sábado, diciembre 02, 2006

UN TEXTO SOBRE NADA

Si estaban muy contentos pensando que en este blog sólo habían textos encabezados por una imagen bonita o al menos una imagen de un tipo feo pero con un fondo bonito, y bien escritos, y muy informativos: les tengo noticias: aquí va uno que no es así. Este es sólo carreta sobre nada. Pero no es divertido, como la serie Seinfeld, que era sobre nada.
No voy a extenderme sobre el hecho de que esta mañana le eché jugo de arándanos al cereal de hojuelas de maiz con saborizante a nueces, o que antenoche le eché aceite de ajonjolí. Sólo diré que sorprendentemente, no me purgué.
No voy a tomar la fórmula de los cuenteros vueltos chic (no voy a decir ese anglicismo que designa el género como comedia de levantados) y a decir ¿ustedes se han fijado que...? o la fórmula calcada con descaro de los gringos de ¿qué pasa con...? Pero voy a usar una fórmula igualmente carente de chispa:
Cuando el bus de Pasto a Bogotá paraba en medio del trayecto, usualmente en un restaurante improvisado sólo para buses, yo me bajaba, y veía alguna piedra salida del resto del asfalto, algo del tamaño de una falange, pensaba en que nadie mira otros millones de piedras como esas, y no hace ninguna diferencia que las miren. Si me encontrara la piedra que había mirado 15 años antes aquí en Glasgow, digamos que se hubiera venido en el zapato de un turista, en una maleta, yo no la reconocería, y daría lo mismo.
A eso, llamémosle vacuidad. Si la piedra es la misma o no, si sus electrones se han intercambiado con los de un asteroide o los de la silicona de un implante, o si se puede rigurosamente trazar la trayectoria de la piedra desde hace 15 años hasta hoy, para el caso de la piedra no importa, porque da lo mismo.

Y me parece que no sólo es la piedra, quién sabe cuánto de lo que recuerdo hace 15 años se puede identificar con algo actual, así uno tenga moldes en la cabeza que hacen encajar las cosas. No tenemos suficientes moldes para piedras del tamaño de una falange, pero creemos, contra toda evidencia, que nuestro cuerpo es el mismo, y lo asumimos también de nuestro cerebro.

Pero no importa. Esas preguntas son lo que los positivistas llamaban, con cierto tono despectivo, metafísica.

Al hecho de que no importa, yo lo llamo vacuedad. Algunos han creído que la vacuedad es la misma nada que les halaba las patas a los existencialistas y hacía orinar del miedo a los escolásticos, pero no. Como de todos modos está medio cerca, digamos que este es un texto sobre nada.

lunes, noviembre 27, 2006

PEQUEÑA RESEÑA DE PETER HOWSON

Imagen: "Game Boys" de Peter Howson, 2001

El sábado estuve en Merchant Square, en algo similar a las "ferias artesanales" que organiza útlimamente el distrito de Bogotá para que los artesanos y artistas vendan sus cositas en un sitio público en puestos temporales fáciles de montar y desmontar, durante un día.

Sólo que no sólo eran artistas de bajo perfil lo que uno podía conseguir allí, sino también otros no tan desconocidos. De hecho, había un puesto donde estaban vendiendo reproducciones, libros e incluso unos originales pequeñitos (de alrededor de £1800) de Peter Howson, un pintor inglés contemporáneo.
No soy ni remotamente un experto en pintura, pero a pesar de que estaba con personas que no apreciaban mucho el trabajo de Howson (Nelum Arrachchige, una pintora budista de Sri Lanka, cuya obra es bastante menos oscura que la de Howson) me impresionó bastante la manera cruda con la que el ilustre egresado de la escuela de artes de Glasgow retrata a la gente.
Mirando el catálogo, encontré que el mundo de Howson parece estar hecho de personajes bastante agresivos, personas hechas de un material correoso, endurecido por una manera violenta de vivir. Personas que se ven fuertes y enérgicas pero torpes, que cuando están en grupo adquieren un carácter aún mas irreflexivo y descuidado. Me llamó la atención la manera como también representa a los perros, como animales perfectamente adaptados a la barbarie humana, muy similares a los hombres en su versión más primitiva. (la imagen a la derecha es "Patriots", un cuadro de 1991)

Ya picado por la curiosidad sobre el pintor, me encontré en Wikipedia que, tal como uno puede imaginarse, Howson es una persona bastante desadaptada, un personaje torturado que ha tenido serios problemas con el alcohol y las drogas. Sin meterme en el berenjenal de tratar de explicar su obra basado en su condición sicológica, debo reconocer que el hecho de que el pintor sufra del síndrome de Asperger aclara bastante la manera como él ve el mundo. Este síndrome es una forma de autismo, que entre otras cosas, se caracteriza por una capacidad muy disminuida o inexistente para captar cosas sutiles de la comunicación humana, como el lenguaje corporal, el sarcasmo, o muchas expresiones jocosas o informales que suelen ser ilógicas o incoherentes. De modo que un grupo de personas enfrascados en una actividad irracional, como la mayoría de las que implica el actuar patriótico o cualquier ritual de pertenencia a un grupo, deben verse ante los ojos de un aspie (anglicismo para persona que padece este síndrome) como una manada de animales salvajes.

Howson siempre ha sido bastante apreciado en el Reino Unido, pero su obra sólo era patrimonio de las personas mas enteradas de los movimientos de la escena artística, hasta que hizo un retrato de Madonna Ciccone, la famosa diva del pop que eshuésped ilustre del Reino Unido desde hace algo mas de un lustro.

La obra de Howson tal vez no tenga oportunidad en las ligas mayores artísticas, por ser un arte figurativo muy idiosincrático que, en su técnica, parece un coletazo muy tardío del surrealismo, pero creo que tiene lo necesario para dar en la vena del gusto de cierta franja del público británico. Ese público que no es erudito, pero escapan a la terrible ignorancia del público de The Sun o demás tabloides amarillistas. Si uno mira las caricaturas en los periódicos respetables como The Guardian, los dibujos crudos y feos de cierto modo, son muy populares en este momento.

viernes, noviembre 24, 2006

UNA ESTILIZADA CRIATURA


Imagen: "Heron" del artista nativo canadiense Isaac Bignell

Como veo que ha pasado ya algún tiempo de mi último post, y que mi pequeña audiencia visita de blog de cuando en cuando buscando algo nuevo, le he pedido a alguien que me eche una mano con un texto corto.
Y he aquí que Shoegazer me regaló con un relato que me dio nuevas perspectivas sobre el chicle y el sabor a chicle, sobre la búsqueda rigurosa de conocimiento, sobre el ayuno (del que durante algún tiempo fui un practicante regular). Es un relato que lleva bastantes años escrito, y, eso, dada la tierna edad de Shoegazer, ubica el relato por su creación en la categoría de cuento adolescente, aunque yo no hubiera sido capaz de escribir alto tan bueno ni a los 20 años.

UNA ESTILIZADA CRIATURA DE LA CULTURA POP

Una estilizada criatura de la cultura pop, una escafandra vacía en pecera de consultorio, a qué sabe el sabor a chicle – preguntó – y como la respuesta tardaba, con lógica impecable emprendió la búsqueda. Trivial excursión de boy scouts serían para la historia los zigzagueos de Odiseo, de Jasón y de Magallanes, cuando esta singular empresa acabase. Una moneda, qué iba a imaginarse el buen hombre tras el mostrador, lo que entregaba sin mirar eran los rollos del Mar Muerto, y ella, que nunca se había preguntado nada, se sentía transfigurada en una suerte de Indiana Jones, deslumbrada por primera vez con el poder autocomplaciente de la actividad cerebral.

Habría podido quedarse horas contemplando el envoltorio rosado, que por lo demás no ofrecía ninguna pista para su indagación. Vislumbró el primer misterio que debería aceptar como auto de fe – el chicle no sabe a azúcar con ácido sórbico. Luego, es más que la suma de sus partes, y se define por un componente irreductible y enigmático. Su grial, entonces, sería esa quintaesencia huidiza, que se escondía tras falsas identidades frutales. Antes de cruzar los límites de los suburbios, entendió que el helado de chicle requería igualmente de su atención, y durante la primera parte de su travesía confirmó, perpleja, la existencia de tal espíritu multiforme en los más disímiles objetos, comestibles o no.

De tienda en tienda, de ciudad en ciudad, soplando globos a veces rosas, a veces azules, probando una a una todas las bayas, argonauta de las papilas en perpetua alucinación, comprendió que el sabor a chicle era algo así como la metafruta, imposible de aprehender con los imperfectos sentidos humanos que lo habían creado. Cuando hubo gastado la última moneda en un último cubito lila cubierto de caracteres cirílicos, aprovechó el verano siberiano para llegar hasta la esquina de la Tundra, lugar más que apropiado para sentarse a meditar. Dada la manifiesta inutilidad del mundo de la experiencia sensible, una víctima más de la duda metódica y a la vez una feliz solipsista, no volvería jamás a probar los vestigios secos y dulces que quedan en la comisura de los labios cuando el globo al fin estalla.

martes, noviembre 21, 2006

RECTA CONCENTRACIÓN

Del viernes al lunes, pasé una buena parte del fin de semana frente al computador de mi casa; parte escribiendo, y parte arrodillado en el suelo desarmándolo. Desarmándolos, en realidad, porque el primero que compré (Fujitsu-Siemens), por un precio bastante bajo, era demasiado viejo, y terminé comprándome otro más poderoso (Hewlett-Packard), aunque, curiosamente, sustancialmente más barato. Voy a describir el proceso en tres etapas.

ETAPA I
Donde me di cuenta de que realmente el computador no podía con los paquetes que necesitaba usar. (Vector Linux funciona bien, pero no emacs ni teTeX) El procedimiento por el que llegué a darme cuenta fue, desde luego, intentando todas las maneras posibles de hacerlo. No me permití alargar las pesquisas hasta tarde en la noche, porque el sábado me había comprometido a ir por la mañana al centro budista (Scotland's Buddhist Vihara) a ayudar.

INTERMEDIO
En el centro budista, hubo almuerzo ceremonioso. Una señora de Sri Lanka le llevó el almuerzo al monje, y éste presidió (para sólo dos personas, la señora y yo) una ceremonia en la cual se ponía en relieve el hecho de que para el monje recibir la comida está condicionado a que él dedique toda la energía que le da la comida a practicar el Dhamma (el camino, la doctrina) y a facilitarle a los demás la práctica. La ceremonia involucró unos cánticos muy bonitos en Pali (el monje tiene buena voz) y tiene una parte antes del almuerzo, el almuerzo del monje, el almuerzo de los demás (comida deliciosa, muy picante) y una parte después del almuerzo, donde el monje bendice a los presentes, y nos pone una cuerda blanca anudada a la muñeca derecha, como recordatorio de que uno se debe al Dhamma.

ETAPA II
Donde agarré el computador, y me fui a un almacén a averiguar si le podían poner más chips de memoria. Es difícil conseguir chips para una tarjeta de hace 6 años. Saliendo del almacén, vi el computador que estaban vendiendo, y lo compré, no sin algunos segundos previos de indecisión y agonía.
Esta etapa, termina en la vigorosa actividad física de traer los computadores, uno primero y el otro después, a mi casa a 7 cuadras, bajo una llovizna leve pero muy fría, a un ritmo bastante rápido porque iban a cerrar el almacén.
El resto de la noche, pasó entre instalar Vector Linux en el computador nuevo, y lidiar con el problema de conectarme a Internet. Darme cuenta de el H-P (Hewlett-Packard, no sean malpensados) tenía modem pero no tarjeta LAN (en la residencia no nos conectamos a internet por modem sino por LAN), sacarle la tarjeta LAN al F-S, conectársela al H-P, y constatar que no la reconocía. Una vez. Dos veces.
Dado que ninguno de los computadores tiene quemador de CDROM, que yo dejé mi memoria flash en Colombia, y que por alguna razón los diskettes de 3 pulgadas no me duran más de un día sin dañar los archivos, la perspectiva de no tener acceso a la red implicaba que no podía trastear información entre la oficina y la casa, es decir, que no me iba a servir el computador nuevo.
Es así, como la cabeza me empezó a funcionar en círculos, donde el haber comprado los computadores resultaba en un grave error que menguaba bastante mis fondos, abría la posibilidad de perder aún mucho más tiempo en el futuro, quitándome por lo tanto la posibilidad de ganar más dinero, lo cual hacía en cada ciclo más difícil comprarme un computador nuevo, amén de la aparición de más dificultades de comunicación con mi media naranja y demás amigos en Colombia, e infinidad de otros horribles accesorios a mi desgracia.

ETAPA III
Mientras me disponía a conectar nuevamente el computador F-S, sentí el calor disipado por mi agitación, y me quité el suéter, dejando al descubierto el amuleto budista, la cuerda blanca atada a la muñeca. Y de inmediato recordé uno de los preceptos del budismo: la recta concentración. De pronto, recordé cómo hacerme consciente de los pensamientos en mi cabeza, del estado de mi cuerpo, y de mi estado de ánimo. Las tres cosas para las cuales entrena la meditación budista.
Aunque en mi cabeza seguía dando vueltas el teatrino de guiñol de mi desgracia, en mi espalda los músculos seguían crispados, y mi pecho se encogía bajo el peso de la tristeza, mi mente logró observarlo todo desapegadamente, y entendí mi situación de una manera completamente distinta.
Recordé que en las escrituras budistas que narran la vida del Buda Shakyamuni (el buda histórico), siempre tenían la costumbre de pedirle al Iluminado las cosas tres veces, y a las primeras dos, él se negaba. Riéndome un poco del absurdo de establecer un paralelo entre el Buda Shakyamuni y un computador viejo que no reconoce una tarjeta LAN, me apliqué a instalársela con mucho más cuidado.
Y, como el Buda, a la tercera cedió.

Desde entonces, todo marcha. No digo ni bien ni mal, todo marcha. No me iluminé, no hice ningún milagro (simplemente, resultó ser asunto de maña) pero llegué a vivir una vez más cómo se vive el aquí y ahora, que son todo lo que existe.

No digo que sea necesario practicar meditación budista para lograrlo, pero ayuda muchísimo. Cuando uno medita, entrena la atención para observar sin ningún tipo de compromiso. Y cuando no está meditando, uno puede acceder a ese sitio de claridad en su mente que creó, o que encontró, al meditar. Por otro lado, siempre he sido muy escéptico respecto al uso de amuletos, pero al menos en ciertos casos, creo que se trata simplemente de evocar un estado mental.

jueves, noviembre 16, 2006

¿QUIÉN VENGO SIENDO?

Este va ser uno de esos textos egocéntricos donde el autor se pone a contar cosas de su vida que no le interesan a nadie, porque los demás blogueros van a leerlo y comentarlo por pura urbanidad. Para empezar, les cuento que estoy estrenando el Vector Linux en la casa. La diferencia en los gráficos ha sido tremenda con el windows vetusto que tenía, y ahora puedo aspirar a montar un montón de programas que necesito para mi trabajo. Hay algo extraño que sucede cuando uno se mete a montar linux. Al que no se a montado en ese tren, usualmente le da pereza la perspectiva de tener que conocer muchos detalles del funcionamiento de su computador, conocimiento que Windows le ahorra. Y cuando uno ya está adentro, esa misma perspectiva lo anima, no sólo porque sea más interesante, sino porque uno siente que puede hacer más cosas, que tiene más control, que tiene más poder.

De modo que al parecer, ese es mi nuevo yo, el que ya no despacha como demasiado prosaico y mundano el conocimiento sobre computadores, para más bien romperse la cabeza con cosas más fundamentales. Pero un momento, no tan rápido. El mundo no lo deja a uno redefinirse tan fácil, y menos a mi edad. La siguiente, es una aburridísima anécdota basada en la vida real, aunque contada de manera no del todo exacta ni precisa, para no hacerla aún más aburrida y abusar del público.

Ambientación: típica oficina de profesor universitario, llena de papeles, un computador que parece lonchera conectado a dos monitores gigantes llenos de ventanas, algunos con cosas que parecían relacionadas con alguna rama de las matemáticas. Profesor sentado al frente, proveniente probablemente de la India, al juzgar por la pigmentación de los párpados.

Profesor JJ> Hola, señor Lanark. Necesitaba hablar con usted. Tome asiento.
Lanark> Si. Me dijeron que me andaba buscando.
Profesor JJ> ¿Cómo va todo? ¿ha hablado con K*? *K es otro profesor. El lector suspicaz, sabrá quién es.
Lanark> Si, algunas veces. Lo mantengo informado de mi trabajo.
Profesor JJ> ¿Y él le ha dicho algo sobre la financiación de su doctorado?
Laanrk> Algo hemos hablado, pero no mucho. Yo le dije que me gustaría que me dieran una asistencia docente en física, para trabajar mecánica cuántica, en algo afín a lo que voy a hacer

El profesor JJ hace cara de que eso implicaría trámites burocráticos infinitos, pero inmediatamente se calma, como dándose cuenta muy rápido de que no es su problema.


Profesor JJ> Ah, muy bien. Pero, ¿sted es consciente de que mi proyecto le paga £££££ (insertar cantidad de plata mayor a 5 libras) de su matrícula? Yo espero que usted también haga algo de programación para nosotros.
Lanark> Mmmmm
Profesor JJ> ¿Ud maneja C++?
Lanark> No
Profesor JJ> ¿Java?
Lanark> Estoy aprendiendo
Profesor JJ> ¿Tiene alguna experiencia en programación?
Lanark> Para mis tesis de pregrado y maestría programé en Maple V, que es un programa de matemáticas con un lenguaje similar al C++, pero con montones de funciones especializadas. Sin embargo, jamás he tomado un curso de programación propiamente dicho.

Profesor JJ> Ah, ya. ¿Qué sabe sobre máquinas de base vectorial?
Lanark> Nada.
Profesor JJ> ¿Y sobre (insertar cosas que Lanark no hab'ia o'ido en su vida)?
Lanark> Nada. Mis estudios han sido bastante pobres en ciencias de la computación.
Profesor JJ> ¿Qué fue lo que estudió usted entonces?
Lanark> Química, y física. Siento mucho que sea un problema para el proyecto obtener algo por lo que me dan para la matrícula
Profesor JJ> Bah, no se sienta mal, lo que pasa es que yo hab'ia olvidado que ud. no estudi'o ciencias de la computaci'on. Pero ya encontraremos algo en lo que nos pueda ayudar. Eso era lo que quer'ia discutir con usted. Gracias por su tiempo. Hasta pronto.
Lanark> Hasta pronto. Hablamos cuando se nos ocurra algo.

Pues si. Es fácil hablar de interdisciplinariedad, y esas cosas, pero todo está pensado para cierta forma de funcionar, y para que cambie, tiene que hacerse laboriosamente, cosa por cosa. Anteriormente había hablado con gente del grupo sobre las ventajas de que admitan gente de otras disciplinas, pero ahora me encuentro también con las desventajas. Que no son graves, por cierto.

De estas cosas, siempre me anima el hecho de haberle sacado el cuerpo a la hiperespecialización, que es uno de los mecanismos de la "proletarización de la ciencia" (esperaba conseguir un lindo enlace para ese concepto, pero sólo hallé uno restringido y un informe burocrático, de modo que al lector le tocará buscar sobre la teoría de Jean-Marc Lévy-Leblond). En todo caso, vamos a ver cómo me va en mi camino poco concurrido por las teorías y técnicas.

lunes, noviembre 13, 2006

MANIFIESTO URIBISTA

Viendo los periódicos, las revistas y los blogs colombianos, me doy cuenta de que la gente cree que allá la política presencia la misma lucha eterna entre la izquierda y la derecha. Pero no. Igual que en venezuela, la derecha y la izquierda han caído en desgracia por la aparicion de un cierto tipo de populismo. Claro que, para no repetirse, Uribe y Chávez se han repartido las frases de cajón y los estilos, amén de echar mano de una gran cantidad de rasgos pintorescos de sus propias regiones (no se qué tanto Chavez, pero sí se de Uribe). Para el que dude de la similaridad de los dos populismos andino-caribeños, hay un artículo de THE GUARDIAN que lo puede hacer, tal vez, dudar por un instante.
Y en un arrebato de bloguerismo farandulero, quise escribir un manifiesto uribista. Estamos llenos de uribistas furiosos gesticulando en todas partes, creo que esto es innecesario. Casi todo lo que tienen para decir, lo he resumido en 6 "punticos":

MANIFIESTO URIBISTA

  1. Hay gente buena, y gente mala. Los malos, son comunistas; unos están en el monte, y los otros están detrás de un teclado o un micrófono defendiendo a los primeros.
  2. Los partidos políticos son una vagabundería, son un arrimadero de los corruptos; se ponen a hablar de una vaina que uno no entiende, que le llaman ideología, para robarse la plata. La gente de bien ya no quiere partidos, porque ya sabemos que lo único que hace falta es un presidente con pantalones que no les tenga miedo a los malos.
  3. Nunca hemos intentado exterminar a los malos; para eso hace falta alguien valiente como Uribe y (*insertar aquí un segundón que no se haya quemado o hecho el ridículo*)
  4. Para que la economía se enderece, lo que hace falta es trabajar, trabajar y trabajar. Los que son pobres, es porque no han trabajado, trabajado y trabajado, y no hay que ponérsela fácil, para que se animen a trabajar, trabajar y trabajar. En cambio, sí hay que poner todo en manos de los banqueros y los grandes capitales, a quienes el pais les debe todo, y que jamás han recibido nada por su esfuerzo.
  5. Nuestra única oportunidad sobre la faz de la tierra es arrimarnos a los Estados Unidos, ese es el escampadero más seguro. Los que se arrimen a paises latinoamericanos, van a terminar volviéndose comunistas, y nos va a tocar darles bala. Y Europa, no existe. ¿o es que ustedes acaso saben dónde queda? Asia como que existe, pero podemos esperar que la invada también Estados Unidos.
  6. Los uribistas sí queremos discutir las cosas calmadamente, no como esos comunistas, que se van lanza en ristre contra la honra de la gente decente, y tratan de confundirlo a uno con cosas complicadísimas que no tienen nada que ver. Nosotros tenemos las cifras de presidencia y de planeación, y el libro de Jose Obdulio, y con eso no nos pueden refutar nada esos estafetas de la guerrilla.

domingo, noviembre 12, 2006

EL BORROSO INDIVIDUO DEL FUTURO

Cuando el señor Lanark se toma suficientes tragos, invariablemente se pone a hablar del fin de la civilización como la conocemos. Que el 2012, que el agotamiento de los recursos naturales, que el caos en el campo magnético terrestre, que la popularidad de las búsquedas transpersonales, etc., etc., etc. Hoy está cuerdo, y sus especulaciones gratuitas sobre el futuro de la humanidad van a ser un poco menos tostadas, si bien tal vez no más rigurosas. Empiezan con el tema de la modernidad, siguern por el lado de los dichosos paradigmas, y llegan a la reformulación de la individualidad, via concepto cuántico de no-localidad. Pensándolo bien, si es un poco tostado. (por cierto, no piensen que el señor Lanark se toma en serio lo que dicen en todos esos enlaces; ni siquiera ha leído todo lo que dice ahí)

Ahí vamos, entonces, primero, con la modernidad. La modernidad es una forma de ver el mundo (dejémoslo así por el momento) adoptada por individuos racionales y autónomos, que comenzaron a ser realmente influyentes a partir del siglo XVI (aunque Chesterton dice que el primer moderno fue San Francisco de Asís, adelantado más de 3 siglos en ese sentido. Tiendo a creerle, porque ese gordito era muy convincente, y el santo me cae muy bien). Pensemos, sin embargo, más en el hombre moderno como un Galileo Galilei, realmente emblemático, o, ya más pulido y decantado, en un John Stuart Mill. Si queremos pensar entonces en la modernidad como una época, pensemos en la era del (pre) dominio del individuo racional.
¿Alguna vez llegamos verdaderamente a vivir la modernidad? Yo diría que la respuesta está en el escudo de armas de ORLAND: y es no importa. Y si importa, tampoco importa. Sin embargo, para tener una idea de cómo evoluciona el mundo, es, en mi humilde opinion, necesario entender hasta cierto punto qué es la modernidad, y qué es lo que puede esperarse que la reemplace. Realmente, cuando eso no se entiende, es imposible comprender el devenir ideológico de los paises en un mediano y largo plazo, y además cometerse burradas, como cuando Blair dijo que obligar a todos los ciudadanos británicos a darle al gobierno datos biológicos concernientes a su persona, era cuestión de modernidad (me enteré de esa perla en el blog de Stirer).
El caso, es que el tema que nos ocupa, por dónde vamos a salir de la modernidad, o incluso si vamos a salir de ella. Realmente, al pensar en esto debo reconocer que tuve una gran ayuda de un texto del señor Stavrogin que leí y comenté hace poco. Ese texto, en el que dice tanto, me permite enfocarme en un tema muy concreto, por lo que a los que se interesen en otros enfoques sobre el escape de la modernidad, los remito a él.

El primer hilo que voy a seguir, está delineado en mi texto sobre el observador limitado. La racionalidad del individuo moderno la entiendo como un criterio claro y coherente para decidir la mejor entre las opciones que le son presentadas en cada momento, basado en un conocimiento de las consecuencias de cada acción. Eso presupone, por un lado, que siempre se puede decidir que una situación es mejor que otra, y por otro lado, que el individuo siempre puede ser un observador suficientemente capaz para obtener la información necesaria para predecir las consecuencias de cada elección, y usarla adecuadamente. No es necesario que el individuo racional sea un Señor Spock, o un Data; el individuo racional es un ideal, y desde luego, para avenirse a la realidad hay que aflojar un poco, y aceptar una racionalidad limitada.
El "paradigma" Newtoniano del observador perfecto y del punto de vista absoluto es, en realidad, un referente necesario para definir este individuo racional. De hecho, la mecánica newtoniana devino después en una teoría más sofisticada, y con el trabajo de Maupertuis y Euler, se definió en términos de principios maximales (mecánica lagrangiana), con lo cual la naturaleza misma escogía un óptimo para comportarse. Muy moderno.
Y el "paradigma" del observador omnipotente, fue abandonado por la física a principios del siglo XX para desarrollar las dos grandes teorías físicas del siglo: la mecánica cuántica y la relatividad. Ambas basadas en un observador limitado por principio. Un jugador que no siempre puede hallar la manera de ganar, al contrario de tipos como Philleas Fogg, o su guayigol descendiente James Bond. Tal vez podríamos esperar que lo que comience a predominar, sea una forma de ver las cosas basadas en el mismo tipo de limitación y relatividad que dan lugar a la mecánica cuántica y a la relatividad.

Y con esto llegamos al quid del asunto, y es qué es lo que el señor Lanark cree que va a reemplazar al individuo moderno. Pues bien, ya se ha sugerido que va a ser individuo que es un observador limitado, pero hasta el momento, sigue siendo un individuo, y título de este texto sugiere que ya no lo va a ser más.

Resulta que un observador cuántico tiene una cantidad limitada de certidumbre, y la tiene que repartir entre los aspectos que quiera observar de la realidad. De modo que puede dárselas a unas observaciones, quitándoselas a otras (¿les suena la posición de un electrón y su velocidad?). Algunos aspectos que el observador quiera medir pueden ser incompatibles con otros, le toca repartir la certidumbre (información) entre ellos. Y la manera como se cambia de aspectos de la realidad que se enfocan, es, en la mecánica cuántica, similar a la manera como se cambia de marcos de referencia en la teoría de la relatividad. Es esta manera de cambiar de punto de vista lo que se introduce en la física con las nuevas teorías.

Otro aspecto interesante de la teoría cuántica, es la no localidad. Resulta que cuando un todo está compuesto de partes, cada una de estas partes tiene sus propiedades locales que el observador puede enfocar, pero también hay propiedades globales (no locales) que en principio son incompatibles con las locales. De hecho, si uno escoge un estado cuántico al azar en un sistema compuesto, es muchísimo más probable, casi seguro, que se encuentre uno con las propiedades no locales determinadas, que uno con las propiedades locales determinadas.

Y aún hay más: igual que cuando separamos un sistema en subsistemas sabemos que hay propiedades no locales que hacen esa separación más o menos ilusoria, cuando separamos el observador y el sistema que éste observa, también estamos desdeñando propiedades que el observador comparte con lo observado, y que hacen que la separación sea una aproximación inexacta. El observador cuántico está entrelazado (en inglés, entangled) con lo que observa, comparten un estado común, y considerarlos separados es una aproximación inexacta. De hecho, una teoría de la medida cuántica que funcione, debe considerar al observador y a lo observado como partes de un todo que comparten un estado global. Lo que David Bohm llamó totalidades.

A esto de considerar las totalidades y los estados no locales, se le ha llamado el paradigma holográfico. Sin embargo, gran parte de lo que se ha escrito al respecto es tan ingenuo y poco riguroso, que el señor Lanark prefiere ejercitar la capacidad crítica de sus interlocutores remitiéndolos a fuentes que tal vez apunten en este sentido, pero desde tradiciones diferentes a la ciencia contemporánea. Como ejemplo, citemos los argumentos del señor Lanark en el Foro de la Silla Eléctrica, discutiendo temas de una ética más allá del individuo racional:
Un ejemplo de ética sin bien ni mal, pasa por una redefinición del sujeto. En las tradiciones místicas de todo el mundo, incluso la mística cristiana y el sufismo musulmán, el yo se redefine de tal modo que los actos se dirigen a una plenitud de la realización del absoluto en todos los individuos, que es amoral y sin embargo llena todo de sentido y aún de felicidad, De ese modo, el místico no actua de una manera egoísta, porque actúa para el desarrollo de los demás incluso más que para el suyo propio.
Esto resulta en una ética que tiene dos resultados:
  • El místico actúa para evitar el sufrimiento de los demás, cuando éste nubla la mente a la unidad y trascendencia del mundo, que es en la mayoría de los casos. El sufrimiento sin un sentido claro no permite muchas veces la conciencia de un orden universal. Por otro lado, una comodidad excesiva es igualmente obstaculizadora de la conciencia.
  • Cuando no puede evitar el sufrimiento, el místico lucha por que los sufrientes vean un sentido en él. Eso puede transformar el sufrimiento en una oportunidad para adquirir conciencia
Paara terminar, una cita de Castaneda:
A warrior doesn’t know remorse for anything he has done, because to isolate one’s acts as being mean, or ugly, or evil is to place an unwarranted importance on the self.

jueves, noviembre 09, 2006

INTERLUDIO QUEJUMBROSO


Ah, todo muy bonito, por acá en Glasgow. En gaélico, el nombre de Glasgow, que es Glaschu, significa "adorado sitio verde", según me dijeron, aunque wikipedia es menos poética y dice que es simplemente "hueco verde". Todavía no me encariño lo suficiente para decirle adorado sitio, pero definitivamente no es un hueco. Y, definitivamente, es muy verde. Me atrevería a decir que el área metropolitana tal vez tenga mayor área ocupada por prados, bosques y parques, que por edificaciones, y tal vez me equivoque, pero no por mucho. Y es de ese verde al que me referí en un post anterior, que parece ser característico de la Gran Bretaña. (aunque me dicen que también Irlanda es veeeeerde)

La Universidad, que aparece de fondo en esa horrible foto mía, tiene unas edificaciónes magníficas, con un lujo que en el tercer mundo está reservado para las catedrales, pero acá, en los tiempos de las vacas gordas, cuando saqueaban a medio mundo y comerciaban con drogas (guerra del opio), consideraron que la academia también era un símbolo de estatus. No es un lujo de mi gusto, como lo serían tal vez más los edificios tipo Bauhaus de la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá), menos opulentos pero de un gusto mas refinado. El grupo donde trabajo es del top 10 en su campo (por ahí me dijeron que era el top 1), y tooodo el mundo por acá ha sido muy amable conmigo. Trabajo en algo que me encanta, y tengo todos los recursos para trabajar en eso. Casi no hay porqué quejarme.

Desde luego, hay un pero, y no es la escasez de plata. Es el hecho de que, maldita sea, todos mis mejores amigos quedaron en Colombia. Y mi familia. Y mi novia. Podía haberme hecho una idea de cuánto iba a extrañar la proximidad física de esta última, y probablemente lo hubiera subestimado. Y probablemente no me hubiera imaginado que también iba a ser terrible no tener a todos los demás a la mano. Aquí entra la escasez de plata también: no voy a poder ir a vistiarlos tanto como quisiera. No voy a poder ir, por ejemplo, a fin de año. Durante 34 años he pasado todas las navidades y todos los años nuevos en celebraciones familiares deliciosas (aunque en mi tardía adolescencia me llegaron a parecer un poco agobiantes, me estaban gustando otra vez), y ahora, la vez número 35, voy a estar sólo, bastante lejos, y es probable que con algo de frío.
En Glasgow no nieva todos los años, pero nieva...
(esta foto se llama Red Road, igual que la película)

Glasgow, además de ser una ciudad con edificios antiguos bonitos, es también una ciudad con edificios nuevos bastante extraños. Arriba, ven el Centro de la Ciencia

No contento con la cantidad de lugares comunes con los que he llenado mi blog, que incluyen listas de las 10 razones para, fotos mías en algún lado, rememoración de un aparato viejo, y reseña de una película, tacho ahora una que me faltaba: la letra de una canción. Es Country Mile, de Camera Obscura. Como gesto de pudor, voy a poner este pedacito del texto en letra más pequeña.

Silver Birch against a Swedish sky
The singer in the band made me want to cry
We’re all inside our own heads now
We are leaving new friends
We are leaving this town
I wish you could be here with me
I would show you off like a trophy
The road it winds, it twists, it turns, now my stomach burns

Once again I’ll be the foolish one
Thinking a blink of these lashes would make you come
Don’t you worry, don’t get in a state
I don’t believe in true love anyway
Who’s being pessimistic now
I could document this as our first and our last row
The more you look forlorn, the more to you I warm

I won’t be seeing you for a long while
I hope it’s not as long as a country mile
I feel lost
I feel lost
I feel lost...

COMPREN, COMPREN