendación del troll residente de comentar el Informe de Desarrollo Humano, continúo la serie de informes sobre la conferencia de Oxford. Esta va menos por el lado de "esta mañana me levanté y me preparé un pan tostado", y más por el lado de "si no me entienden no se preocupen, yo tampoco me entiendo".

EL ORDEN IMPLICADO

La primera charla la dio Basil Hiley, coautor con David Bohm del famoso libro "El Universo no Dividido", libro que estableció las bases de lo que se ha llamado el "paradigma holográfico". Esta idea sencilla pero poco comprendida ha hecho las delicias de los pensadores nueva era; tanto los que están seguros de sus cosas, como los que buscan desesperadamente justificaciones en la ciencia tradicional.

Lo del orden implicado es una de esas ideas tan poderosas que uno no puede creer que sea tan simple. Es en realidad una manera de interpretar la mecánica cuántica donde en lugar de despreciar la existencia de lo que no se observa como un "seudoproblema" (escuela de Copenhagen) se le da un carácter de realidad latente.

La idea es que todo estado físico está determinado por una información explícita (explicate) y otra implícita (implicate). Al escoger un esquema experimental de observación, uno escoge qué obsrvables van a ser explícitos y cuáles quedarán escondidos como implícitos. El resultado de las medidas de estos observables, desde luego, no lo determina el observador sino el sistema, y no entender este detalle ha llevado a muchos a confundir la influencia del conjunto de observables escogido como una versión trivial e ingenua de "la mente creando la realidad" budista. (para un ejemplo dramático hasta la carcajada, ver acá.)

El orden implicado es otra forma de ver ese cuento de los puntos de vista, que ha inspirado otro tipo de aproximaciones matemáticas. Creo que algunos biólogos teóricos serios y otros medio sospechosos se han inspirado mucho en esta interpretación de la teoría cuántica para desarrollar sus modelos. Sobre los biólogos teóricos serios que menciona el enlace, por cierto, una física australiana me comentó que conocía el trabajo de Eugenio Andrade y sus "demonios de Darwin". Para que vean que no sólo Shakira triunfa en el exterior...

¿CUÁNTICO? ¿DÓNDE?
Otra serie de chaŕlas abordaron el tema de lo que es y no es cuántico. La conferencia se centraba en el uso de descripciones inspiradas en la teoría cuántica para fenómenos fuera de la física, de modo que el tema de dónde funcionan bien es central.

Kirstin Kitto, la física australiana, hizo una especie de inventario de cosas extrañas que tienen representación sencilla dentro de la Teoría Cuántica. Peter Rowlands y Peter Marcer propusieron la imagen del "sistema reescritor universal" algo así como examinar los procesos físicos como un proceso computacional de procesamiento de información. El enfoque de Rowlands, me parece, se trata de buscar cómo la realidad compleja que conocemos puede generarse continuamente. Y las estructuras matemáticas que propone para describir esa generación parecen muy poderosas y razonables. Sin embargo, hay algo en esa teoría que despierta suspicacias en la teoría de Rowlands: tiene vuelos demasiado altos. Es muy extraño que de la noche a la mañana aparezca alguien con una trayectoria poco conspicua diciendo que derivó toda la física contemporánea desde primeros principios. O mejor aún, como él mismo dice, desde "nada".

Como mi tiempo no se genera desde la nada a través de un juego elegantísimo de 5 operadores nilpotentes, paro acá, y cruzo los dedos para que pronto pueda continuar con esta serie de informes. Para que parezca que esto se trata de física de la seria, voy a poner a continuación un diagrama de las raíces de un álgebra de Lie asociadas con unas propiedades de unas partículas fundamentales. Eso lo encontré en un blog de físicos aficionados a hacer dibujitos en LaTeX.

jueves, marzo 20, 2008

PASEO CUÁNTICO

Imagen: Universidad de Oxford. El laboratorio de ciencias de la computación debe estar por ahí, pero no sé cuál es. Tomada de la página web del departamento análogo de la Universidad de Sheffield.


Después de un buen tiempo sin actividades académicas, por fin voy a retomar actividades sociales-científicas, y esta vez, en grande.

Por allá en el 2002, cuando comencé a engolosinarme con este cuento de la Lógica Cuántica, pasé mucho tiempo buscando publicaciones en esa área, y era bastante difícil hallarlas. El trabajo fundacional de von Neumann, un par de trabajos clásicos de Asher Peres, los diagramas de Greechie. Y, claro, alguien que quería poner los aspectos lógicos novedosos de la mecánica cuántica a jugar a favor de los cómputos clásicos implicados en la búsqueda de información. Un matemático bastante prestigioso en el campo intraducible de IR (Information Retrieval) que publicó un libro, que yo en su momento compré, y a quien después contacté, y terminó siendo mi director de doctorado.

Pero además de eso, unos cuantos matemáticos medianamente tostados, o algo así, que mientras otros iban tras efectos cuánticos en las neuronas, células, organelos y demás, buscaban efectos cuánticos en el mismo comportamiento humano, lo cual implica una reflexión mucho más profunda (me parece a mi) e interesante que la cacería del bio-cuanto. Estos pocos, bastante marginales en el panorama académico mundial, lograron, parece, atraer una cantidad modesta de atención, y el número de publicaciones por año crece ahora lenta pero notoriamente.

Y resulta que ahora, no sólo tendré la oportunidad de conocer en persona a la mayoría de estos investigadores marginales, sino de mostrarles mi modesta propuesta de contribución al área. A ver qué opinan. Y todo eso, en la hermosa ciudad de Oxford, en el segundo simposio llamado Interacción Cuántica. Suena bien, ¿no?

Por el momento, además de las obligaciones usuales del doctorado, estoy dedicado a recopilar lo que más pueda de la producción de los participantes, y leerla. Cosas muy interesantes. Los que publican en econofísica me dan un poco más de trabajo, pero todo, hasta ahora, está interesantísimo. En especial, me interesan unos trabajos sobre descripciones de tipo cuántico de ciertos aspectos del comportamiento humano. Y me produce también mucha curiosidad el trabajo de un econofísico ecuatoriano que trabaja en Italia en mi viejo campo de la Teoría de Juegos Cuántica.

Mientras hay algo más que contar, remito también al lector intenso a mi blog en inglés, donde comento sobre la mano de Iván Ríos y otras manos.

martes, marzo 11, 2008

LA DEBILIDAD DE EXPRESARSE

El otro día pasaban en el Glasgow Film Theatre una película dirigida por Emmanuel Bourdieu. Este inquieto joven francés es más conocido por ser el hijo de Pierre Bourdieu (el normalista que llenó la sociología de tarjetas perforadas y gráficas), que por ser director de cine o por haber estudiado filosofía.

La película se llama en francés "Les Amitiés Malefiques" y en inglés "Poison Friends", y trata de el impulso de escribir, algo muy adecuado al tema blogueril. Y muy adecuado a mi caso, dado que hace también unos días me arrimé a una teleconferencia con otros blogueros chibchas que bautizamos "el coloquio escatofractal, volumen 0". Tal vez se trata de lo que Martín de Francisco y Santiago Moure llamaban "cometer locución". Pero es que la carne es débil, y a veces dan ganas de hablar.

En la película citaban mucho una frase de Karl Kraus, que rezaba más o menos:

¿Por qué algunas personas escriben?

Porque son demasiado débiles para no hacerlo

Realmente no comparto la obsesión de André Morey, el personaje principal de la película, por la continencia verbal, pero sí reconozco que muchas veces me ha provocado desesperación la cantidad de cosas que se publican innecesariamente. A modo de defensa, diré que en la red todos estos devaneos nuestros no hacen tanto estorbo, al menos no cuando nos abstenemos de inflar nuestro ranking para búsquedas, y cosas así. Y de vez en cuando nosotros, los tan cacareados "productores de contenidos", también nos dedicamos a leer lo que escriben otros, e incluso a comentarlo.

Que somos productores de contenidos, dicen por ahí, que estamos interconectados, que tejemos esto, que tejemos lo otro. Francamente, me parece que lo que producimos, si es que ese verbo tan feo aplica, tiene sólo valor en una esfera muy cercana a nosotros, y en muchos casos no es más que lo mismo que nos bombardea, mal barajado, con lo cual no estamos más que haciendo ecos inprecisos.

Pero, al decir verdad, nos divertimos, y dejar la blogósfera llena de las sobras de nuestras fiestas narcisistas es menos fastidioso que hacer lo mismo con un parque.

Yo, por lo menos, pienso volver a reunirme con el Juglar del Zipa, Apeláez, Vulturno y O-Lu, así como con el que se arrime por ahí. Además, claro, de seguir apilando posts inútiles en este mismo blog.

En la película, uno queda con la impresión de que escribir está bien, al fin y al cabo, aunque dudarlo, e incluso estar convencido de lo contrario, es una etapa necesaria para uno. Pero paro ahí, para no echarle a perder a alguien esa película tan universitaria.

Adenda: Qué carajo, pongamos acá el cuerpo del delito.


Errata: Parece que la frase de Kraus, después de muchas traducciones, quedó inexacta. En alemán es "Warum schreibt mancher? Weil er nicht genug Charakter hat, nicht zu schreiben" que querría decir más bien "Por qué algunos escriben? Porque no tienen suficiente carácter para no escribir". No sé dónde se cambió la frase, pero lo cierto es que en la película no mencionan la original en alemán. Sospeché del error gracias a una reseña que encontré por ahí.

sábado, febrero 23, 2008

OH GRAN CAPITÁN DE LAS RELLENAS

Imagen: Robert Burns, poeta nacional de Escocia, que en un momento de inspiración llamó al Haggis "great chieftain of the pudding race". Tomada de Wikipedia.


Para los lectores no colombianos, aclaro que "rellena" es lo mismo que "morcilla". La palabra "pudding" es muy ambigua, y puede significar desde un postre hasta una morcilla.


Recordando ociosamente cosas que han pasado en lo corrido del año, me doy cuenta de que dejé pasar la oportunidad de escribir un post sobre una fecha y una celebración dignas de todos los elogios: la noche de Burns, poeta nacional de Escocia. Por esas épocas (enero) yo no estaba actualizando mucho el blog, y aunque se me pasó por la cabeza comentar la celebración, lo olvidé pronto.

Para no recitar wikipedias, ni nada parecido, diré simplemente que Burns fue un hombre sencillo (es decir, pobre) que nació en una de las islas del norte de escocia y trabajó duro durante su juventud en una finca, pese a lo cual, gracias a un esfuerzo de su padre y de él mismo, llegó a tener una formación literaria muy buena, y, tal vez en contra del esfuerzo de su padre, también una actitud mamagallista y proclive a la juerga y otras diversiones más sofisticadas. Tuvo éxito inmediatamente cuando comenzó a publicar sus poemas, ya que eran accesibles y divertidos para la gente común (que en ese tiempo sí leía) pero eran también suficientemente interesantes para los más instruídos. Debe haber habido muchos factores sociológicos que le ayudaron, y que yo desde luego ignoro, de modo que no teman que me ponga a pontificar sobre eso. En todo caso, sí quiero resaltar que se haya elevado a poeta nacional de Escocia a alguien que no se tomaba a sí mismo en serio, y que aparentemente estaba 100% libre de toda esa ñoñería seria que plaga los nacionalismos.

Y la celebración, la noche de Burns, le hace justicia a la memoria de este bardo ingenioso y burlón. La celebración tiene lugar, de preferencia, el 25 de enero, cumpleaños del agasajado, aunque siempre aclaran que se puede celebrar cualquier día del año. Uno puede declarar noche de Burns, por ejemplo, su propio cumpleaños.

La celebración puede comenzar por una oración, aunque el propio Burns, un tipo bastante anticlerical, probablemente no aprobaría algo demasiado religioso. La que se suele utilizar es la SelkirkGrace, que dice:

Some hae meat and cannot eat.
Some cannot eat that want it:
But we hae meat and we can eat,
Sae let the Lord be thankit.

Inmediatamente después, sirven una deliciosa sopa. Un brindis (con whisky, claro), y llega la mejor parte. Suena la música de gaitas, llega el gaitero muy elegante dándose una vuelta por todo el comedor, y detrás de él, traen un plato de Haggis. El maestro de ceremonias recita entonces con emoción y entusiasmo la oda al Haggis, en donde según una excelente traducción de Shoegazer llama al Haggis "gran capitán de la raza de las rellenas":

Address to a Haggis

Fair fa' your honest, sonsie face,
Great chieftain o the puddin'-race!
Aboon them a' ye tak your place,
Painch, tripe, or thairm:
Weel are ye wordy of a grace
As lang's my arm.

The groaning trencher there ye fill,
Your hurdies like a distant hill,
Your pin wad help to mend a mill
In time o need,
While thro your pores the dews distil
Like amber bead.

His knife see rustic Labour dight,
An cut you up wi ready slight,
Trenching your gushing entrails bright,
Like onie ditch;
And then, O what a glorious sight,
Warm-reekin, rich!

Then, horn for horn, they stretch an strive:
Deil tak the hindmost, on they drive,
Till a' their weel-swall'd kytes belyve
Are bent like drums;
The auld Guidman, maist like to rive,
'Bethankit' hums.

Is there that owre his French ragout,
Or olio that wad staw a sow,
Or fricassee wad mak her spew
Wi perfect sconner,
Looks down wi sneering, scornfu view
On sic a dinner?

Poor devil! see him owre his trash,
As feckless as a wither'd rash,
His spindle shank a guid whip-lash,
His nieve a nit:
Thro bloody flood or field to dash,
O how unfit!

But mark the Rustic, haggis-fed,
The trembling earth resounds his tread,
Clap in his walie nieve a blade,
He'll make it whissle;
An legs an arms, an heads will sned,
Like taps o thrissle.

Ye Pow'rs, wha mak mankind your care,
And dish them out their bill o fare,
Auld Scotland wants nae skinking ware
That jaups in luggies:
But, if ye wish her grateful prayer,
Gie her a Haggis!
Discurso a un haggis

Tu cara honesta y gozosa es bella y llena
Gran capitán de la raza de la rellena
Tu lugar está por sobre todas
Morcilla, butifarra o chorizo:
Eres bien digno de un brindis
tan largo como mi brazo.

Llenas las tripas que gruñen,
Tus bultos son como una colina lejana,
Tu alfiler serviría para arreglar un molino
en tiempos de escasez,
y por tus poros brotan los jugos
como pepitas de ámbar.

El cuchillo del trabajador se limpia
y te corta con tajo firme,
abriendo tus entrañas brillantes y rebosantes, como una zanja.
Y entonces, oh, qué gloriosa visión,
Vapor caliente, rico!

Cucharada por cucharada, se estiran y luchan:
El diablo coge los sobrados, y ellos siguen,
Hasta que sus barrigas están
templadas como tambores;
Entonces el dueño de casa, que ya se va a reventar,
Murmura, "la bendición".

Hay unos que sobre un ragout francés,
O un olio que enfermaría a una vaca,
O un fricassee que la haría vomitar
con perfecto asco,
Mire sobre el hombro, con desprecio y burla
A semejante comida?

Pobre diablo! Mírenlo con su basura,
Tan débil como una brizna al viento,
Sus piernas flacas como un látigo
su puño como una nuez.
En una inundación o en el campo arando,
qué enclenque!

Pero vean al Rústico, criado con haggis,
La tierra tiembla bajo su pisada,
Pónganle una espada en su amplio puño
y la hará silbar.
Y cortará piernas, brazos, y cabezas
como si fueran cardos.

Poderes que se ocupan de la humanidad,
y le dispensan su destino:
Escocia no quiere sopa aguada
en platicos de madera,
pero si quieren su oración agradecida,
Dénle un haggis!

Jamás me cansaré de llamar la atención sobre la incorrección política de la forma cómo se refiere a la comida francesa. Me gusta pensar que es una burla a los que nos quieren enseñar a comer a los filisteos gastronómicos, y una defensa de la comida no-snob. La recitación, además, se debe hacer un poco teatral, mientras se corta el Haggis. Y en el Hetherington Research Club, donde tuve la fortuna de asistir a la cena de Burns, la declamación fue excelente.

Cuando uno ya ha dado cuenta del delicioso Haggis, sigue una pausa para tomar un poco más de whisky, salir a fumar, o lo que sea. Si, el Haggis es delicioso. Es cierto que el haggis carnívoro está hecho de pulmón de oveja cocinado en una vejiga de oveja, con verduras varias y especias, pero también es cierto que es delicioso, y si uno no quiere de ése, hay Haggis vegetariano que no desmerece en lo más mínimo. En la cena de burns, comí de ambos. Algo que quisiera agregar sobre el Haggis es que aunque nunca he comido un Haggis que no me haya gustado, tampoco he encontrado un Haggis que sepa exactamente igual que otro Haggis. Ni siquiera Haggis vegetarianos. Tal vez haga falta intentar más con Haggis de supermercado, pero no vale la pena.

Volviendo a la celebración, lo que viene después, es el discurso a la memoria inmortal de Burns. Usualmente, lleno de humor, de comentarios corrosivos sobre los ingleses, y muy ingenioso. Después, los hombres hacen un brindis a las mujeres (Lassies, en idioma scot) que suele ser para morirse de risa. Y las mujeres contestan con uno a los hombres (Ladds). Muchas puyas, claro, y todo en ese tono burlón que es para los escoceses la manifestación de aprecio por excelencia.

Después de eso, los asistentes se turnan para recitar poemas y cantar canciones escritos por Burns. Los asistentes de este año en el club nos dejaron boquiabiertos a los desprevenidos extranjeros con su talento, y debo confesar que ante eso, no me atreví a maltratar un poema de Burns con mi acento chibcha, aunque después pensé que a la audiencia escocesa eso le hubiera parecido muy bien.

Entre lo que fue recitado, la mayor parte de memoria, hubo una sátira hilarante de un obispo, una historia de una impostura genial para salvar a un amigo de la retaliación por una noche de juerga, y la canción "a red, red rose", todas absolutamente hipnotizantes.

Esa fue la noche de Burns. Y creo que al otro día, me levanté y me preparé un pan tostado.

sábado, febrero 09, 2008

NO ESTABA MUERTO, ANDABA DE PARRANDA

Imagen: Sweeney Todd, interpretado por Johnny Depp, le canta a una cuchilla de afeitar, junto con su nueva amiga, la simpática viuda Mrs. Lovitt. Tomada de E! online.


Increíblemente, esta vez actualicé primero mi blog en inglés, con una entrada donde comento la nueva película de Tim Burton: "Sweeney Todd". Una película con muchos muertos, para llamar la atención sobre la no-defunción de un blog. Y al blog en español, le tocaron las sobras. Sobras, porque después de entregar mi informe del primer año de investigación, no quedé, como habría sido el caso en otros tiempos, escribiendo hasta por los codos, sino más bien callado.



La primera de las sobras, es la actualización sobre el asunto Linux. Resulta que después del último post, encontré justo la distribución de Linux que necesitaba: CAELinux. Es una versión de PCLinuxOS que viene con un montón de programas matemáticos, y con la que la configuración de la red ha sido mucho más fácil. Tiene hasta el cliente VPN cisco (eso no es software libre, aunque se puede bajar de la red impunemente de la página de algunas universidades) que hace falta para la conexión inalámbrica en la biblioteca de la Universidad. Este CAELinux me ha funcionado muy, muy bien. Estoy engolosinado haciendo cálculos en mi portátil. Lo único malo que tiene es que sus repositorios de programas aún son limitados, aunque realmente hay pocas cosas que uno realmente eche de menos.



Más sobras: Trasteo a una oficina nueva. Por ahí anda un documento multimedia al respecto. Casi me siento mal por los estudiantes de doctorado de facultades menos rentables, que no reciben oficina con un ventanal gigante.



Y, finalmente:



Ahí está el árbol que nunca creció

Ahí está el pájaro que nunca voló

Ahí está el pez que nunca nadó

Ahí está la campana que nunca tañó.


Con ustedes, el escudo de la Universidad de Glasgow (tomado de la página de historia de la Universidad: lectura muy recomendada para el que quiera saber más y lea en inglés)

There's the tree that never grew,
There's the bird that never flew,
There's the fish that never swam,
There's the bell that never rang.





Por ahora, los dejo con el post más mediocre que ha conocido este Blog. He dicho FNORD.

domingo, enero 06, 2008

DEL HOGMANAY AL DOGMANAY

Imágenes: A la izquierda la tarima donde tocaron los Red Hot Chili Pipers (para evitar confusiones, obsérvese que todos están muy vestidos); a la derecha, perros compitiendo en el Dogmanay (esta última, tomada de Husky News)

Este cambio de año dejé por primera vez de hacer una recapitulación, y más bien, por recomendación del mismísimo director, me tomé unos días libres y me fui a Edimburgo a pasar la noche del 31 de diciembre y del 1 de enero. Valió la pena. El clima estuvo mucho más benigno que el año pasado, cuando tuvieron que cancelar las celebraciones por los vientos huracanados, y la celebración estuvo excelente; incluso bastante barata.

Todos los pueblos de estas latitudes celebraban el solsticio de invierno durante varios días, y en particular, los noruegos, que solían tener una influencia cultural importante sobre lo que ahora es escocia, celebraban su Hogmanay por estos días.
La influencia noruega de la antiguedad dio lugar en la baja edad media a una cultura de carácter mas céltico, pero la fiesta se conservó. Es curioso que conserve ese carácter nórdico hoy en día, cuando la percepción de la nación escocesa tiene tantos elementos célticos (que la acercan a Irlanda y Gales y la alejan de Inglaterra).

El caso, es que la celebración tuvo visos étnicos curiosos. En particular, el show de Red Hot Chili Pipers, un híbrido entre banda de gaiteros escoceses y banda de rock. Aunque su estilo no es florido y festivo como el de los Celtas Cortos, una especie de homólogo español mas mamagallista, pusieron a todo el mundo a bailar la danza tradicional y a cantar canciones tradicionales que jamás había oído en la vida, y otras muy familiares. Me refiero a "auld lang syne" la canción que uno conoce en su guayigolísima versión española "muy prooonto junto al fueeego nos reeeuniráel Señor", que según me encuentro en Wikipedia fue escrita por el maravilloso y escocesísimo Robert Burns, en un inglés-escocés (lo que llaman "scot") viejo que, por lo que yo entendí cuando cantaban, podría haber sido gaélico. El título significa algo así como, en dialecto colombiano, "el año de úpa".


También tocó Kissmet, un grupo de rockeros barbudos con turbante, originarios de Petersborough. La gente estaba enloquecida con la mezcla de rock de solo de guitarra con música asiática vagamente india, y se les abona la buena vibra, pero francamente no me convenció mucho.

El 31 llegamos a Edimburgo sin tener ni idea de dónde nos íbamos a quedar (un amigo colombiano donde el que pensaba llegar me contó la víspera que no iba a estar) pero todo salió muy bien; encontramos un bed-and-breakfast muy bueno, a un precio muy razonable, y sin tener que caminar todo Edimburgo.
Al otro día, el Dogmanay. Un festival de perros amateurs halando carretas. Los perros lo pasan muy bien, y uno también. Probabliemente por motivos del sindicato de perros, sólo pueden concursar perros que vagamente se vean como Husky siberiano, Malamut de Alaska, o Samoyedo.

COMPREN, COMPREN