martes, noviembre 21, 2006

RECTA CONCENTRACIÓN

Del viernes al lunes, pasé una buena parte del fin de semana frente al computador de mi casa; parte escribiendo, y parte arrodillado en el suelo desarmándolo. Desarmándolos, en realidad, porque el primero que compré (Fujitsu-Siemens), por un precio bastante bajo, era demasiado viejo, y terminé comprándome otro más poderoso (Hewlett-Packard), aunque, curiosamente, sustancialmente más barato. Voy a describir el proceso en tres etapas.

ETAPA I
Donde me di cuenta de que realmente el computador no podía con los paquetes que necesitaba usar. (Vector Linux funciona bien, pero no emacs ni teTeX) El procedimiento por el que llegué a darme cuenta fue, desde luego, intentando todas las maneras posibles de hacerlo. No me permití alargar las pesquisas hasta tarde en la noche, porque el sábado me había comprometido a ir por la mañana al centro budista (Scotland's Buddhist Vihara) a ayudar.

INTERMEDIO
En el centro budista, hubo almuerzo ceremonioso. Una señora de Sri Lanka le llevó el almuerzo al monje, y éste presidió (para sólo dos personas, la señora y yo) una ceremonia en la cual se ponía en relieve el hecho de que para el monje recibir la comida está condicionado a que él dedique toda la energía que le da la comida a practicar el Dhamma (el camino, la doctrina) y a facilitarle a los demás la práctica. La ceremonia involucró unos cánticos muy bonitos en Pali (el monje tiene buena voz) y tiene una parte antes del almuerzo, el almuerzo del monje, el almuerzo de los demás (comida deliciosa, muy picante) y una parte después del almuerzo, donde el monje bendice a los presentes, y nos pone una cuerda blanca anudada a la muñeca derecha, como recordatorio de que uno se debe al Dhamma.

ETAPA II
Donde agarré el computador, y me fui a un almacén a averiguar si le podían poner más chips de memoria. Es difícil conseguir chips para una tarjeta de hace 6 años. Saliendo del almacén, vi el computador que estaban vendiendo, y lo compré, no sin algunos segundos previos de indecisión y agonía.
Esta etapa, termina en la vigorosa actividad física de traer los computadores, uno primero y el otro después, a mi casa a 7 cuadras, bajo una llovizna leve pero muy fría, a un ritmo bastante rápido porque iban a cerrar el almacén.
El resto de la noche, pasó entre instalar Vector Linux en el computador nuevo, y lidiar con el problema de conectarme a Internet. Darme cuenta de el H-P (Hewlett-Packard, no sean malpensados) tenía modem pero no tarjeta LAN (en la residencia no nos conectamos a internet por modem sino por LAN), sacarle la tarjeta LAN al F-S, conectársela al H-P, y constatar que no la reconocía. Una vez. Dos veces.
Dado que ninguno de los computadores tiene quemador de CDROM, que yo dejé mi memoria flash en Colombia, y que por alguna razón los diskettes de 3 pulgadas no me duran más de un día sin dañar los archivos, la perspectiva de no tener acceso a la red implicaba que no podía trastear información entre la oficina y la casa, es decir, que no me iba a servir el computador nuevo.
Es así, como la cabeza me empezó a funcionar en círculos, donde el haber comprado los computadores resultaba en un grave error que menguaba bastante mis fondos, abría la posibilidad de perder aún mucho más tiempo en el futuro, quitándome por lo tanto la posibilidad de ganar más dinero, lo cual hacía en cada ciclo más difícil comprarme un computador nuevo, amén de la aparición de más dificultades de comunicación con mi media naranja y demás amigos en Colombia, e infinidad de otros horribles accesorios a mi desgracia.

ETAPA III
Mientras me disponía a conectar nuevamente el computador F-S, sentí el calor disipado por mi agitación, y me quité el suéter, dejando al descubierto el amuleto budista, la cuerda blanca atada a la muñeca. Y de inmediato recordé uno de los preceptos del budismo: la recta concentración. De pronto, recordé cómo hacerme consciente de los pensamientos en mi cabeza, del estado de mi cuerpo, y de mi estado de ánimo. Las tres cosas para las cuales entrena la meditación budista.
Aunque en mi cabeza seguía dando vueltas el teatrino de guiñol de mi desgracia, en mi espalda los músculos seguían crispados, y mi pecho se encogía bajo el peso de la tristeza, mi mente logró observarlo todo desapegadamente, y entendí mi situación de una manera completamente distinta.
Recordé que en las escrituras budistas que narran la vida del Buda Shakyamuni (el buda histórico), siempre tenían la costumbre de pedirle al Iluminado las cosas tres veces, y a las primeras dos, él se negaba. Riéndome un poco del absurdo de establecer un paralelo entre el Buda Shakyamuni y un computador viejo que no reconoce una tarjeta LAN, me apliqué a instalársela con mucho más cuidado.
Y, como el Buda, a la tercera cedió.

Desde entonces, todo marcha. No digo ni bien ni mal, todo marcha. No me iluminé, no hice ningún milagro (simplemente, resultó ser asunto de maña) pero llegué a vivir una vez más cómo se vive el aquí y ahora, que son todo lo que existe.

No digo que sea necesario practicar meditación budista para lograrlo, pero ayuda muchísimo. Cuando uno medita, entrena la atención para observar sin ningún tipo de compromiso. Y cuando no está meditando, uno puede acceder a ese sitio de claridad en su mente que creó, o que encontró, al meditar. Por otro lado, siempre he sido muy escéptico respecto al uso de amuletos, pero al menos en ciertos casos, creo que se trata simplemente de evocar un estado mental.

jueves, noviembre 16, 2006

¿QUIÉN VENGO SIENDO?

Este va ser uno de esos textos egocéntricos donde el autor se pone a contar cosas de su vida que no le interesan a nadie, porque los demás blogueros van a leerlo y comentarlo por pura urbanidad. Para empezar, les cuento que estoy estrenando el Vector Linux en la casa. La diferencia en los gráficos ha sido tremenda con el windows vetusto que tenía, y ahora puedo aspirar a montar un montón de programas que necesito para mi trabajo. Hay algo extraño que sucede cuando uno se mete a montar linux. Al que no se a montado en ese tren, usualmente le da pereza la perspectiva de tener que conocer muchos detalles del funcionamiento de su computador, conocimiento que Windows le ahorra. Y cuando uno ya está adentro, esa misma perspectiva lo anima, no sólo porque sea más interesante, sino porque uno siente que puede hacer más cosas, que tiene más control, que tiene más poder.

De modo que al parecer, ese es mi nuevo yo, el que ya no despacha como demasiado prosaico y mundano el conocimiento sobre computadores, para más bien romperse la cabeza con cosas más fundamentales. Pero un momento, no tan rápido. El mundo no lo deja a uno redefinirse tan fácil, y menos a mi edad. La siguiente, es una aburridísima anécdota basada en la vida real, aunque contada de manera no del todo exacta ni precisa, para no hacerla aún más aburrida y abusar del público.

Ambientación: típica oficina de profesor universitario, llena de papeles, un computador que parece lonchera conectado a dos monitores gigantes llenos de ventanas, algunos con cosas que parecían relacionadas con alguna rama de las matemáticas. Profesor sentado al frente, proveniente probablemente de la India, al juzgar por la pigmentación de los párpados.

Profesor JJ> Hola, señor Lanark. Necesitaba hablar con usted. Tome asiento.
Lanark> Si. Me dijeron que me andaba buscando.
Profesor JJ> ¿Cómo va todo? ¿ha hablado con K*? *K es otro profesor. El lector suspicaz, sabrá quién es.
Lanark> Si, algunas veces. Lo mantengo informado de mi trabajo.
Profesor JJ> ¿Y él le ha dicho algo sobre la financiación de su doctorado?
Laanrk> Algo hemos hablado, pero no mucho. Yo le dije que me gustaría que me dieran una asistencia docente en física, para trabajar mecánica cuántica, en algo afín a lo que voy a hacer

El profesor JJ hace cara de que eso implicaría trámites burocráticos infinitos, pero inmediatamente se calma, como dándose cuenta muy rápido de que no es su problema.


Profesor JJ> Ah, muy bien. Pero, ¿sted es consciente de que mi proyecto le paga £££££ (insertar cantidad de plata mayor a 5 libras) de su matrícula? Yo espero que usted también haga algo de programación para nosotros.
Lanark> Mmmmm
Profesor JJ> ¿Ud maneja C++?
Lanark> No
Profesor JJ> ¿Java?
Lanark> Estoy aprendiendo
Profesor JJ> ¿Tiene alguna experiencia en programación?
Lanark> Para mis tesis de pregrado y maestría programé en Maple V, que es un programa de matemáticas con un lenguaje similar al C++, pero con montones de funciones especializadas. Sin embargo, jamás he tomado un curso de programación propiamente dicho.

Profesor JJ> Ah, ya. ¿Qué sabe sobre máquinas de base vectorial?
Lanark> Nada.
Profesor JJ> ¿Y sobre (insertar cosas que Lanark no hab'ia o'ido en su vida)?
Lanark> Nada. Mis estudios han sido bastante pobres en ciencias de la computación.
Profesor JJ> ¿Qué fue lo que estudió usted entonces?
Lanark> Química, y física. Siento mucho que sea un problema para el proyecto obtener algo por lo que me dan para la matrícula
Profesor JJ> Bah, no se sienta mal, lo que pasa es que yo hab'ia olvidado que ud. no estudi'o ciencias de la computaci'on. Pero ya encontraremos algo en lo que nos pueda ayudar. Eso era lo que quer'ia discutir con usted. Gracias por su tiempo. Hasta pronto.
Lanark> Hasta pronto. Hablamos cuando se nos ocurra algo.

Pues si. Es fácil hablar de interdisciplinariedad, y esas cosas, pero todo está pensado para cierta forma de funcionar, y para que cambie, tiene que hacerse laboriosamente, cosa por cosa. Anteriormente había hablado con gente del grupo sobre las ventajas de que admitan gente de otras disciplinas, pero ahora me encuentro también con las desventajas. Que no son graves, por cierto.

De estas cosas, siempre me anima el hecho de haberle sacado el cuerpo a la hiperespecialización, que es uno de los mecanismos de la "proletarización de la ciencia" (esperaba conseguir un lindo enlace para ese concepto, pero sólo hallé uno restringido y un informe burocrático, de modo que al lector le tocará buscar sobre la teoría de Jean-Marc Lévy-Leblond). En todo caso, vamos a ver cómo me va en mi camino poco concurrido por las teorías y técnicas.

lunes, noviembre 13, 2006

MANIFIESTO URIBISTA

Viendo los periódicos, las revistas y los blogs colombianos, me doy cuenta de que la gente cree que allá la política presencia la misma lucha eterna entre la izquierda y la derecha. Pero no. Igual que en venezuela, la derecha y la izquierda han caído en desgracia por la aparicion de un cierto tipo de populismo. Claro que, para no repetirse, Uribe y Chávez se han repartido las frases de cajón y los estilos, amén de echar mano de una gran cantidad de rasgos pintorescos de sus propias regiones (no se qué tanto Chavez, pero sí se de Uribe). Para el que dude de la similaridad de los dos populismos andino-caribeños, hay un artículo de THE GUARDIAN que lo puede hacer, tal vez, dudar por un instante.
Y en un arrebato de bloguerismo farandulero, quise escribir un manifiesto uribista. Estamos llenos de uribistas furiosos gesticulando en todas partes, creo que esto es innecesario. Casi todo lo que tienen para decir, lo he resumido en 6 "punticos":

MANIFIESTO URIBISTA

  1. Hay gente buena, y gente mala. Los malos, son comunistas; unos están en el monte, y los otros están detrás de un teclado o un micrófono defendiendo a los primeros.
  2. Los partidos políticos son una vagabundería, son un arrimadero de los corruptos; se ponen a hablar de una vaina que uno no entiende, que le llaman ideología, para robarse la plata. La gente de bien ya no quiere partidos, porque ya sabemos que lo único que hace falta es un presidente con pantalones que no les tenga miedo a los malos.
  3. Nunca hemos intentado exterminar a los malos; para eso hace falta alguien valiente como Uribe y (*insertar aquí un segundón que no se haya quemado o hecho el ridículo*)
  4. Para que la economía se enderece, lo que hace falta es trabajar, trabajar y trabajar. Los que son pobres, es porque no han trabajado, trabajado y trabajado, y no hay que ponérsela fácil, para que se animen a trabajar, trabajar y trabajar. En cambio, sí hay que poner todo en manos de los banqueros y los grandes capitales, a quienes el pais les debe todo, y que jamás han recibido nada por su esfuerzo.
  5. Nuestra única oportunidad sobre la faz de la tierra es arrimarnos a los Estados Unidos, ese es el escampadero más seguro. Los que se arrimen a paises latinoamericanos, van a terminar volviéndose comunistas, y nos va a tocar darles bala. Y Europa, no existe. ¿o es que ustedes acaso saben dónde queda? Asia como que existe, pero podemos esperar que la invada también Estados Unidos.
  6. Los uribistas sí queremos discutir las cosas calmadamente, no como esos comunistas, que se van lanza en ristre contra la honra de la gente decente, y tratan de confundirlo a uno con cosas complicadísimas que no tienen nada que ver. Nosotros tenemos las cifras de presidencia y de planeación, y el libro de Jose Obdulio, y con eso no nos pueden refutar nada esos estafetas de la guerrilla.

domingo, noviembre 12, 2006

EL BORROSO INDIVIDUO DEL FUTURO

Cuando el señor Lanark se toma suficientes tragos, invariablemente se pone a hablar del fin de la civilización como la conocemos. Que el 2012, que el agotamiento de los recursos naturales, que el caos en el campo magnético terrestre, que la popularidad de las búsquedas transpersonales, etc., etc., etc. Hoy está cuerdo, y sus especulaciones gratuitas sobre el futuro de la humanidad van a ser un poco menos tostadas, si bien tal vez no más rigurosas. Empiezan con el tema de la modernidad, siguern por el lado de los dichosos paradigmas, y llegan a la reformulación de la individualidad, via concepto cuántico de no-localidad. Pensándolo bien, si es un poco tostado. (por cierto, no piensen que el señor Lanark se toma en serio lo que dicen en todos esos enlaces; ni siquiera ha leído todo lo que dice ahí)

Ahí vamos, entonces, primero, con la modernidad. La modernidad es una forma de ver el mundo (dejémoslo así por el momento) adoptada por individuos racionales y autónomos, que comenzaron a ser realmente influyentes a partir del siglo XVI (aunque Chesterton dice que el primer moderno fue San Francisco de Asís, adelantado más de 3 siglos en ese sentido. Tiendo a creerle, porque ese gordito era muy convincente, y el santo me cae muy bien). Pensemos, sin embargo, más en el hombre moderno como un Galileo Galilei, realmente emblemático, o, ya más pulido y decantado, en un John Stuart Mill. Si queremos pensar entonces en la modernidad como una época, pensemos en la era del (pre) dominio del individuo racional.
¿Alguna vez llegamos verdaderamente a vivir la modernidad? Yo diría que la respuesta está en el escudo de armas de ORLAND: y es no importa. Y si importa, tampoco importa. Sin embargo, para tener una idea de cómo evoluciona el mundo, es, en mi humilde opinion, necesario entender hasta cierto punto qué es la modernidad, y qué es lo que puede esperarse que la reemplace. Realmente, cuando eso no se entiende, es imposible comprender el devenir ideológico de los paises en un mediano y largo plazo, y además cometerse burradas, como cuando Blair dijo que obligar a todos los ciudadanos británicos a darle al gobierno datos biológicos concernientes a su persona, era cuestión de modernidad (me enteré de esa perla en el blog de Stirer).
El caso, es que el tema que nos ocupa, por dónde vamos a salir de la modernidad, o incluso si vamos a salir de ella. Realmente, al pensar en esto debo reconocer que tuve una gran ayuda de un texto del señor Stavrogin que leí y comenté hace poco. Ese texto, en el que dice tanto, me permite enfocarme en un tema muy concreto, por lo que a los que se interesen en otros enfoques sobre el escape de la modernidad, los remito a él.

El primer hilo que voy a seguir, está delineado en mi texto sobre el observador limitado. La racionalidad del individuo moderno la entiendo como un criterio claro y coherente para decidir la mejor entre las opciones que le son presentadas en cada momento, basado en un conocimiento de las consecuencias de cada acción. Eso presupone, por un lado, que siempre se puede decidir que una situación es mejor que otra, y por otro lado, que el individuo siempre puede ser un observador suficientemente capaz para obtener la información necesaria para predecir las consecuencias de cada elección, y usarla adecuadamente. No es necesario que el individuo racional sea un Señor Spock, o un Data; el individuo racional es un ideal, y desde luego, para avenirse a la realidad hay que aflojar un poco, y aceptar una racionalidad limitada.
El "paradigma" Newtoniano del observador perfecto y del punto de vista absoluto es, en realidad, un referente necesario para definir este individuo racional. De hecho, la mecánica newtoniana devino después en una teoría más sofisticada, y con el trabajo de Maupertuis y Euler, se definió en términos de principios maximales (mecánica lagrangiana), con lo cual la naturaleza misma escogía un óptimo para comportarse. Muy moderno.
Y el "paradigma" del observador omnipotente, fue abandonado por la física a principios del siglo XX para desarrollar las dos grandes teorías físicas del siglo: la mecánica cuántica y la relatividad. Ambas basadas en un observador limitado por principio. Un jugador que no siempre puede hallar la manera de ganar, al contrario de tipos como Philleas Fogg, o su guayigol descendiente James Bond. Tal vez podríamos esperar que lo que comience a predominar, sea una forma de ver las cosas basadas en el mismo tipo de limitación y relatividad que dan lugar a la mecánica cuántica y a la relatividad.

Y con esto llegamos al quid del asunto, y es qué es lo que el señor Lanark cree que va a reemplazar al individuo moderno. Pues bien, ya se ha sugerido que va a ser individuo que es un observador limitado, pero hasta el momento, sigue siendo un individuo, y título de este texto sugiere que ya no lo va a ser más.

Resulta que un observador cuántico tiene una cantidad limitada de certidumbre, y la tiene que repartir entre los aspectos que quiera observar de la realidad. De modo que puede dárselas a unas observaciones, quitándoselas a otras (¿les suena la posición de un electrón y su velocidad?). Algunos aspectos que el observador quiera medir pueden ser incompatibles con otros, le toca repartir la certidumbre (información) entre ellos. Y la manera como se cambia de aspectos de la realidad que se enfocan, es, en la mecánica cuántica, similar a la manera como se cambia de marcos de referencia en la teoría de la relatividad. Es esta manera de cambiar de punto de vista lo que se introduce en la física con las nuevas teorías.

Otro aspecto interesante de la teoría cuántica, es la no localidad. Resulta que cuando un todo está compuesto de partes, cada una de estas partes tiene sus propiedades locales que el observador puede enfocar, pero también hay propiedades globales (no locales) que en principio son incompatibles con las locales. De hecho, si uno escoge un estado cuántico al azar en un sistema compuesto, es muchísimo más probable, casi seguro, que se encuentre uno con las propiedades no locales determinadas, que uno con las propiedades locales determinadas.

Y aún hay más: igual que cuando separamos un sistema en subsistemas sabemos que hay propiedades no locales que hacen esa separación más o menos ilusoria, cuando separamos el observador y el sistema que éste observa, también estamos desdeñando propiedades que el observador comparte con lo observado, y que hacen que la separación sea una aproximación inexacta. El observador cuántico está entrelazado (en inglés, entangled) con lo que observa, comparten un estado común, y considerarlos separados es una aproximación inexacta. De hecho, una teoría de la medida cuántica que funcione, debe considerar al observador y a lo observado como partes de un todo que comparten un estado global. Lo que David Bohm llamó totalidades.

A esto de considerar las totalidades y los estados no locales, se le ha llamado el paradigma holográfico. Sin embargo, gran parte de lo que se ha escrito al respecto es tan ingenuo y poco riguroso, que el señor Lanark prefiere ejercitar la capacidad crítica de sus interlocutores remitiéndolos a fuentes que tal vez apunten en este sentido, pero desde tradiciones diferentes a la ciencia contemporánea. Como ejemplo, citemos los argumentos del señor Lanark en el Foro de la Silla Eléctrica, discutiendo temas de una ética más allá del individuo racional:
Un ejemplo de ética sin bien ni mal, pasa por una redefinición del sujeto. En las tradiciones místicas de todo el mundo, incluso la mística cristiana y el sufismo musulmán, el yo se redefine de tal modo que los actos se dirigen a una plenitud de la realización del absoluto en todos los individuos, que es amoral y sin embargo llena todo de sentido y aún de felicidad, De ese modo, el místico no actua de una manera egoísta, porque actúa para el desarrollo de los demás incluso más que para el suyo propio.
Esto resulta en una ética que tiene dos resultados:
  • El místico actúa para evitar el sufrimiento de los demás, cuando éste nubla la mente a la unidad y trascendencia del mundo, que es en la mayoría de los casos. El sufrimiento sin un sentido claro no permite muchas veces la conciencia de un orden universal. Por otro lado, una comodidad excesiva es igualmente obstaculizadora de la conciencia.
  • Cuando no puede evitar el sufrimiento, el místico lucha por que los sufrientes vean un sentido en él. Eso puede transformar el sufrimiento en una oportunidad para adquirir conciencia
Paara terminar, una cita de Castaneda:
A warrior doesn’t know remorse for anything he has done, because to isolate one’s acts as being mean, or ugly, or evil is to place an unwarranted importance on the self.

jueves, noviembre 09, 2006

INTERLUDIO QUEJUMBROSO


Ah, todo muy bonito, por acá en Glasgow. En gaélico, el nombre de Glasgow, que es Glaschu, significa "adorado sitio verde", según me dijeron, aunque wikipedia es menos poética y dice que es simplemente "hueco verde". Todavía no me encariño lo suficiente para decirle adorado sitio, pero definitivamente no es un hueco. Y, definitivamente, es muy verde. Me atrevería a decir que el área metropolitana tal vez tenga mayor área ocupada por prados, bosques y parques, que por edificaciones, y tal vez me equivoque, pero no por mucho. Y es de ese verde al que me referí en un post anterior, que parece ser característico de la Gran Bretaña. (aunque me dicen que también Irlanda es veeeeerde)

La Universidad, que aparece de fondo en esa horrible foto mía, tiene unas edificaciónes magníficas, con un lujo que en el tercer mundo está reservado para las catedrales, pero acá, en los tiempos de las vacas gordas, cuando saqueaban a medio mundo y comerciaban con drogas (guerra del opio), consideraron que la academia también era un símbolo de estatus. No es un lujo de mi gusto, como lo serían tal vez más los edificios tipo Bauhaus de la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá), menos opulentos pero de un gusto mas refinado. El grupo donde trabajo es del top 10 en su campo (por ahí me dijeron que era el top 1), y tooodo el mundo por acá ha sido muy amable conmigo. Trabajo en algo que me encanta, y tengo todos los recursos para trabajar en eso. Casi no hay porqué quejarme.

Desde luego, hay un pero, y no es la escasez de plata. Es el hecho de que, maldita sea, todos mis mejores amigos quedaron en Colombia. Y mi familia. Y mi novia. Podía haberme hecho una idea de cuánto iba a extrañar la proximidad física de esta última, y probablemente lo hubiera subestimado. Y probablemente no me hubiera imaginado que también iba a ser terrible no tener a todos los demás a la mano. Aquí entra la escasez de plata también: no voy a poder ir a vistiarlos tanto como quisiera. No voy a poder ir, por ejemplo, a fin de año. Durante 34 años he pasado todas las navidades y todos los años nuevos en celebraciones familiares deliciosas (aunque en mi tardía adolescencia me llegaron a parecer un poco agobiantes, me estaban gustando otra vez), y ahora, la vez número 35, voy a estar sólo, bastante lejos, y es probable que con algo de frío.
En Glasgow no nieva todos los años, pero nieva...
(esta foto se llama Red Road, igual que la película)

Glasgow, además de ser una ciudad con edificios antiguos bonitos, es también una ciudad con edificios nuevos bastante extraños. Arriba, ven el Centro de la Ciencia

No contento con la cantidad de lugares comunes con los que he llenado mi blog, que incluyen listas de las 10 razones para, fotos mías en algún lado, rememoración de un aparato viejo, y reseña de una película, tacho ahora una que me faltaba: la letra de una canción. Es Country Mile, de Camera Obscura. Como gesto de pudor, voy a poner este pedacito del texto en letra más pequeña.

Silver Birch against a Swedish sky
The singer in the band made me want to cry
We’re all inside our own heads now
We are leaving new friends
We are leaving this town
I wish you could be here with me
I would show you off like a trophy
The road it winds, it twists, it turns, now my stomach burns

Once again I’ll be the foolish one
Thinking a blink of these lashes would make you come
Don’t you worry, don’t get in a state
I don’t believe in true love anyway
Who’s being pessimistic now
I could document this as our first and our last row
The more you look forlorn, the more to you I warm

I won’t be seeing you for a long while
I hope it’s not as long as a country mile
I feel lost
I feel lost
I feel lost...

lunes, noviembre 06, 2006

EL ENGAÑO AFORTUNADO DE UN THRILLER


En la última semana de octubre estrenaron en el Reino Unido una película que fue calificada como "la mejor película británica del año" por algunos críticos, y se ganó el premio de la crítica en Cannes. Como estoy acá y los lunes el cine es mas barato, pude ir a verla. Fue una suerte, porque la película valió la pena. Resultó, como digo en el título, un engaño afortunado.

La película tiene, para empezar, un excelente personaje protagónico. Se trata de Jackie, interpretada magistralmente por Kate Dickie, una actriz nueva en la escena británica, que entra pisando duro. Es una funcionaria que trabaja para la policía mirando cámaras de vigilancia en un gran centro de control en Glasgow. Observando a la gente de una zona pobre de la ciudad, desarrolla mucha simpatía por los habitantes, simpatía que la directora logra también obtener del espectador. Es un personaje lleno de compasión por los demás, al cual un evento traumático ha agregado también un cierto descontrol sobre su vida, que no parece lograr poner en orden, e incluso, resulta después, una capacidad de actuar con algo de crueldad fría. Un personaje entrañable, interpretado por una actriz atractiva, que le da además un matiz sexy en su comportamiento.

En cuanto a la forma, la película tiene el mérito tremendo de llamar la atención de una manera brillante sobre cómo las expectativas del espectador están determinadas por la música, la ambientación, la edición, y finalmente, uno se hace consciente de cómo la película lo manipuló, en el momento en que la trama se aclara, y las cosas no resultan lo que parecían. Me parece que ese tipo de experiencias son invaluables, porque le dan al espectador un tipo de conciencia sobre su forma de percibir, que es una gran ganancia. Tal vez este tipo de cine reflexivo sea en parte aporte de Lars von Trier, que tuvo una injerencia importante en esta película, pues fue el que le sugirió (o mas bien, le lanzó el reto) a la directora, Andrea Arnold, de echarse al agua con esto, y la apoyó a través de The Advance Party.

Hay incluso una tercera característica de la película que me descrestó. Parte de ese engaño didáctico al se somete al espectador, tiene que ver con la percepción de la sordidez. Uno siente que los prejuicios que tiene sobre la gente pobre se hacen evidentes, porque es por ahí que la trama lo engañó. Esto tiene mucho que ver con la construcción del otro protagonista, un personaje muy interesante, del cual no voy a comentar mucho, para no dañarle a mis lectores el gusto de verla.

De modo que eso, y la fotografía excelente, que además es en buena medida una reflexión estética sobre las imágenes de las cámaras de seguridad tan populares en el Reino Unido y en los vecindarios ricos del tercer mundo, hacen que valga la pena verla. Lo malo, es que es una película algo lenta. Sin embargo, si usted puede mantener su atención, se encontrará escenas muy bellas, como un zorro que es captado cruzando una avenida. Y no puedo, además, dejar sin mencionar una excelente escena de sexo, una escena muy cruda pero bien lograda, que hace confluír los elementos más oscuros de la película.

domingo, noviembre 05, 2006

LA TRAICIÓN DE LA PÓLVORA


Remember, remember, the 5th of November
The Gunpowder Treason and plot;
I know of no reason why Gunpowder Treason
Should ever be forgot.

Pólvora, pólvora, pólvora... Por estos días, he visto un debate bastante familiar en la televisión escocesa, sobre la necesidad de restringir el uso de la pólvora; que tantos niños quemados, que tantos accidentes, etc. Y la razón para ese debate, tiene que ver con que mientras escribo esto en mi oficina, la ciudad entera de Glasgow se estremece bajo el ruido de las detonaciones, y se maravilla (o por lo menos, se divierte) con el espectáculo de los juegos pirotécnicos.

La razón: ellos están celebrando una celebración bastante ambigua. En 1605, época de persecución a los católicos por parte de una monarquía protestante poco segura de su poder encabezada hasta 1603 por la reina Isabel I, que aunque mandó ejecutar a su posible sucesora María de Escocia en 1597, al morir le cedió la corona al hijo de la difunta, Jacobo (James) I de Inglaterra y VI de Escocia. A pesar de los antecedentes, Jacobo era cercano a los protestantes, (cosas de la política). Aunque Jacobo estaba ahí para defender los intereses de los protestantes, no persiguió a los católicos como su sucesora, y durante los primeros años de su gobierno éstos se hicieron fuertes, y comenzaron a conspirar contra el rey, al que no perdonaban su alineamiento con los protestantes que asesinaron a su madre. En 1604, después de varias conspiraciones católicas descubiertas contra él. decidió expulsar a los jesuítas y demás curas, y volver a poner en vigor las multas para católicos. Los católicos, por su parte, se sentían respaldados, por su puesto, por la corona española, pero este respaldo nunca llegó a ser militar, y decidieron actuar por su propia cuenta, mientras todavía no se desmantelaba su poder en inglaterra.

Allí fue donde apareció Guy Fawkes, un católico aventurero pero bastante convencido, que se le midió a intentar un magnicidio de bastante envergadura, volando todo el palacio de Westminster (el parlamento) con la familia real y las dos cámaras en pleno dentro. La pólvora húmeda y una labor de "inteligencia" exitosa frustraron el atentado, y Fawkes fue apresado. Su negativa a delatar a sus cómplices hizo que el rey firmara una autorización para torturarlo (parece que los ingleses de ese tiempo acudían menos alegremente a ese método que los gringos de hoy en día). Mientras tanto, las mayorías protestantes comenzaron a celebrar con fogatas en todo Londres y alrededores, mientras se desplegaba una operación policial que, a pesar de la poca colaboración de Fawkes, pondría a casi todos los responsables, curas incluídos, a pagar con una forma de ejecución bastante cruel, que combinaba la horca (pero no hasta morir) y el descuartizamiento.

Hoy en día la celebración ha perdido gran parte de la intención inicial, y es difícil saber si Guy Fawkes es considerado un villano o un héroe, independientemente de la afiliación religiosa de la gente. Los días anteriores los niños construyen muñecos que representan a Guy Fawkes, y cuando uno camina por la calle, es asaltado por grupitos de rapaces que le piden una moneda "for the Guy". De ahí viene la costumbre de llamar en inglés a los hombres "guy", como quien dice en español "tipo". Hoy, durante la noche, levantaran hogueras y quemarán pólvora, y aparentemente es más por nostalgia del espectacular evento que no sucedió, que por celebrar una victoria de un régimen que por alguna razón ya no es tan popular.

Hay, según dicen, un dicho popular que dice que Guy "fue el único que ha entrado al Parlamento con intenciones honorables". Y el que haya visto la película "V is for Vendetta", dirigida por James McTeigue y escrita por los hermanos Wachowsky (los de Matrix) se dará cuenta del carácter anarquistoide que tiene la celebración hoy en día.

Pero hoy me siento mas nostálgico que anarquista, y la ciudad alumbrada por la pólvora me recuerda más a Pasto en un año nuevo (con los niños, los "guys" y la pólvora) de lo que me inflama en ínfulas revolucionarias.

martes, octubre 31, 2006

TODO TIEMPO PASADO FUE DISTINTO (1): EL ZX81

Este texto inaugura una sección del blog dedicada a las divagaciones nostálgicas. No debería extrañarnos demasiado que al señor Lanark, a sue edad, le de por ahí de vez en cuando. Cedámosle entonces la palabra gramaticalmente, para que pueda explayarse en primera persona.

La penúltima semana de octubre tuvo lugar en Glasgow una conferencia sobre procesamiento de cadenas y búsqueda de información (el terminacho intraducible satisfactoriamente, "Information Retrieval". Si algún lector tiene sugerencias para referirse a eso, sus comentarios serán más que bienvenidos). La cosa se llamaba SPIRE, y se realizó en una casa que se llama algo así como "la casa del profesor", y contrario a lo que uno pueda pensar de entrada, no es un negocio donde venden marcadores para tablero, tizas, maletines de aspecto ajado o por lo menos sórdido, ni otros tantos adminículos usados por profesores, sino que es un escenario bastante organizado y elegante para eventos académicos.
De camino a los baños, este centro académico tiene un mini-museo de tecnología electrónica, en unas vitrinas a los lados de un corredor. Y fue ahí donde tuve un fuerte flash-back de las profundidades de mi memoria, para ser exactos, de hace 22 años. El fogonazo memorístico fue la imagen de mí mismo de 12 años, abriendo una pequeña caja de cartón que unas tías habían llevado desde las moles de concreto neoyorquinas, hasta las colinas andinas de Pasto; era un ZX-81, uno de los primeros computadores personales de la historia.

Recuerdo sobre todo la sensación de extrañeza: era una cajita de plástico negro del tamaño de una agenda, sólo que tan ancha como larga, y con un elegante perfil que hace pensar en un coupé deportivo bajito, pero un poco ancho (ver foto). En lo que sería el capó, es decir, la parte de adelante donde usualmente va el motor, el plástico negro se volvía blanco en cuadritos redondeados, y en ellos se veían las letras (en negro) organizadas como en una máquina de escribir, junto con los usuales signos de puntuación, mas unos enigmáticos símbolos y unas abreviaturas igualmente enigmáticas en rojo. Los símbolos enigmáticos eran los escasos caracteres gráficos que el computador usaba para hacer dibujitos en la pantalla (que era un televisor común y corriente que uno conectaba) y las abreviaturas eran las instrucciones y funciones de un lenguaje de programación algo rudimentario, una versión del BASIC característica de estos equipos (distinta al Applesoft Basic y al Microsoft Basic que usaban otros computadores mas aparatosos de su época)

En este punto, para ser completamente fieles a la verdad, debería aclarar que lo que yo tenía no era exactamente un ZX-81, sino la versión casi exactamente igual producida para el mercado gringo, el TIMEX SINCLAIR 1000. Creo que si hubiéramos intentado conectar su pariente británico al televisor de mi casa, todos en la casa nos hubiéramos despelucado en vano.

El caso, es que pasé grandes cantidades de tiempo jugando con el bicho. No me refiero a esos jueguitos de hacer saltar al sapo o atravezar un pantano con brujas y cosas de esas, que el aparato tenía esos juegos, sino a que pasaba horas haciendo ensayos sin ton ni son programándolo, principalmente para que haga dibujitos. Probablemente, eso era un abrebocas a las eternidades que me pasaría después (por épocas, no todo el tiempo) frente a una pantalla de computador. Lo que hacía en el computador eran realmente ejercicios bastante estándares (aunque mas bien indisciplinados) de programación, y tal vez no vale la pena mencionarlos en detalle. Pero el hecho de que todo eso lo hacía con una memoria de 4K extendible a 16K, y guardando los programas con una grabadora común y corriente, en cassetes de audio que se demoraban horas en cargar y descargar cualquier cosita, me dejó una actitud algo escéptica y de viejito hacia el cuento del avance acelerado de la tecnología.

De todos modos, este texto no es un simple suspiro nostálgico de mi parte, sino que también pretende tener algo de actualidad, mencionando una historia sobre el desarrollo de la tecnología que me parece relevante para entender porqué "estamos como estamos". Es decir, porqué unos paises se hacen cada vez más ricos, y otros, como el mio, se hacen cada vez mas pobres.

Es la historia de la compañía de Sir Clive Marles Sinclair, la que construyó mi juguetico. Un tipo que, a mi juicio, no encaja en ciertas ideas preconcebidas del empresario innovador. A continuación, daré las 10 razones por las cuales Sir Clive probablemente no hubiera triunfado en Colombia, o tal vez incluso no hubiera triunfado en los tiempos que corren (ah, todo tiempo pasado fue distinto).
  1. Fue un joven brillante pero tímido (primer problema, jamás hubiera podido comenzar a llenar su hoja de vida para mostrarle a Colciencias suficientemente rápido).
  2. No le enseñaron lo que lo que vale es la plata, papá! Clive siempre se dedicó a lo que le interesaba, y no a lo que al parecer de la opinión general le convenía. Sus padres, que pasaron terribles dificultades financieras, hicieron todo lo que humanamente pudieron para que él y su hermana Fiona se dedicaran a estudiar, sin contribuir a la manutención de la familia.
  3. Era una familia radicalmente atea, que no iba a utilizar los mecanismos sociales que da una religión como un capital económico suceptible de ser explotado.
  4. No tenía interés en encajar en el sistema educativo, y al salir del colegio, ya sabía lo que le gustaba, y que podía jugar a eso sin el apadrinamiento de nadie; no entró a la universidad. (bueno, eso de pronto sí cabe dentro del prototipo popular del triunfador, en particular en el prototipo tercermundista. La diferencia, recae en que Clive no despreciaba el conocimiento formal, sino que sabía que podía acceder a él sin necesidad de la universidad)
  5. Metido de lleno en el pasatiempo de jugar con componentes electrónicos, que a la sazón (años 60s) se habían vuelto muy baratos, Clive resultó, a los 18 años, dirigiendo por casualidad (nada de lagartería ni de intrigas) una revista de aficionados a la electrónica (Practical Wireless), donde además ponía al alcance de todo el mundo los conocimientos que tenía sobre cacharrear con chips y cosas de esas. Nada que ver con el "ah, es que mi trabajo vale porque sólo yo soy el que se", o las ideas mercantilistas sobre el conocimiento hoy en día tan populares entre los ingenieros tipo Microsoft.
  6. En 1961 finalmente se cansó de que la gente no desplegara todo el potencial de lo que él sabía que se podía hacer cacharreando en electrónica casera, y comenzó su idea de hacer aparatos pequeños, estrellándose con la dificultad de que los que tenían la plata la quisieran invertir en eso tan esotérico. Para financiarse, aceptó un trabajo en una revista menos underground como editor técnico.
  7. Su estrategia para desarrollar sus aparatos minúsculos fue heterodoxa: no mandaba a hacer los componentes con requerimentos técnicos tremendos, sino más bien, tomaba los que habían sido rechazados por no cumplir requerimentos técnicos, y diseñaba circuitos donde deberían funcionar bien. Desde luego, hay que ser bastante bueno para hacer esto, no es de ninguna manera un proceso a prueba de tontos, como tiende a ser la norma hoy en día.
  8. Después de apostarle todo-o-nada a un sistema de ventas por correo bastante poco frecuente en su tiempo (eso sí es bastante estándar en el estereotipo del innovador) su carrera como empresario despegó, pero él no se volvió un empresario común y corriente que vive el resto de su vida de su chispazo inicial, porque tenía intereses intelectuales particulares. Y ahí apareció el proyecto del ZX-80. Se ve que la plata no le enseñó que lo importante en la vida es la plata, como suele pasarle a los empresarios.
  9. Desafiando lo que decían los teóricos de la computación, acostumbrados a otro tipo de problemas y a otro tipo de formas de trabajar, Clive se lanzó al desafío de hacer un computador mas pequeño de lo que se creía posible, y, lo mejor, más barato. Y, aún más importante en mi opinión, él pensó en un concepto diferente de computador. Éste, iba a ser uno que la gente compraba para explorar y aprender lo que se podía hacer (como hice yo) y no para llevar la contabilidad, hacer cálculos estadísticos o manejar máquinas. Clive le apostó a la curiosidad del público. Y halló un público curioso.
  10. El ZX-81 (lanzado en 1981) marcó otra tremendo cambio en la forma de trabajar de Clive. Probando que su antiguo método era útil pero no un fetiche, adoptó el primer componente diseñado para un equipo suyo: una tarjeta ULA hecha por Ferranti (el lider mundial en procesadores antes de Intel) que contenía el microprocesador Z80, mas otros componentes. . Y el éxito fué, desde luego, tremendo, porque los precios bajaron aún más, y el desempeño mejoró.
Bueno, algunos lectores dirán: aquí se comenzó a poner buena la historia. Pero Lanark ya terminó su lista de 10 razones. Tal vez no haya probado nada, pero así se dio gusto actuando el viejito que reniega de cómo son las cosas hoy en día.

Hay que aclarar que acá no hay ni una gota de lamento personal, porque Lanark nunca ha tenido ni un pelo de empresario, ni ha pretendido tenerlo. Es puro "dolor de patria", que lo hace lamentarse de que algo tan inspirador como la historia de este inglés no pueda ocurrir en su pais, sin que sea, claro, ninguna apología a la Pérfida Albión, porque el mérito es de Sir Clive, y no de Inglaterra.

COMPREN, COMPREN